Bastaría simplemente aplicar la ley

PAULINO CÁRDENAS

En lugar de más parches a la Constitución, y pactos de ‘legalidad’, sería mejor que se aplicara la ley con el rigor que debiera ser aplicada, para evitar que las corruptelas sigan hundiendo al país, junto con la impunidad, que son los dos grandes males que padece México, por lo que la nación está como está y por lo que el crimen organizado ha avanzado a grados extremadamente peligrosos. De poco sirve que con palabrerías los funcionarios quieran arreglar las cosas. La verborrea oficial no sirve, frente a la impudicia que existe entre los funcionarios y las mafias criminales. Los mexicanos, ya están cansados de que se les diga que ‘ahora sí’, se van a solucionar los graves problemas que se viven por la inseguridad, la desatada violencia y los crímenes.

Habrá que ver si esta vez los partidos de oposición se prestan a suscribir otro ‘pacto’, después de haber visto que quien capitaliza esa suma de voluntades y acaba siendo el que se viste de luces de cara a la nación y al mundo, es el promovente de ese tipo de acuerdos. Porque para que se aplique la legalidad no hace falta firmar pactos ni acuerdos, sino de que simplemente se aplique la ley con todo rigor. Por más que se diga que ese pacto de ‘legalidad’ sea por México y por los mexicanos. Eso acabará en meterle más parches a la Carta Magna con leyes que por corrupción más que nada, no se cumplen.

En todo caso sería mejor elaborar una nueva Constitución como lo propuso hace unos días el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Porque tal parece que el anuncio que hará el presidente Enrique Peña Nieto mañana jueves, solo será más de los mismo; es decir, que se harán más enmiendas constitucionales y a leyes que no han funcionado, simplemente porque no se aplican y por la corrupción que hay en medio, razón por la que el crimen hace y deshace, porque sabe que hay un muy alto porcentaje de posibilidades de que sus crímenes y sus fechorías, sean del fuero común o del fuero federal, queden impunes o se simulen detenciones y procesos, para luego dejar en libertad a los delincuentes. Si como se teme el anuncio será como se cree, más de lo mismo, el ambiente que trae en contra el presidente Peña Nieto y su gobierno de cara a la sociedad, empeorará.

Una de las principales asignaturas pendientes de los gobiernos en el ámbito municipal, estatal y federal, es precisamente el de la seguridad pública, que si existiera cabalmente, sería el entorno para que la ciudadanía pudiera vivir en paz, y en ese ambiente poder desarrollarse individual, familiar y socialmente. Pero no ha sido así. ¿Por qué? Por la debilidad de los gobiernos para aplicar la ley, en el mejor de los casos; o por colusiones que tienen los gobernantes y sus fuerzas del orden con el crimen organizado o la delincuencia común. El problema que más agobia a muchas poblaciones de la República Mexicana es la inseguridad. Los altos niveles de delincuencia que se viven en nuestro país son resultado de múltiples factores, entre los que se encuentra la ausencia, durante años, de políticas y acciones integrales que eviten la propagación de ese mal.

Sin embargo, el hecho es que sexenio tras sexenio, los mandatarios en lugar de propiciar que haya rigidez en la aplicación de las leyes -porque en su juramento cuando toman posesión del cargo dicen que harán respetar la Constitución y las leyes que de ella emanen-, no lo hacen; lo dicen pero no lo hacen. Eso propicia corrupción, y esa corrupción es la que ha desgastado los órganos de seguridad pública y han debilitado al poder judicial quedando los hechos delictivos, tarde o temprano, en la impunidad. Ese círculo vicioso es el que se ha vuelto el peor flagelo para los mexicanos. Si la ley no se aplica con el rigor que ameritan los delitos y los delincuentes, todo seguirá igual, por mas enmiendas y anuncios que se hagan de que ‘ahora sí’ las cosas cambiarán.

Por más encuentros que haya de gobernadores y de presidentes municipales, se llega a lo mismo: a promesas que no se cumplen. Puro bla, bla, bla, y todo sigue igual. Los derechos humanos se siguen violando, el crimen sigue avanzando, las ejecuciones, los secuestros y las desapariciones forzadas continúan, se sigue hallando cada día más narcofosas y nadie dice nada ‘porque son restos viejos’, además de que no hay rendición de cuentas de los recursos públicos que se otorgan para ‘seguridad’. Y saliendo de esas reuniones, cada chango a su mecate, a esperar a ser convocados para una próxima en donde se dicen las mismas cosas, se hacen los mismos repasos y diagnósticos, se reconocen las mismas verdades, y al final todo sigue igual. Eso es lo que deleita ver al crimen organizado. Que todo sea verborrea pero que de ahí no pase.

Mucho mejor propuesta, la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien hace unos días declaró que como están las cosas en el país, sería mejor que se legislara para hacer nacer una nueva Constitución. Desde abril de 2007 lo había propuesto. Dijo entonces que debería iniciarse una “discusión democrática” que concluya en la promulgación de una nueva Constitución para el Estado mexicano. Sería una nueva ley suprema que podría contribuir para que México y los mexicanos enfrentemos en mejores condiciones y con éxito los retos que ya planteaba el siglo XXI, comentaba entonces.

Y el pasado 22 de noviembre, Cárdenas Solórzano se reunió con fundadores de la Corriente Democrática del PRD para proponerles convocar a un Congreso Constituyente que redacte una nueva Constitución, con la intención de dar respuestas a las crisis que enfrenta el país que permitan formular programas y propuestas que permitan a México superar sus problemas. El líder moral del PRD aclaró que “no se debe pensar que pretendemos deshacernos de las instituciones y de la vida institucional, ya que hay mucho que sirve por mucho que haya que arreglar”.

Puntualizo: “Queremos una nueva Constitución que actualice y amplíe los principios de soberanía, libertades y equidad, pretendemos que regrese la vida institucional con instituciones útiles y dirigentes confiables, comprometidos con las causas del país y del pueblo”. La propuesta del ex candidato presidencial de elegir a un nuevo Congreso Constituyente para redactar una nueva Constitución, resulta mucho mejor idea que solo enmendarle a la actual Carta Magna algunos artículos que solo serían más parches de los que ya tiene y que no han servido para nada. En lugar de un pacto de ‘legalidad’ sería mucho mejor que se aplicara la ley con todo rigor haciendo a un lado las corruptelas para que no haya impunidad.

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