Visita Peña Nieto la Casa Blanca

PAULINO CÁRDENAS

Devaluado en su imagen y debilitado políticamente por los problemas surgidos en lo que va de su administración, en especial la segunda mitad del año pasado que un santiamén borraron las buenas expectativas que tenía cifradas en sus reformas, por más promesas de que ‘ahora sí’ verán sus resultados los mexicanos, aunado al estancamiento económico, y los graves problemas de inseguridad que persisten en el país, Enrique Peña Nieto llega hoy a la capital norteamericana a reunirse con el presidente Barack Obama.

En la agenda están considerados cuatro temas -frontera, migración, comercio y seguridad-, aunque sin duda habrá otros que serán abordados como el de Cuba y el rol que jugará México en el restablecimiento paulatino de las relaciones del gobierno de los Castro con EU. Se dice que el tema sobresaliente será el de la criminalidad que persiste en el país, y en especial la ineficiencia del gobierno para esclarecer el caso de los estudiantes normalistas desaparecidos hace más de tres meses en Ayotzinapa, Guerrero, cuyas protestas, por ello, proseguirán, incluso en el extranjero.

Hay quienes creen que habrá buenas nuevas respecto a los asuntos migratorios; habrá que ver, porque para Obama ese asunto es muy cuesta arriba, no obstante que dijo que su gobierno pretende beneficiar a 5 millones de extranjeros indocumentados, mexicanos en su mayoría. La Casa Blanca -la de Washington- será sede de ese encuentro. Junto con el irresuelto caso de los jóvenes normalistas que siguen sin aparecer, estarán los temas de la imparable violencia que priva en México, el narcotráfico rampante que no disminuye en el país y la consabida corrupción que se ha convertido en desafortunado distintivo de nuestra nación cobijada por la impunidad, la cual, como ha quedado claro, es practicada desde la cúpula del poder.

Eso es parte de la carga que lleva Peña Nieto a la capital norteamericana.

De las desapariciones forzadas que parecieran ser muestra del regreso del viejo PRI, junto con el estilo de hacer negocios a costa del poder como el pago de favores del Grupo Higa -por lo que vox populi dice que el gobierno se ha dedicado a cometer ‘higaderas’ en lugar de gobernar- fueron tratados ya por la prensa norteamericana y sin duda serán temas que volverán a ser motivo de críticas por los medios más influyentes con motivo de esa visita de Estado.

Está también el asunto de las ejecuciones de 22 supuestos delincuentes por parte de un grupo de militares, en Tlatlaya, estado de México, asunto que todavía dará mucho de qué hablar porque el Ejército parece estar actuando como brazo exterminador de la delincuencia. Y todos saben que los mandos y tropas actúan solo por órdenes superiores.

Pero el anfitrión no canta mal las rancheras. Baste recordar la reciente derrota que Obama sufrió en las elecciones intermedias de su país. Se puede afirmar que fue una gran derrota. Bajo ese panorama dio un discurso nada alentador, tras del cual se adivina que el mandatario norteamericano tendrá un conflicto permanente con la oposición en lo que rest de su administración. Dijo: “El Congreso pasará algunos proyectos de ley que no puedo firmar. Estoy muy seguro de que voy a tomar acciones que a algunos en el Congreso no les va a gustar. Eso es natural. Así es como funciona nuestra democracia”.

Y tiene encima muchos otros problemas irresueltos, como su homólogo mexicano, pero estos referidos al tema migratorio que sigue en promesas hacia el interior de su país, por lo que poco o nada deben esperar los mexicanos que están en esas condiciones en Estados Unidos, como resultado de esa reunión. Otro tema que tal vez ni siquiera se toque Obama para efectos del comunicado oficial, será el de la caída del precio del petróleo que sus enemigos políticos dicen que ha sido provocada por su propio gobierno ‘para doblegar a Arabia Saudita, a Rusia y a Venezuela’ entre otros rivales productores de petróleo.

Esto además de la rivalidad cada día más manifiesta que tiene con el presidente ruso Vladimir Putin, el segundo mandatario más poderoso del orbe.

La guerra del precio del petróleo es parte de la guerra de EU contra el nuevo Califato radical conocido como ISIS, cuya operación y actividad van de Bagdad hasta la frontera de Siria con Turquía y la frontera de Kurdistán con Irán. ISIS es un grupo yihadista radical, un Estado Islámico nacido en Iraq y el Levante, que busca derrotar al imperio norteamericano y sus aliados. A propósito, el tema del terrorismo sin duda será tratado con Peña Nieto como una preocupación que tiene prioridad en el gobierno de Washington, aunque de ello no se aparecerá nada en el comunicado oficial.

El fantasma de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las dudas que sembró quien fuera la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, Janet Napolitano, de que México podría ser tránsito de terroristas de grupos de Al Qaeda y otras organizaciones islámico más radicales, como ahora lo es la corriente yihadista ISIS, y que incluso habrían hecho alianzas con algunos de los cárteles más poderosos que operan en México, no es descartable como tema en la agenda confidencial ‘top secret’ que estaría siendo tratado en el diálogo bilateral. Esas organizaciones extremistas tiene amenazado de por vida a Estados Unidos y a las naciones que tiene como aliadas. Y esas amenazas no son gratuitas.

Por lo pronto, en Chiapas, en la reunión conmemorativa del 21 aniversario del alzamiento del EZLN, el subcomandante Moisés, máxima figura representativa de esa agrupación, señaló que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se sumará a la lucha en contra de la desaparición de los normalistas desde el 26 de septiembre del año pasado, cuyos padres estuvieron de invitados de honor en Oventic el pasado lunes. Ese mensaje sin duda llegó hasta Washington. Y quizá hasta merezca algún comentario entre ambos mandatarios.

Mientras tanto las apuestas corren sobre quiénes del gabinete saldrán, una vez que regrese Peña Nieto de Washington. Dicen que por ahora no lo tiene contemplado. Los mexicanos opinan que debería no tardar en hacerlos. El hecho es que si no los hace, los problemas se le seguirán acumulando y quizá la exigencia sea que él también se vaya. Habrá que ver.

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