EU teme ataques terroristas

PAULINO CÁRDENAS

Nuevamente Al Qaeda vuelve a poner en jaque a Estados Unidos. Informaciones de la Agencia Nacional del Seguridad norteamericana conoció de los planes de esa organización islámica extremista para realizar ataques sorpresivos en puntos estratégicos de la Unión Americana ‘con tecnología altamente sofisticada’, lo que los expertos han interpretado que podría ser oprimiendo algún dispositivo para activar un celular o una computadora de viaje que podrían hacer estallar desde un lugar remoto. El Departamento de Estado norteamericano está en alerta. Los funcionarios de inteligencia estadounidenses están muy preocupados ante la posibilidad de que ese grupo extremista islámico o una de sus células posean una bomba que no detecten las actuales medidas de seguridad de los aeropuertos.

De ahí que, entre otras medidas, se ha dado la orden de que en los aeropuertos estadounidenses todo mundo debe de abordar con sus celulares y pcs encendidos o de otra manera se les quita ya que no pueden viajar con esos aparatos apagados, como una medida de seguridad. La nueva disposición ordena que antes de abordar sus aviones los pasajeros deben mostrar que su celular tiene la batería totalmente cargada y volar con sus aparatos encendidos, informó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA por sus siglas en inglés). Agregó que esa medida tiene la intención de incrementar la seguridad aérea en un momento de proliferación de amenazas. Esto sucede a dos meses que se cumplan 13 años de los ataques terroristas. El número 13 es símbolo de fatalidad para muchos. Quizá para el gobierno norteamericano también.

Diversas son las creencias y supersticiones que muchos dan por cierto, pero
 ninguna superstición es tan fuerte o está tan extendida como la creencia de que
 el número 13 es de mala suerte. Ese número hace temblar a algunos por el temor 
a sufrir acontecimientos funestos.

 Los huéspedes de un hotel se niegan a alojarse en la habitación número 13
 por lo cual los cuartos están a veces numerados con el 12A o el 14; los pacientes
en un hospital se sienten condenados si los internan en la cama 13, y
 quienes van a comprar una casa ni siquiera consideran la que tiene este número
en la calle.

 Los grandes hoteles-Casino de las Vegas, no tiene piso número 13; así como 
los edificios de oficinas generalmente carecen del piso 13; en muchas aeronaves 
no se encuentra fila con ese número, y sólo un anfitrión muy valiente invita
 13 personas a cenar.

Se dice que la superstición aumentó después de la Última Cena, donde el número de los
 concurrentes era 13, contando a Judas el traidor. En algunos países el temor es el martes 13; en otros el viernes 13; se dice que éste es el 
día más nefasto de la semana. Se convierte en viernes o martes ‘negro’ cuando
 coincide con el día 13 del mes, y en esa fecha algunas personas temen desastres 
aún mayores. En la ciudad de Filadelfia existe un Club de Viernes 13 formado por personas 
que se dedican a desafiar al destino: pasan por debajo de escaleras, arrojan sal,
rompen espejos y abren paraguas bajo techo. Según ellos, si hacen esto durante
 algún tiempo, llegará el día en que la mala suerte se aleje para siempre.

Como se recordará, fue el martes 11 de septiembre de 2001 cuando Estados Unidos sufrió la mayor ofensiva terrorista de su historia, que culminó con la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York, de otro edificio aledaño y de parte del Pentágono. 

Esos lugares fueron impactados por aviones de pasajeros que habían sido secuestrados en ciudades cercanas a Nueva York. El entonces presidente George W. Bush había hablado de millares de víctimas, mientras el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, señaló que la cifra de muertos superaba toda imaginación. Los edificios del World Trade Center eran símbolo del poderío económico estadounidense. Esta vez el aniversario 13 de aquella tragedia caerá en jueves. Pero el siguiente sábado será 13.

Supersticiones aparte, el caso es que el gobierno de Washington está tomando desde ahora medidas preventivas por aquello de las dudas. Por lo pronto, como primera medida, las personas que tengan la intención de viajar desde Estados Unidos y hacia ese país, deben de considerar la nueva disposición de llevar encendidos sus celulares y sus computadoras portátiles antes de abordar, y mantenerlos encendidos durante todo el trayecto hasta que toque tierra el avión y los pasajeros bajen del mismo, según señaló la Administración de Seguridad en el Transporte, la TSA por sus siglas en inglés. Pero por lo que se ve esa no es la única medida de seguridad que está tomando el Departamento de Estado norteamericano.

Las amenazas de Al Qaeda contra Estados Unidos no son nuevas. Se intensificaron después de que un comando de elite de los Navy Seals, la mejor fuerza de operaciones norteamericana, supuestamente acabó con la vida de Osama Bin Laden el 1 de mayo de 2011, cuando estando oculto en una casa de dos pisos a 90 metros de la academia militar paquistaní, cuatro helicópteros con elementos de las fuerzas antiterroristas estadounidenses llegaron en las primeras horas de la madrugada de aquel domingo y lo mataron, aunque hay otra versión que afirma que antes de ser detenido prefirió suicidarse. Bin Laden fue un próspero y multimillonario empresario que se dice que, junto con algunos de sus hermanos, tenía negocios vinculados al petróleo con George Bush padre, y acabó convirtiéndose en el terrorista más buscado por los Estados Unidos. ¿Por qué? Eso sigue siendo un misterio.

Una descabellada versión habla de que el ataque terroristas del 9/11 fue instrumentado por el propio gobierno que encabezaba George Bush hijo. Respecto de esta versión, el testimonio de Kurt Sonnenfeld, el único camarógrafo autorizado por el gobierno de Estados Unidos para filmar y documentar la zona del desastre, difiere de la versión oficial. Kurt trabajaba para la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) del gobierno estadounidense, cuando fue convocado para documentar la Zona Cero, donde cayeron las Torres Gemelas, apenas sucedida la tragedia. Por no coincidir con la versión oficial, asegura haber recibido numerosos “hostigamientos” por parte del gobierno de Estados Unidos y afirma que por “la persecución política” de la que asegura ser víctima, fue apresado en dos oportunidades. Por eso huyó y se instaló en la Argentina en 2004, donde se casó con Paula Durán y tuvo dos hijas. Pero esa es otra historia.

 

 

 

 

 

 

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