¿En vísperas de una devaluación?

PAULINO CÁRDENAS

 El dólar sigue subiendo y el petróleo bajando. Mala señal para México y para su presidente, Enrique Peña Nieto, porque, además del hijo atravesado que trae su gobierno con el caso Ayotzinapa, se teme que haya una devaluación, y en cuanto a la brusca caída del crudo, a ver si la estrategia de coberturas petroleras para el próximo año, anunciada por el secretario de Hacienda, permite a México proteger el precio de 79 dólares por barril. Hace unos días el Banco de México dio un informe inusual sobre las condiciones que prevalecen en México sobre la inseguridad que ha provocado conflictos sociales: reconoció, sin decirlo por su nombre, que inseguridad y violencia, sí podrían impactar negativamente el desempeño de la actividad productiva y afectar las expectativas de los agentes económicos.

Algo debe haber que preocupa, ya que habitualmente Banxico no menciona los problemas de inseguridad y violencia que hay en México al hablar de las expectativas futuras económicas y financieras del país, y esta vez señaló que sí puede haber riesgos a la baja, como disminuciones adicionales en los precios de servicios de telecomunicaciones y la posibilidad de una evolución de la actividad económica menos dinámica que la prevista, “en caso de que los recientes acontecimientos sociales en el país afecten las expectativas de los agentes económicos”. Fue una voz de advertencia para quienes gustan de interpretar mensajes cifrados que manda el gobierno. Lo del deslizamiento del peso frente al dólar, si no es, parece una devaluación. Y lo de la caída en picada del crudo, peor, porque de las divisas petroleras es de donde se nutre el presupuesto gubernamental federal.

Incluso sobre la situación que prevalece en el país, el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para México, Robert Rennhack, aunque trató de ser lo más cauteloso que pudo, reconoció la semana anterior que lo que ocurre ‘es algo muy serio’, y aunque las autoridades trabajan en enfrentar el problema, dijo, se trata de uno de los desafíos más importantes. “Es complicado saber si tendrá una consecuencia sobre las inversiones porque creo que este problema ya ha tenido un efecto sobre la inversión por el alto costo que genera la inseguridad, así que no sé si habrá un impacto adicional. Lo que sabemos es que el gobierno reconoce este conflicto y que lo está enfrentando”.

Nuestro peso, que venía perdiendo fuerza frente al dólar durante casi dos semanas, el viernes pasado llegó a 14.72 pesos por unidad, un nuevo récord en los últimos 30 meses. Ayer, para detener la depreciación del peso frente al dólar, la Comisión de Cambios del Banco de México adoptó la medida de subastar 200 millones de dólares diarios, en caso de que la moneda estadunidense se aprecie 1.55 por ciento (22 centavos), respecto al tipo de cambio del día anterior.

Hay quienes temen que haya una devaluación, aunque los que se dicen expertos señalan que ‘es natural’ que baje el peso frente al dólar en estas fechas de finales de año, lo cual se empieza a recomponer en los meses de enero y febrero. Y la que se temía: el precio del barril de crudo mexicano bajó a finales de la semana anterior hasta 58.98 dólares. Durante los últimos tres meses el precio del hidrocarburo nacional perdió 32.31 dólares por barril. Todas son malas noticias para México.

Pero si son malas noticias para el país, lo son también para el gobierno de Enrique Peña Nieto, necesariamente. Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al abordar el tema, reconoció que ‘hay inquietud’ sobre lo que está sucediendo en los diferentes acontecimientos sociales y de violencia registrados, los cuales no han sido bien percibidos. “Es muy importante que haya una solución rápida a estos distintos acontecimientos y claramente en nuestros pronósticos aún no creemos necesario hacer una modificación a raíz de lo sucedido”. Indicó que Hacienda prevé un crecimiento económico de 2.7 por ciento para 2014, y de 3.7 por ciento para 2015.

Por su parte, Ernesto Revilla, titular de la Unidad de Planeación Económica de esa misma dependencia, expresó que estos recientes hechos de violencia son inadmisibles, pero afirmó que el gobierno trabaja para resolver el problema. Lo malo es que si Banxico habla de que los problemas de inseguridad y de violencia que se han centrado por ahora en el caso Ayotzinapa, afectará entre otras cosas a la inflación, quiere decir que habrá carestía. Máxime que aunque el crudo esté bajando en el mundo, en México los precios de las gasolinas no bajan. El incremento mensual de la gasolina es el más inflacionario de todos los factores que inciden en las alzas de precios de los productos de consumo.

Todo ese conjunto de malas noticias para el gobierno peñanietista han hecho que aquel ‘Mexican Moment’ del que presumía su el jefe del Ejecutivo federal muy orondo por el mundo, se haya desinflado y su lugar lo haya tomado el ‘Ayotzinapa Moment’ que, por lo que se ve, va para largo. Incluso hay quienes piensan que la desaparición de los 43 estudiantes normalistas rurales, será el estigma que persiga a lo todo lo largo de su sexenio a Peña Nieto. ¿Qué futuro le espera a México con esos pronósticos del Banco de México, del FMI y con las bajas del peso frente al dólar y la caída en picada del crudo mexicano en el mercado internacional?

En cuanto a una posible devaluación, los mexicanos ya están acostumbrados. De hecho cada sexenio sucede. Las causas de una devaluación, según los expertos, son cuando hay una elevada inflación en el país y ésta es causada por emitir mucho más dinero del que puede respaldarse por el PIB y por las reservas internacionales del país. El exceso de dinero emitido puede deberse al endeudamiento gubernamental excesivo, así como por no llevar una correcta política económica. Otro factor es la poca confianza en la economía nacional, y por lo tanto del peso. Los inversionistas nacionales y extranjeros ponen sus capitales en monedas y países más seguros, compran dólares o euros, entonces el precio para adquirirlos, aumenta.

El caso es que, además del problema de la inseguridad y el problema de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la depreciación del dólar y la caída del precio del crudo mexicano en el mercado internacional, ese champurrado al gobierno que encabeza Peña Nieto no les viene nada bien. A muchos les preocupa que pudiera haber una devaluación, como se rumorea. ¿Qué pasaría si eso sucediera? ¿Y con la caída del precio del petróleo?

 

 

 

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