En vilo la estabilidad internacional

PAULINO CÁRDENAS

Además del conflicto bélico en el Este de Ucrania entre fuerzas separatistas y soldados del régimen de Kiev, el atentado terrorista contra el avión comercial MH17 de Malasya Airlines en el que murieron 298 personas ha puesto en vilo la estabilidad internacional, ya que el gobierno de Washington insiste en culpar al presidente Vladimir Putin de esa desgracia contra gente inocente, y el mandatario de Rusia no acepta las acusaciones que le insiste en endilgar Barack Obama de ser el culpable de ese atentado. Eso enfriará mucho más de lo que ya están, las relaciones entre ambos mandatarios, amén de que los reproches mutuos crecerán al punto de que podría conducir a un probable rompimiento de relaciones.

Ha llamado la atención la súbita e insistente presión de Obama a la que inmediato se unieron la del presidente francés, François Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, David Cameron, de que el ataque con un misil que sufrió el vuelo comercial, había sido por parte de los insurgentes pro-rusos independentistas a los que apoya Putin en la región ucraniana de Donetsk y no de las fuerzas armadas de las autoridades centrales de Kiev. Sin embargo, una primera versión que se filtró es que el ataque iba dirigido al avión donde viajaba el presidente ruso Vladimir Putin, que regresaba procedente de América Latina a donde fue darle el espaldarazo a mandatarios y naciones que no quieren saber nada de EU.

Las relaciones entre Obama y Putin quedaron muy deterioradas después del affaire del ex espía de la CIA, Edward Snowden, quien había pedido asilo a Rusia cuando escapó de Estados Unidos, episodio aquel en el que el mandatario norteamericano amenazó con hacerle la vida de cuadritos a Putin si le otorgaba asilo a quien considera el gobierno de Washington un ‘traidor a la patria’ por hacer público a través de WikiLeaks un perverso programa de espionaje a través de su Agencia Nacional de Seguridad (National Security Agency, NSA), lo que puso en un predicamento a Obama frente a muchos mandatarios y jefes de estado de naciones enemigas y hasta supuestamente ‘amigas’ de EU, a las que venía espiando sobre tomas de decisiones de sus gobiernos y programas estratégicos incluido entre otros el rubro energético. México no escapó a ese espionaje.

La semana anterior Putin tuvo que asumir una ronda de sanciones promovida por Estados Unidos, que apuntan a sectores clave de la economía rusa, como es la energía, los bancos y la Defensa. Al día siguiente se da el atentado terrorista en la zona de conflicto bélico entre fuerzas separatistas pro-rusas y el gobierno de Kiev, volteando a mirar todos los aliados de EU a Putin, una vez que Obama lo empezó a señalar como posible instigador de esa catástrofe. Sin embargo, en los primeros minutos del atentado una primera versión que se filtro a los medios fue que ese atentado iba contra el avión donde viajaba Putin de regreso de una gira por América Latina, pero que ‘por error’ había pegado en el avión comercial que en ese momento cruzaba por las coordenadas por donde volaba el avión que llevaba de regreso al mandatario ruso a su país.

La versión de que ese atentado terrorista buscaba dar en el blanco del Boeing en el que viajaba Putin de regreso a su país, fue opacada de inmediato con la declaración de Obama que incluso fue reforzada en el mismo sentido por la del vicepresidente Joe Biden, de que el misil que derribó el Boeing 777 donde viajaban 295 pasajeros, provenía de las fuerzas pro-rusas. A esta versión en la que ha seguido insistiendo la Casa Blanca, se han unido en coro Francia, Alemania y Gran Bretaña, cuyos mandatarios le están ‘exigiendo’ a Vladimir Putin que haya “acceso libre y total” a la zona de la catástrofe del avión de Malaysian Airlines para los investigadores internacionales.De no ser así, amenazaron, “la Unión Europea sacará sus consecuencias”en alusión velada a nuevas sanciones, dado que “todas las evidencias sugieren que el misil fue lanzado por separatistas pro-rusos”.

Se ha señalado que el misil ‘Buk’ que se asegura derribó el avión comercial, lo tiene Rusia y no las fuerzas de Kiev. La versión primera señalaba que el atentado terrorista iba contra el avión en el que viajaba Putin y su comitiva, proveniente de una gira que acababa de concluir por Brasil, Cuba y Nicaragua. En Fortaleza, Brasil, Putin presidió la conformación de un sistema propio de operaciones comerciales y financieras del grupo BRICS, que recurra más al uso de monedas propias en vez de dólares. Esto fue propuesto por empresarios de ese bloque de naciones, en un paso adelante en la formación de un mecanismo que contará con su propio banco de desarrollo para invertir en infraestructura y con un fondo de reserva de divisas para situaciones de crisis. Se quedó en Brasil e invitado por la presidente Dilma Rousseff asistió a la final del Mundial de Futbol.

Tampoco gustó en Washington que Putin fuera a Cuba a saludar efusivamente a Fidel Castro Ruz acompañado de su hermano el presidente Raúl Castro, y luego hacer una visita relámpago a Nicaragua en donde le dijo a su presidente, Daniel Ortega, que esa nación centroamericana “es un socio muy importante de Rusia en América Latina”, lo que fue interpretado como que de ahora en adelante Putin se convierte en el protector del gobierno nicaragüense en ausencia del venezolano Hugo Chávez. Esos países pertenecen al grupo ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que suscribieron un Tratado de Comercio entre las naciones que la integran.

Tampoco le habrá gustado a EU que el presidente de la segunda economía del mundo, el chino Xi Jinping, haya visitado el viernes la Casa Rosada de Argentina, acompañado de 250 empresarios de su país, y que abriera la billetera para ayudar a la presidenta Cristina Fernández para que su gobierno salga de la recesión en que se encuentra. Jinping y la mandataria suscribieron 20 convenios que incluyen un crédito de intercambio de divisas por valor de 11,000 millones de dólares. Ese espaldarazo multimillonario tampoco fue bien visto en Washington. El caso es que los conflictos que han venido arrastrando EU y Rusia podrían verse afectados más por el derribo del avión comercial en el que fallecieron 298 personas, lo cual no hay duda de que fue un atentado. ¿Quién lo provocó? ¿De veras habrá sido Putin? No hay que olvidar que un aliado del mandatario ruso es precisamente Xi Jinping.

 

 

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