‘La Tuta’, una relación peligrosa

PAULINO CÁRDENAS

La salida del gobierno de Fausto Vallejo parece ser el inicio de una ‘limpia’ a fondo de los problemas que han agobiado a Michoacán, ya que las autoridades de procuración de justicia federal tienen informes de las ligas del hijo menor del ex gobernador, Rodrigo Vallejo Mora alias ‘El Geber’, con la estructura organizacional que encabeza Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’, por lo que se cree que pronto se le estaría viendo comparecer en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, si es que todavía está en México y si va en serio la depuración en ese estado de la criminalidad que lo ha mantenido sumido en el miedo y el terror a base de fuego y sangre. En cuanto al dirigente de los Caballeros Templarios, el gobierno lo quiere vivo, aunque el capo ha dicho que él morirá peleando antes de que lo aprehendan.

Lo quieren aprehender con vida porque querrían saber los nombres de quienes han estado coludidos con su organización criminal que, según ha trascendido, en la lista aparecen gentes muy importantes que pertenecen a la clase política, al sector empresarial y al poder Judicial michoacano quienes, bañaditos, peinaditos, muy bien vestiditos y hasta perfumaditos, dan la ‘pala’ de ser gente decente. Pero no. No es solo el hijo menor del ex gobernador a quien la PGR tiene en la mira por sus evidentes vínculos con los Templarios, con los testaferros de ‘La Tuta’ y con este mismo. Son muchos más. Habrá que ver si los servicios de ‘inteligencia’ del gobierno esta vez sí funciona y logra la captura del capo o si lo hace con la ayuda de las agencias antinarcóticos norteamericanas como sucedió con ‘El Chapo’ Guzmán.

Los Caballeros Templarios es un cártel que ha demostrado tener, en un periodo relativamente corto, una poderosa organización que a fuerza de fuego y sangre logró someter a comunidades enteras obligándolas a obedecer sus dictados criminales, cuyas víctimas preferían no reportar delitos por dos simples razones: o podrían pagar con su vida y la de sus familias o porque de hecho ningún reporte de delito prosperaba por la colusión con las autoridades que también estaban sometidas a las leyes criminales ordenados por la dirigencia. Robos, secuestros, extorsiones, despojo de tierras, así como el cobro de derechos de piso y de paso, eran actos extremadamente lucrativos y sin castigo.

Por años, las denuncias que se hacían a los gobiernos estatal y federal, no eran respondidos. Los primeros por colusión como ha ido quedando claro, y estos últimos por negligencia, indolencia y valemadrismo puro. Fueron los casos, en Michoacán, de Fausto Vallejo, y a nivel federal, de Felipe Calderón quien a pesar de haberle declarado la guerra a los cárteles de la droga, acabó siendo un fracaso su baladronada; eso, sí, con un saldo para el récord Guinness de más de 80 mil muertos y cientos y cientos de desaparecidos durante su sexenio. Pero en el gobierno de Peña Nieto también hubo, al menos en el primer año de su administración, oídos sordos a esos angustiosos llamados de auxilio de miles de michoacanos sometidos por los Templarios.

De alguna manera alguien logró que el jefe del Ejecutivo se percatara de las masacres que se estaban dando en Michoacán contra quienes se oponían a los designios de ‘La Tuta’ e incluso de Nazario Moreno alias ‘El Chayo’, quien actuó en la clandestinidad durante tres años antes de que lo mataran por segunda vez, ya que en la primera ocasión que se anunció su muerte, acabó siendo una de tantas mentiras del gobierno de Calderón. Peña Nieto hizo conciencia de que ministerios públicos, jueces y policías en Michoacán, contribuían por igual a la ineficacia de un sistema de justicia que nunca funcionó, por colusiones con los Templarios. Por ello decidió enviar a su amigo el ex procurador del estado de México, ex subprocurador de la PGR y ex titular de Profeco, Alfredo Castillo Cervantes, como comisionado plenipotenciario.

Ordenó para Michoacán un programa de ayuda especial, consistente en la aportación de 45 mil 500 millones de pesos para aplicarlos en cinco ejes de acción: economía familiar y generación de empleos; educación y cultura; infraestructura moderna y vivienda digna; salud y seguridad social; desarrollo social y sustentabilidad. Pero eso no ha bastado para aquietar al estado de la enjundia con la que ha seguido actuando el crimen organizado. ¿Por qué? Simple y llanamente porque los Templarios seguían contando con el apoyo de policía, políticos y empresarios para seguir realizando sus operaciones delictivas, como el envío de mineral de hierro a China, a cambio de anfetaminas que les enviaban las mafias de aquella nación por la misma vía marítima, para la elaboración de droga sintética en México.

Ahora ese negocio parece que seguirá siendo manejado, pero por el gobierno. Michoacán es el estado que produce más mineral de hierro en México y para los chinos resulta muy atractivo esa materia prima porque ayuda a resolver la alta demanda de acero de la segunda economía mundial. Se estima que por concepto de robo y exportación de hierro, la ganancia estimada del crimen organizado ha sido de alrededor de mil millones de dólares en cinco años. Otra vertiente de esa manga ancha que ha tenido ‘La Tuta’ para realizar operaciones en esa entidad, ha sido el lavado de dinero, en el que ha participado, según tiene información la PGR, el hijo menor de Fausto Vallejo, quien ha realizado varias actividades dentro de la organización de Servando Gómez Martínez.

A propósito de este personaje, que dizque no ha podido ser ubicado por los sistemas de ‘inteligencia’ mexicanos, se dice que su hijo, Hugo Gómez Patiño, de 22 años, fue capturado este fin de semana. Se informó que su aprehensión se llevó a cabo en Michoacán, y que ya se encuentra en el penal del Altiplano en Almoloya, estado de México. Algunos creen que el joven detenido podría aportar datos sobre dónde hallar a su padre, que sería la ‘cereza del pastel’ del caso Michoacán, aunque la detención de ‘La Tuta’ no terminaría con la infiltración que ha sufrido por años y años esa entidad por parte del narcotráfico.

El caso es que la PGR tendrá mucho que hacer en Michoacán, si de veras va en serio el querer meter orden en ese entidad federativa, que ha cobrado fama mundial como ejemplo de inseguridad pública gracias a la corrupción y a la impunidad que ha prevalecido en ese estado desde hace varios sexenios, y que para el presidente Peña Nieto supuestamente se ha convertido en el reto anticrimen número uno de su administración. Habrá que ver hasta donde de logra desmantelar esa red de colusiones entre mafias del crimen y autoridades.

Anuncios

Comentarios desactivados en ‘La Tuta’, una relación peligrosa

Archivado bajo 'La Tuta' una relación peligrosa

Los comentarios están cerrados.