Peña y la prensa internacional

PAULINO CÁRDENAS

Las reformas estructurales que en racimos envió el presidente Enrique Peña Nieto al Congreso mexicano desde el primer año de su gobierno, han impactado más fuera del país que dentro. Incluso llegó a recibir elogios de diferentes organismos y sectores económicos y financieros, donde se destaca la audacia que tuvo de romper el paradigma de 80 años de mito nacionalista petrolero que ha impedido a esa industria crecer, aunque hacia dentro del país hay una mezcla de expectación e incredulidad sobre sus reformas, en virtud de que hay factores como la corrupción y la impunidad que, de no erradicarse, impedirán que los planes presidenciales cuajen como los tiene previsto el jefe del Ejecutivo federal, a quien ya comenzaban a llamar fuera del país ‘el forjador de milagros’. Pemex y Oceanografía son ejemplos de la corrupción e impunidad imperantes.

Vale recordar aquella portada que le dedicó en febrero pasado la revista Time en la que bajo una gran foto con su figura de medio cuerpo vestido impecablemente, destaca la leyenda “Salvando México”, y en su interior, dividido en varios reportajes, se ocupa de explicar cómo “ha cambiado la narrativa de una nación manchada por el narco”. Ello era prueba de que el impacto empezaba a ser mayor en otras latitudes que en su propio país. El trabajo periodístico incluyó lo que a juicio de esa casa editorial significan los dos personajes clave de su gabinete, como son Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso, titulares de Gobernación y Hacienda respectivamente, las dos principales instancias en las que está asentado política y administrativamente su gobierno.

Aún el nuevo director del diario El País, Antonio Caño, se pronunció sin rodeos a favor del gobierno de Enrique Peña Nieto y de sus reformas estructurales en México señalando en su editorial del pasado jueves 24, que “México se abre, que “el final de los monopolios petrolífero y eléctrico representa un hito reformista”, y califica a la reforma energética como “la joya de la ambiciosa agenda presidencial”. En entrevista con un grupo de corresponsales extranjeros dijo Caño el viernes 18: “Nosotros apoyamos editorialmente las reformas de Peña Nieto, las hemos apoyado desde el primer día, no tengo por qué ocultarlo, nos parecen bien”. Sin embargo, en la prensa internacional más liberal y no comprometida con los intereses del gobierno mexicano, ya comenzaron las críticas contra el mandatario priísta.

Diarios tan influyentes como Newsweek, The New York Times y The Economist, han comenzado a poner en duda los logros que en teoría esbozaban y daban como ciertos al corto y mediano plazos el gobierno peñanietista, respecto de las famosas reformas que catapultó el mandatario al Congreso de la Unión para ser aprobadas, después de un trabajo de ‘convencimiento’ de los legisladores del partido en el poder con los de la oposición, iniciativas que llegaron al Legislativo bastante planchadas y acordadas de antemano entre las dirigencias del PAN y del PRD y de las bancadas legislativas de esos partidos. La fórmula funcionó, lo que también había sido elogiado en las páginas editoriales de varios importantes medos internacionales.

La revista estadounidense Newsweek difundió un artículo donde evidenció que las promesas de Peña Nieto en torno a la seguridad no se han cumplido a 19 meses de que asumiera la Presidencia de México. En tanto que The New York Times publicó que la presidencia de Enrique Peña Nieto tiene el nivel de aprobación “más bajo que el de cualquier otro Presidente mexicano en tiempos recientes, principalmente por el número y magnitud de sus reformas estructurales, que, aunque a nivel internacional le han traído un cierto nivel de aprobación, a nivel local han dejado muchas dudas”. En tanto The Economist publicó un texto donde calificó a la inseguridad como el problema más grande de América Latina y en el caso de México, criticó la escasa o nula confianza de los mexicanos en su sistema judicial.

Esta misma publicación destacó la violencia hacia los periodistas; citando al Committee to Protect Journalists (Comité para Proteger a los Periodistas), calificó el clima de libertad de prensa en México como “peligroso”. Es evidente que la percepción que tenía cierta prensa internacional que forma opinión entre sus lectores y sobre todo en los niveles de decisión de sus países, ha cambiado en sentido negativo respecto de Peña Nieto, quien dijo en su momento que de aprobarse las reformas estructurales, en un mediano plazo México podría estar entre las primeras 10 economías del mundo lo que le permitiría a la nación crecer 5 o 6 por ciento en su Producto Interno Bruto (PIB) anual.

De las iniciativas de reforma presentadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto al Congreso, las que más han destacado por su evidente trascendencia han sido la Educativa, Laboral, Fiscal y Hacendaria, la de Seguridad, de Salud, de Telecomunicaciones, la Política, y la madre de todas las reformas, la Energética, que abarcaría modificaciones históricas a varios artículos de la Constitución mexicana, lo que de aprobarse, en teoría le permitiría a la industria petrolera sacudirse las ataduras nacionalistas que muchas veces desbarraban en chauvinismos, lo que por décadas le ha impedido crecer.

Un logro que se dio fue el haber concentrado en una sola entidad como es la Secretaría de Gobernación, funciones de gobierno, política interior, seguridad pública y seguridad nacional y políticas migratorias y religiosas en una misma dependencia. Eso implicó que las funciones de Seguridad Pública quedaran bajo el mando del titular de Gobernación, lo que redujo a una sola ventanilla todo lo relacionado al combate a la delincuencia organizada, que junto con el mando de la seguridad nacional, convirtieron a esa dependencia en una supersecretaría aunque de poco ha servido. Otro caso fue el de querer desparecer la Secretaría de la Función Pública para crear la Comisión Nacional Anticorrupción, lo cual aún está en veremos.

Una más fue cambiar la anacrónica y anquilosada Secretaria de Reforma para convertirla en Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, así como fortalecer sus funciones otorgándole mayores facultades a la Secretaría de Desarrollo Social, instancia a la que el Peña Nieto le asignó la titánica, por no decir imposible, tarea de acabar con la pobreza en el país. Todo esto lo logró el Presidente en tiempo récord, lo que le motivó elogios por parte de cierta prensa internacional influyente. Sin embargo hoy parte de esos mismos medios comienzan a poner en duda sus reformas estructurales Dos son entre otras las principales causas que lo impedirán: la corrupción y la impunidad que siguen vigentes en México.

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