Mirelistas no le creen a Castillo

PAULINO CÁRDENAS

Los mirelistas no creen la información oficial dada a conocer por el comisionado Alfredo Castillo Cervantes, de que al médico José Manuel Mireles Valverde le encontraron un arsenal, droga y pruebas de envío de dinero en efectivo, a la hora que fue detenido en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Las autodefensas que están con su líder aseguran que todo eso le fue ‘sembrado’ para tener pretextos, acusarlo y encarcelarlo. Quienes conforman el nuevo grupo denominado ‘Las autodefensas de Mireles’, estuvieron de acuerdo en lo que señaló uno de ellos, Amador Valencia, de la comunidad de San Pedro Narnangestil, que lo que le hicieron a Mireles “es lo que hace siempre el gobierno”: le plantaron mariguana y cocaína para acusarlo por delitos contra la salud, además de acopio de armas que también le fueron sembradas, lo que no es verdad porque el médico, dijeron, siempre andaba desarmado.

Incluso su abogada Talía Vázquez dijo que el médico le comentó que lo único que traía en la bolsa de su pantalón cuando fue aprehendido, fue una pierna del pollo que se estaba comiendo cuando lo detuvieron en el restaurante ‘El Pollo Feliz’ en la comunidad de La Mira. Los indignados mirelistas señalaron que lo que quería el gobierno federal era sacarlo de la jugada porque le estaba resultando muy incómodo al comisionado plenipotenciario. Están muy molestos por esa detención y porque se lo llevaron a un penal de alta seguridad en Hermosillo, como si fuera un multihomicida como ‘La Tuta’ al que el gobierno federal, afirmaron, ha tenido miedo de ir por él, pese a que ‘nosotros les hemos señalado una y otra vez en dónde están sus guaridas’.

Acusó Valencia: “El gobierno es títere de los criminales porque a ellos les gusta agarrarlos y hasta los premian”. Y arengó a los suyos: “Hay que enfrentar a los militares; no les tengan miedo”, porque después de la detención de Mireles, “las cosas arreciarán contra nosotros, las autodefensas que creemos en la libertad, en la justicia y la prosperidad para Michoacán”, como afirman que ha sido el caso del ex dirigente del Consejo General de Autodefensas de ese estado. Las razones por las que Mireles fue detenido son más que obvias. El activista le estaba haciendo demasiada sombra al comisionado plenipotenciario Alfredo Castillo Cervantes. Después de haber ayudado al funcionario durante meses, al final se quiso deshacer de él.

Señalan sus detractores que Castillo propició que tildaran de loco a Mireles después del accidente que tuvo en la avioneta en que viajaba a principios de enero. Señalan que lo intrigó con los otros dirigentes de autodefensas para quitarle dizque por votación el liderazgo del Consejo General de Autodefensas de Michoacán. Lo enfrentó con Hipólito Mora, líder de las autodefensas de La Ruana, que fue encarcelado sin más ni más y luego liberado sin ofrecerle siquiera un ‘usted perdone’ por parte de las autoridades que lo detuvieron. Acusaron que zancadilla tras zancadilla el comisionado pretendió mermar el liderazgo del dirigente de las autodefensas de Tepalcatepec que se halla preso en el penal de alta seguridad de Hermosillo, Sonora.

Quizá por todo eso Mireles a últimas fechas contradecía al comisionado. De ser su amigo acabó siendo su acérrimo enemigo. Incluso hubo serias sospechas contra el gobierno cuando el activista tuvo un accidente en una avioneta que cayó en enero pasado en el poblado del Cháuz, municipio de La Huacana, del que milagrosamente salvó la vida, justo en el momento en que sin duda era el personaje más importante entre los grupos civiles michoacanos que decidieron armarse para encarar al crimen organizado y al cártel de los Caballeros Templarios, en virtud de la presunta colusión y soslayo del gobierno de Fausto Vallejo con el narco, y la negligencia del gobierno peñanietista que tardó un año en reaccionar para brindarle ayuda a ese estado.

La pregunta de los mirelistas es la de millones de mexicanos: ¿Por qué Castillo va contra la personalidad de Mireles que pese a sus locuacidades, boconerías y protagonismo ha sido piedra de toque en la lucha del gobierno contra de las bandas criminales que han asolado a muchas comunidades michoacanas, en tanto sigue libre y actuando a sus anchas el líder de los Templarios, Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’, que es a quien deberían detener porque es quien ha sometido a muchos michoacanos en infinidad de comunidades de esa entidad? ¿Será cierto el decir de los mirelistas que Castillo ha preferido aliarse con los criminales que tienen sometido a Michoacán, que acabar con los grupos civiles que han tenido que hacer a costa de muchas vidas, lo que el gobierno ha tenido miedo de hacer? ¿Cuál es la finalidad? ¿Acaso tiene que ver, como empieza a rumorearse, con las elecciones que habrá en esa entidad el próximo año para elegir gobernador constitucional  en las que el narco querrá presionar para participar y negociar quién ocupará la titularidad el poder ejecutivo estatal?

Lo cierto es que tras esa detención se ha dejado venir en cascada una serie de preguntas, no solo de los michoacanos, sino de millones de mexicanos, que difícilmente tendrán cabal respuesta por parte del gobierno federal, porque hay muchas incongruencias en el actuar de las autoridades federales en esa entidad, empezando por los golpes que ha dado en esa entidad contra cabecillas del crimen organizado y del cártel de los Templarios, los cuales  se atribuye, pero que han sido por tips que les han pasado a los mandos militares los propios integrantes de esos grupos civiles amados, algunos perseguidos y otros cooptados por el comisionado plenipotenciario invitándolos a formar parte de las fuerzas rurales.

Al final de cuentas las cosas en Michoacán no han variado sustancialmente. Siguen los atropellos, los abusos, las extorsiones, los secuestros, las injusticias, los crímenes a mansalva y, para colmo, siguen apareciendo más narcofosas con cadáveres que presentan signos de tortura y el tiro de gracia, señal clara de que los narcos templarios pisan más fuerte que los uniformados en tierras michoacanas. Es un hecho que la ‘inteligencia’ gubernamental ni militar funcionan; de otra manera ya hubieran aprehendido a ‘La Tuta’. ¿O hay alguna otra razón?, es una de tantas preguntas que se hacen los cuadros civiles armados que le son leales a José Manuel Mireles.

 

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