Familiares rechazan a Solalinde

PAULINO CÁRDENAS

Los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos hace ya más de un mes en Ayotzinapa, no le permitieron oficiar misa este fin de semana al padre Alejandro Solalinde en la escuela normal “Raúl Isidro Burgos”. Le dijeron que era persona ‘non grata’ porque ha dicho en repetidas ocasiones a los medios e incluso a las autoridades, que los estudiantes que aún no aparecen fueron asesinados y que algunos habían sido quemados vivos. Después de un prolongado diálogo con el clérigo defensor de grupos migrantes, los afligidos e indignados progenitores de los normalistas le reclamaron, entre otras cosas, que en aras de un protagonismo rampante, afirma algo que aun no está comprobado. Lo mandaron pues, con cajas destempladas, sin que pudiera cumplir con su propósito.    

Los padres de los jóvenes desaparecidos participarían en una marcha en Chilpancingo el domingo, por lo que no estaban en Ayotzinapa. El padre Solalinde preguntó por ellos y uno de los familiares salió a su encuentro para decirle que él no tenía cabida ahí, que no era bienvenido. Él dijo que traía todos los permisos para oficiar misa en la escuela. Según la crónica de Alejandro Sánchez para Emeequis, una mujer le gritó: ¿Quién carajo se cree usted para hacerse campaña personal en los medios y luego venir a conocernos. !Nuestros hijos no están muertos!. El sacerdote se sorprendió. Un integrante del Comité Ejecutivo Estudiantil habló con él a solas durante 20 minutos.

En ese inter llegaron algunos padres y madres de los desaparecidos y en uno de los salones hablaron con el sacerdote sin que nadie más entrara. Hasta afuera se escuchaban los gritos con los que fue increpado el padre Solalinde. Dijo que había ido a Ayotzinapa a solicitud de padres de familia. Se lo habían pedido en la capital. Por eso fue, comentó. Sin embargo con expresiones parcas señaló en entrevista que no había coordinación entre ellos. Reconoció que el diálogo fue duro, rasposo, pero que él de ninguna manera pretendía asumir ningún liderazgo ya que ellos tienen a su propios voceros. Se fue porque se lo pidieron. Indicó que varios padres de familia le creen al gobierno que lo que ha hecho es manipular la información.

Dijo que en las dos horas que habló con ellos, les volvió a explicar que lo que sabía de que los estudiantes habían sido asesinados y algunos de ellos quemados vivos, fue porque varios testigos se lo dijeron, y es gente en la que él confía en su palabra. Cuando salía del recinto escolar un reportero le comentó que había escuchado muy enojados a los familiares durante la charla privada que tuvieron con él. Sí, dijo. ¿Por qué? se le preguntó. Pregúntenselo a ellos, respondió el sacerdote. ¿Le pidieron que ya no intervenga? Si, porque yo no soy padre de familia de los desparecidos. Dijo que ese movimiento se está acomodando, hay partes que se están coordinando; hubo descoordinación.

Indicó que él ya no hablaría, que solo los apoyará si se lo piden; estaban desinformados, yo los apoyo, estoy de parte de ellos y de pedirle al gobierno que aparezcan los 43 estudiantes vivos. “Yo nunca he jugado con sus sentimientos, el gobierno sí”. Comentó que hay familiares muy dolidos que tienen expectativas; hay quienes creen que él está jugando con ellos, pero lo que no saben que es el gobierno el que está manipulando la información. Indicó que cuando ellos decidan que los pueda ayudar en algo, lo va a hacer. De esta forma, la presencia del padre Solalinde fue rechazada el domingo por los familiares de los 43 estudiantes normalistas que siguen sin aparecer desde el pasado 26 de septiembre y la madrugada de 27. Las autoridades federales avocadas al caso no tienen idea de por qué se habría dado esa desaparición forzada y los presuntos asesinatos de los normalistas que ya cumplieron un mes de no saberse nada de ellos.

El domingo 19 de octubre tampoco dejaron hablar al padre Solalinde en la Basílica de Guadalupe. Al encargado del recinto religioso el defensor de migrantes le pidió autorización para subir al púlpito a celebrar una misa en memoria de los 43 estudiantes desaparecidos y por el consuelo de los padres, familiares y amigos de los normalistas, y no se lo permitió.  Ese día el sacerdote los esperaba en las afueras de la basílica al norte de la capital del país, junto con el poeta y escritor Javier Sicilia quien se volvió activista después de que en 2011 asesinaron a su hijo miembros del crimen organizado.

“Es lamentable lo que pasó aquí, no me dejaron celebrar (misa), me vetaron”, dijo por su parte el aguerrido sacerdote que buscaba brindar consuelo a los agobiados padres. Estas familias, que se han mantenido unidas desde que sus hijos desaparecieron, habían viajado 275 kilómetros desde la escuela normal rural ubicada en el pueblo de Tixtla hasta la capital del país. Por su parte Sicilia declaró que “la Iglesia parece que también trabaja para el lado de los criminales” ya que “no es capaz de pronunciare desde el ámbito del evangelio” en contra del crimen, no obstante que la basílica y la Virgen de Guadalupe “son el corazón de la espiritualidad del país”.

Como sea, en el caso Ayotzinapa hay más de una hipótesis en torno a las causas de esa desaparición forzada de los estudiantes normalistas. La más recurrente apunta a que fue la pareja diabólica integrada por el ex alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa. Otra, que habría sido una pugna entre el cártel Guerreros Unidos a la que supuestamente pertenecía Abarca y esposa, con un de las guerrillas que operan en Guerrero. Una más, que el cacique Rubén Figueroa le habría puesto una trampa a su acérrimo enemigo el ex alcalde en fuga para barrer con él, con su esposa que aspiraba suceder la marido, y con el PRD, con miras a las elecciones del 2015.

Y otra, la menos creíble pero que tampoco se descarta: que en la zona militar respectiva, los mandos habría sabido de antemano por informes de inteligencia, no solo de la represión que vendría contra los estudiantes sino de su posible desaparición forzada y la entrega a uno de los cárteles para exterminarlos y ‘poner un ejemplo’ al estudiantado, que dejen de ser aguerridos y cesen de retar a las autoridades. Habría habido omisión. Hay quienes creen que si hubiera intervenido el Ejército se habría evitado toda esa serie de hechos que han consternado a Guerrero y a la nación entera. Pero el hubiera -tiempo del subjuntivo imperfecto- en la vida real no existe. Por lo pronto nadie sabe cuál de las hipótesis podría ser la verdadera.

Anuncios

Comentarios desactivados en Familiares rechazan a Solalinde

Archivado bajo Familiares rechazan a Solalinde

Los comentarios están cerrados.