Machetes vs. nuevo aeropuerto

PAULINO CÁRDENAS

Cuando se creía que no habría jaleos ni arrebatos ni alzamientos como sucedió en el régimen del panista Vicente Fox, de nueva cuenta los comuneros de San Salvador Atenco, machete en mano, desde hace unos días empezaron a realizar marchas para reanudar su oposición a la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Esta vez, con todo y que los terrenos en los que se llevará a cabo esa importante y necesaria obra son propiedad del gobierno federal, la organización que lidera Ignacio del Valle, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, buscará repetir sus acciones que, por carecer de razón, pueden volverlo a llevar a la cárcel como ocurrió en el régimen foxista. Para la ampliación del aeropuerto de la ciudad de México, un proyecto de 120 mil millones de pesos por el que compiten 10 constructoras,  aparece en primera fila el nombre de la empresa Ideal, de Carlos Slim.

Esta vez se vuelve a repetir la historia. Comuneros de San Salvador Atenco en el estado de México, advirtieron que no permitirán que la construcción del nuevo aeropuerto se expanda a sus tierras, que en 2001 el gobierno intentó expropiar. “Para nosotros es el despojo. La resistencia no la hemos dejado de hacer, eso es sabido de todos, y nuestra postura es resistir, tenemos que agotar todo lo que sea necesario para defender la tierra… el área donde tienen proyectado ese aeropuerto, está invadiendo con antelación, pusieron esas casetas de vigilancia en donde ya no nos permiten el paso a los que somos dueños de estas tierras, creo que no es una intimidación, ya es una agresión directa”, alertó Ignacio del Valle. Incluso la alcaldesa aliancista de Texcoco, Delfina Gómez Álvarez, declaró que el ayuntamiento de ese municipio mexiquense no dará permiso ni licencias de construcción para el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México.

¿Cómo fue que el gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto logró obtener las hectáreas suficientes para construir el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México? Bien a bien no se sabe, aunque hay quienes afirman que la Conagua, a través del proyecto Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco, compró predios para ampliar las propiedades del gobierno federal con miras a cederlos para el nuevo aeropuerto. Convencer a comuneros que han vivido de esas tierras durante décadas, sin que hubiera jaleos ni arrebatos ni alzamientos como sucedió en el régimen del panista Vicente Fox, le habría costado mucho dinero al erario público.

En 2012 la propia Conagua advirtió que precisamente el vaso del Lago de Texcoco era una mala opción para construir un aeropuerto, porque estaría en constante riesgo de inundaciones. Sin embargo, tuvo que acatar las ordenes e ir comprando predios a los comuneros en esa zona con miras al proyecto peñanietista de construir la ampliación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que quizá llegue a constituirse como la obra más ambiciosa y lucidora de su sexenio. Sin embargo, la construcción del nuevo aeropuerto en el vaso de Texcoco ha sido criticada porque impediría las funciones naturales de regulación pluvial que tiene esa zona federal y complicaría aún más el abasto del líquido para la ciudad.

Recapitulando hechos, apenas Fox había anunciado con bombo y platillo la construcción de la nueva terminal aérea el 22 de octubre de 2001, construcción de lo que sería el más ambicioso proyecto de su administración, surgió el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra en protesta del decreto expropiatorio que afectaba el patrimonio de 4 mil 375 familias, movimiento que estaba constituido por un pequeño grupo de ejidatarios que se movilizó en contra de esa disposición decretada por ‘causa de utilidad pública’, la cual devaluaba el valor de la tierra, ya que el gobierno ofrecía indemnizaciones de 7.20 pesos el metro cuadrado en tierras de temporal y 25 pesos en tierras de riego.

De la superficie expropiada, 70 por ciento correspondía a San Salvador Atenco, 25 por ciento a Texcoco y 5 por ciento en Chimalhuacán. Esa zona, de siempre ha sido el punto escogido para realizar el nuevo aeropuerto. En el sexenio foxista no se pudo realizar la obra por el alzamiento de la gente de Atenco, quienes como primera medida se armaron con machetes, palos y varillas, y bloquearon la carretera Texcoco-Lechería. Asesorados por el desaparecido jurista Ignacio Burgoa, decidieron ampararse en contra del decreto que expropiaba 5 mil 391 hectáreas. Al tiempo que aumentaban las presiones de las movilizaciones, la vía legal empezaba a favorecer a los ejidatarios.

A finales de agosto de 2001, de 11 amparos promovidos, cinco ya habían sido aceptados, los cuales correspondían al 50 por ciento de los ejidos para la construcción del nuevo aeropuerto. Sin esos terrenos el proyecto no era viable aunque el gobierno federal insistía en minimizar el problema. Después de que el conflicto fue subiendo de tono con marchas al zócalo y la intención de llegar a Los Pinos para proponerle a Fox que el asunto pasara a ser votado a través de un debate público, y luego que es ese lapso hubo enfrentamientos, heridos e incluso un muerto, fue que el gobierno panista decidió dar por cancelado el proyecto el 1 de agosto de 2001.

En el sexenio de Felipe Calderón hubo intentos para retomar la idea de construir un nuevo aeropuerto de la ciudad de México, pero mucho quedó en el intento. Ello obedeció, entre otras cosas, a la pésima relación política que tenía el ex mandatario panista con el entonces jefe de gobierno del DF, el perredista Marcelo Ebrard Casaubón. Al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con Fox se le añadió la Terminal 2 que no ha resuelto el problema de afluencia y suficiencia, ya que los aviones entran y salen por las únicas dos pistas que existen, lo que hace cada vez más difícil sus operaciones.

Por lo pronto, el gobierno de Peña Nieto tendrá que afrontar -como sucedió cuando era gobernador del estado de México- el despliegue de fuerza y la presión de los comuneros de San Salvador Atenco, quienes se siguen oponiendo a que se realice la nueva obra a costa de perder sus tierras, según el líder Ignacio del Valle. Más ahora que la alcaldesa de Texcoco, Delfina Gómez Álvarez, declaró que el ayuntamiento de ese municipio mexiquense no dará permiso ni licencias de construcción para el nuevo aeropuerto. Al parecer volverán a blandirse los machetes de Atenco para oponerse a esa obra.

 

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