Canceló Peña gira a Guerrero

 PAULINO CÁRDENAS

Tan es real la inseguridad en México, que el propio presidente Enrique Peña Nieto debió cancelar su viaje a Guerrero que tenía programado para este semana, porque seguramente su aparato de seguridad debió detectar algo más allá de los conflictos de presuntos estudiantes de la normal de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla, a poco más de 14 kilómetros de Chilpancingo, que dejó un saldo el pasado fin de semana de seis muertos, 17 heridos y 57 estudiantes desaparecidos, y del proditorio crimen del secretario General del Partido Acción Nacional en Guerrero, Braulio Zaragoza Maganda Villalba, quien fue ejecutado de tres disparos el domingo por la mañana en un restaurante del hotel El Mirador, ubicado en la zona turística de la Quebrada del puerto de Acapulco.

Peña visitaría ayer tres municipios. Presidencia argumentó que la cancelación se daba por “malas condiciones climatológicas”. Al mediodía tenía previsto inaugurar un hotel en Acapulco; después viajaría a Coyuca de Benítez para la apertura oficial de un puente que fue derrumbado por la tormenta tropical Manuel en septiembre del año pasado; y por último acudiría a la comunidad de El Nuevo Capricho, dañada también por las tormentas de 2013. Sin embargo, el descompuesto ambiente de violencia que se ha suscitado en esa entidad en los últimos días, habría sido la verdadera causa de esa suspensión del viaje presidencial.

La violencia en esa entidad se replica en casi todo el país diariamente, aunque oficialmente el gobierno insiste en no reconocer. El crimen está alcanzando cada vez más a personajes clave de la política local, como sucedió hace unos días con la emboscada y ejecución del doctor y diputado priísta jalisciense Gabriel Gómez Michel, quien había desaparecido y fue hallado calcinado en su camioneta junto con su chofer, la semana pasada, sin que se sepan las causas, ya que el ex presidente municipal de El Grullo gozaba de buena reputación y supuestamente no tenía enemigos. Incluso había manifestado que quería volver a ser alcalde del lugar donde nació.

Zaragoza había sustituido a Andrés Bahena Montero como líder del PAN en esa entidad el pasado domingo 31 de agosto. Consejeros estatales de Acción Nacional de Guerrero, destituyeron por mayoría de votos al dirigente de ese instituto político, Andrés Bahena Montero, por un presunto desvío de 7 millones de pesos cuyo destino no pudo justificar y que debió haber aplicado en el partido desde 2013. Durante la sesión del Consejo Estatal de Acción Nacional, en la entidad, el panista Francisco Rodríguez Otero, pidió modificar la orden del día y se incluyó la destitución del líder panista, Andrés Bahena, por mayoría, por lo que se dio la votación correspondiente, quedando al frente del PAN estatal Braulio Zaragoza.

El líder panista ejecutado el domingo, hace un tiempo había tenido fuertes desencuentros con los propios panistas. En mayo de 2012, militantes inconformes de ese partido provenientes de los municipios de Acapulco, Tierra Colorada, Buenavista de Cuéllar, Tlapa y Chilpancingo, tomaron las instalaciones del PAN en protesta por la imposición de candidatos a alcaldes y diputados locales presuntamente provienen del PRI y del PRD. Luego de una discusión con el entonces secretario general del PAN, Braulio Zaragoza, lograron que se revocaran 15 planillas para sustituir a los candidatos priístas y perredistas que supuestamente habían sido ya designados como candidatos.

Las autoridades investigan las causas de ese crimen a mansalva del dirigente panista de Guerrero, lo mismo que el del doctor y diputado priísta jalisciense Gabriel Gómez Michel. Ambos partidos, el PRI y el PAN, están de luto por esas pérdidas y han exigido a las autoridades investigar a fondo y hasta sus últimas consecuencias esas alevosas ejecuciones. No se sabe si pudieron ser ordenadas por razones políticas o había sido el crimen organizado el que haya cometido esos asesinatos. El caso es que la violencia está enfocándose en personajes cada vez de más alta jerarquía dentro de la clase política y la frecuencia va siendo cada vez menor.

En Guerrero y en otras entidades del país, los actos de violencia, ya sea por protestas de grupos inconformes o derivados de la lucha armada que el gobierno sostiene contra el crimen organizado y las mafias del narcotráfico, se han ido multiplicando, pese a que oficialmente se ha hecho creer que ese flagelo ha ido disminuyendo. Lo cierto es que el gobierno federal y los gobiernos locales se han ocupado de acallar esas informaciones en los medios, a base de diferentes métodos. Por ello en este sexenio el ruido mediático sobre la inseguridad ha bajado de tono, pero los hechos delictivos continúan. Además se sabe de la pugna que hay en ese estado entre los cárteles de Sinaloa y Guerreros Unidos.

Michoacán se ha convertido en el caso típico de lo anterior, en donde ha sido materialmente imposible tratar de acallar lo que sucede en esa entidad con el líder delictivo Servando Gómez alias ‘La Tuta’, por más que el comisionado plenipotenciario Alfredo Castillo Cervantes ha querido hacer creer que el tema de la inseguridad está bajo control, lo que dista de ser cierto. Lo mismo sucede en otras entidades de la República Mexicana en donde el crimen organizado sigue dando de qué hablar, como sucede en Tamaulipas, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Baja California, Veracruz, Guerrero, Nayarit, Sinaloa, Durango y Oaxaca entre muchas otras entidades, en donde la violencia no para y a diario hay ejecutados.

Lo que llama la atención es que el presidente Peña Nieto haya cancelado su gira a Guerrero en donde ciertamente los índices delictivos se han elevado y en diversos municipios aparecen gentes que son ultimadas por supuestos sicarios; aunque Presidencia argumentó que la razón fue por el mal tiempo que prevalece en esa zona del país, el caso es que coincide con el clima de inseguridad que hay en la entidad.

Ayer, en Chilpancingo, normalistas irrumpieron en el Congreso del estado, rompieron todos los vidrios de la parte principal del inmueble y realizaron varios disturbios. Los inconformes exigen a las autoridades que presenten con vida a sus 57 desaparecidos y que haya justicia para los fallecidos en Iguala. El asunto podría agravarse. Sin embargo, además del cobarde crimen del líder estatal panista Braulio Zaragoza, debieron haber otras razones de mayor peso que por causas climáticas, como para haber cancelado la gira presidencial a Guerrero.

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