¿Y Ángel Aguirre cuándo apá?

PAULINO CÁRDENAS

Después de la detención de la pareja infernal integrada por el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, para los guerrerenses y mexicanos el turno debe ser ahora para el ex gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, quien incluso se dice que es amante de la esposa del ex edil detenido, lo cual sería lo de menos. Los familiares, amigos y compañeros de estudios de los 43 normalistas desaparecidos, han dicho que no basta con que haya pedido licencia, sino que lo quieren ver tras las rejas, por considerarlo principal responsable de los hechos delictivos que han sucedido en Guerrero, incluida la desaparición forzada de los 43 estudiantes que desde el pasado 26 de septiembre no aparecen ni vivos ni muertos. Incluso se afirma que Aguirre dejó que escapara el ex alcalde.

Ello no obstante que el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, reveló que un día y medio de la desaparición de los normalistas, pidió expresamente al entonces gobernador de Guerrero que pusiera vigilancia al alcalde de Iguala para que no se le escapara. El funcionario federal dijo que si la Federación no puso dicha vigilancia a Abarca ni al ex secretario de Seguridad de Iguala, Felipe Flores, quien también es buscado por las autoridades, fue porque en ese momento el caso estaba en el ámbito del fuero común. Osorio calificó como lamentable que dichos personajes estuvieran libres y afirmó que se estaba haciendo todo el esfuerzo por localizarlos y detenerlos. Al menos en el caso de Abarca y su esposa así acaba de suceder.



El escándalo en México y fuera del país a través de la prensa mundial por el caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, ha tenido un impacto negativo superlativo, que de hecho ha afectado la imagen de reformador que había cobrado el presidente Enrique Peña Nieto en el exterior; esos hechos, junto con otros que han calado en la sociedad relacionados con el crimen organizado y las violaciones a los derechos humanos por parte de elementos de las Fuerzas Armadas, han echado abajo esa imagen y la de la nación, la cual es señalada como una de las más dominadas por los capos de los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado. La inseguridad es el distintivo de México en el exterior.

La cantidad de fosas clandestinas que han sido halladas en no solo en Guerrero sino en muchos estados de la República, es señal de las masacres que han tenido lugar a lo largo de los años en nuestro territorio, sin que autoridad alguna haya puesto freno al avance de la criminalidad organizada y del fueron común en México. Las cifras que periódicamente dan a conocer las autoridades, siempre están maquilladas y no reflejan la realidad de la situación que viven muchas entidades, pueblos y sobre todo comunidades alejadas de las cabeceras municipales y zonas serranas y alejadas de la civilización como son las regiones indígenas, como la tarahumara en donde la inseguridad llegó para quedarse.

Si bien es un punto a favor de la Federación la detención de la pareja diabólica que acaba de ser detenida y a la que se atribuye haber ordenado la agresión del camión que trasladaba a un equipo de beisbol y a un grupo de estudiantes, en donde hubo 6 muertos y alrededor de 15 heridos entre la noche el 26 de septiembre pasado y madrugada del día siguiente, y que también habrían ordenado la desaparición forzada que sufrieron los 43 estudiantes normalistas que fueron entregados al cártel Guerreros Unidos por las policías de Iguala y de Cocula, queda mucho camino por andar para el gobierno federal, para dar con todos los involucrados en esos hechos. Una pieza clave sin duda es el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero.

Y hay más funcionarios que deben saber cómo han venido operando las mafias del crimen en Guerrero, como son los alcaldes que han participado con el cártel Guerreros Unidos y con otras organizaciones rivales. Ahora toca investigar si los normalistas rurales desaparecidos aún viven. Una versión más, de las tantas que han surgido a manera de hipótesis desde que se dieron los hechos a la fecha, es que los estudiantes desaparecidos podrían estar en su mayoría vivos y que habría sido llevados a trabajar de manera obligada en la pizca de amapola en distintas zonas de Guerrero de donde es levantada y luego acopiada en Iguala, de donde es distribuida hacia Estados Unidos.

La detención de Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa -a quien vinculan con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva y que dos de sus hermanos, se dice, formaban parte de Guerreros Unidos, pero que sicarios de este grupo criminal los ejecutaron-, fue en una vivienda muy modesta de Iztapalapa -delegación que gobierna el perredista Jesús Valencia Guzmán-, ubicada en la avenida Jalisco de la colonia Santa María Aztahuacán, donde habían pagado cuatro meses de renta por adelantado. Se informó que hasta ahí llegó un comando de la Policía Federal luego de ser ubicados por llamadas telefónicas y movimientos bancarios, cerca a la sede del Centro de Mando de la Policía Federal.

Por cierto que el jueves 23 de octubre pasado, Eje Central había publicado bajo la firma de María Idalia Gómez e Itzel Reyes, que el ex edil y su cónyuge que andaban prófugos, habían sido detenidos en Xalapa, Veracruz, y que ya declaraban en la Seido. La nota no fue aclarada, de manera que se da por hecho que desde entonces estaban detenidos lo que de esa fecha para acá habría permitido a las autoridades ‘sopear’ a la pareja. Si fue así ¿por qué la PGR se guardó la nota? ¿Fue para que los medios no hicieran alharaca? Si bien esa detención viene a reivindicar a la Federación ante tantas críticas de dentro y de fuera por la tardanza en hallar a los 43 estudiantes desparecidos, ahora falta saber si siguen con vida.

La otra pregunta que se hacen los guerrerenses y mexicanos, y sobre todo los padres, familiares, amigos y compañeros de estudios de los normalistas desaparecidos, es si el gobierno federal se atreverá a ir por el ex gobernador Ángel Aguirre, quien además de saber muchas cosas que han pasado del mundo criminal en su estado, existe la firme creencia de que fue partícipe de muchos acontecimientos que se han dado en Guerrero a lo largo de su mandato que ocupó por segunda ocasión al frente de esa entidad. Uno que sin duda se abstendrá de pronunciarse para que encarcelen al ex gobernador, es su sucesor, Rogelio Ortega, quien ha hecho comentarios de apología a favor de Aguirre. Comentarios que incluso algunos juzgan sobrepasados de halagos, alabanzas, lisonjas, zalamerías, elogios y loas. Han sido de sospechosa adulación.

 

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