Comenzaron los hechos violentos

 PAULINO CÁRDENAS 

La rabia es por el intento de darle carpetazo al expediente de la desaparición forzada y el presunto homicidio múltiple e incineración de los 43 jóvenes de la escuela rural “Raúl Isidro Burgos”. El grupo de vándalos que con el rostro cubierto derribó y quemó la entrada principal de Palacio Nacional en el zócalo de la ciudad de México, dijo que no eso no era mas que el comienzo. Se dice que hubo una extraña protección a esos actos delictivos por parte de nadie sabe quién. Tampoco hubo reacción inmediata por parte de los miembros del Estado Mayor y la policía militar que se supone deben custodiar Palacio y debieron haberse percatado a tiempo de la agresión a ese símbolo por excelencia del poder Ejecutivo mexicano. El hecho es que los malos tiempos ya comenzaron en el país.

El presidente Enrique Peña Nieto reaccionó de inmediato. En la escala que hizo en el aeropuerto de Anchorage, Alaska en su viaje hacia China, condenó los actos violentos ocurridos la noche del sábado en la Plaza de la Constitución. y dijo que “no se puede exigir justicia actuando con violencia”. Declaró a los periodistas que lo acompañan, que el caso Ayotzinapa es un llamado a la justicia, a la paz, a la unidad, no a la violencia ni a la confrontación. Indicó que es inaceptable que alguien pretenda utilizar la tragedia de los normalistas para justificar su violencia. Sin embargo, hay furia, indignación e impotencia por lo que el procurador dijo en la conferencia de prensa del pasado viernes. Ese mismo día comenzaron los disturbios.

A través de las redes sociales se hizo la convocatoria a la marcha que llamaron “¡Ayotzinapa vive! El Estado ha muerto”. En las afueras de la PGR comenzaron los gritos de “Fue el Estado, Fue el Estado” de los manifestantes. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Había carteles y pintas con alusiones contra el procurador, contra el presidente y contra el gobierno, con gritos que clamaban la entrega de los estudiantes desparecidos. Comenzaron a reunirse con veladoras encendidas. De ahí comenzó la marcha hacia el zócalo. El contingente estaba integrado la mayoría por jóvenes que colocaron veladoras en las escalinata del monumento del Ángel de la Independencia a su paso por la avenida Reforma.

Ya en la Plaza de la Constitución, un grupo de jóvenes golpeó la puerta principal de Palacio Nacional con las vallas metálicas que resguardan el sitio, y prendió fuego a la puerta principal de Palacio Nacional. Lograron abrir un boquete en la puerta y arrojaron gasolina en llamas al interior. Desde palacio, apagaron de inmediato el incendio. Otras voces gritaban “no violencia, no violencia”, pero los gritos fueron ignorados por el grupo de jóvenes grupos de jóvenes con el rostro cubierto por paliacates y gorras, y pasamontañas quienes tumbaron a golpes las vallas que rodean el Palacio Nacional, comenzando a empujarlas en contra de una de las puertas de la entrada principal al edificio emblemático del poder presidencial.

En ese momento, en los alrededores no había policías ni federales ni locales, ni elementos del Estado Mayor. Luego llegó un grupo de elite y realizó algunas detenciones. El hecho es que la furia, indignación e impotencia se está convirtiendo en desatada violencia. En Chilpancingo, por segunda vez en menos de dos semanas, hubo manifestaciones violentas en Palacio de Gobierno. Los primeros disturbios fueron el pasado 13 de octubre. Esa noche incendiaron instalaciones de la sede del gobierno estatal. Y el viernes, al grito de “¡asesinos!”, más de 600 integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, apoyados por la Coordinadora de Egresados en Defensa de Ayotzinapa, apedrearon la fachada del palacio de gobierno y volcaron unos 20 vehículos oficiales a los que prendieron fuego 10 de los cuales quedaron calcinados.

La rabia era por el informe del titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam, quien ese mismo viernes prácticamente dio por muertos a los 43 estudiantes desaparecidos, sin mostrar pruebas científicas, y ante la falta de resultados en la búsqueda de los normalistas, los manifestantes realizan diversos actos de protesta. Los contingentes llegaron al edificio alrededor de las cinco y media de la tarde en unos 15 camiones y tres camionetas. Iban con el rostro cubierto y portando piedras y palos. De inmediato colocaron varios vehículos de empresas privadas y una patrulla de la Policía Federal que tenían en su poder en dos de los accesos del palacio. Luego los incendiaron lanzándoles bombas molotov. “!!Esto apenas comienza!!” gritaban los enardecidos manifestantes. Lo mismo que se escuchó en el zócalo capitalino.

Las mismas protestas comenzaron a darse también en otras entidades. Las protestas por los estudiantes desaparecidos exigiendo justicia y que los normalistas aparezcan con vida, se extienden prácticamente en todo el país. El agitado ambiente y la exigencia de renuncias del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, y la de él mismo, empieza a generalizarse, cada vez con más violencia. Hay preocupación por parte del gabinete de Seguridad que encabeza el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong -a quien también le exigen que dimita-, porque los ánimos pudieran lleva a actos más radicales. Hay la orden a las Fuerzas Armadas de estar atentos a cualquier llamado de emergencia. Las policías Federal y estatales, bajo el Mando Único, igual que los efectivos que integran la Gendarmería, están en estado de alerta.

Fuera del país, en varias naciones, en solidaridad a las familias dolidas por la desaparición de sus hijos, igualmente se han estado realizando manifestaciones públicas en las calles y fuera de las sedes diplomáticas de México en el mundo, ya que la desaparición de los jóvenes estudiantes de la escuela rural “Raúl Isidro Burgos” y lo que se dijo en la conferencia de prensa del viernes por parte del procurador Murillo Karam, ha encendido los ánimos de cientos de estudiantes en varios países. El asunto, pues, es muy preocupante para el gobierno federal, por lo que se empieza a especular si a su regreso de China y Australia, el presidente Peña Nieto deba de dar a conocer renuncias de su gabinete de seguridad que está bajo el mando del secretario de Gobernación, y de procuración de Justicia por el caso Ayotzinapa.

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