El INE también los quiere impolutos

 PAULINO CÁRDENAS

Igual que César Camacho Quiroz, dirigente del PRI, que quiere según él que los aspirantes para candidatos a cargos de elección popular, sean honestos y decentes, también el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, llamó a los partidos políticos a ‘blindarse’ de la influencia de fuentes ilícitas de financiamiento, e incluso sus ligas criminales, de cara a los comicios del primer domingo de julio próximo; deben contar con una conducta personal “intachable y prestigiosa”. Si Chucha. Habrá que ver de dónde los sacan porque en la política esas cualidades son prácticamente inexistentes.

El funcionario pidió a las diferentes fuerzas políticas revisar rigurosamente las trayectorias profesionales y económicas de quienes aspiren a ser sus dirigentes y candidatos, y a ejercer cada peso del erario con absoluto apego a la ley. Si eso no sucede en las iglesias sea la religión que sea, menos en la política sea el partido que sea. Porque precisamente de eso se trata, de que buscan ponerlos a donde hay, para robárselo, no para entregar cuentas con transparencia. ¿De cuándo a acá? Pero ese fue el exhorto de Córdova Vianello en la primera sesión extraordinaria del año del organismo que preside.

Subrayó que “es del interés de los mexicanos” que los partidos “institucionalicen su vida interna” y se blinden de la influencia de fuentes ilícitas de financiamiento eventualmente, “incluso criminales”. Es decir, lo que le pide a los partidos es que escudriñen con lupa la vida y obra no solo de quienes vayan a dirigir los destinos de los institutos políticos, sino de los aspirantes a candidatos a los cargos de elección popular, en virtud de tanta corrupción que se ha presentado cada vez que se avecinan algún periodo electoral, como será los comicios del 7 de junio próximo.

Qué bueno que esos sean los buenos deseos del INE, organismo que nació con el peso del desprestigio del IFE que surgió formalmente en 1989, un año después de la elección presidencial del 88 en la que hubo discrepancias y conflictos poselectorales generados por la famosa “caída del sistema” cuando las primeras cifras del cómputo le daba el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas y no a Carlos Salinas de Gortari. Desde aquella época surgió el desprestigio del IFE que como mal fario ha heredado el INE.

El exhorto que hizo hace unos días Lorenzo Córdova, son como los llamados a misa. La razón es que los partidos gozan de la fama bien ganada de que son cotos donde se anidan políticos ambiciosos que buscan el poder, no para gobernar sino para robar y hacer negocios a costillas del cargo. De poco sirve, pues, que se le pidan peras al olmo. Los partidos políticos dirán que sí, que se ocuparán de depurar las listas de sus aspirantes de la influencia de fuentes ilícitas de financiamiento, e incluso de ligas criminales, se infiere que con el narco, y que se aplicará para ‘blindar’ y certificar a quienes sean propuestos.

La razón es que, ante todo, cada partido está haciendo fila en espera de recibir las sumas multimillonarias que les serán otorgadas por el INE, para supuestamente aplicarlas en el proceso electoral que se avecina. Esto pese a que los partidos, del color que sea, están muy desprestigiados ante la ciudadanía, no tienen credibilidad y no gozan de confianza como para creer que los aspirantes que sean escogidos internamente para ocupar algún cargo de elección popular, vayan a ser tan impolutos como en teoría los quiere Córdova Vianello quien, igual que el soñador César Camacho Quiroz, dirigente del tricolor, ha señalado que su partido solo apoyará a gente ‘intachable y prestigiosa’ como candidatos.

El negocio para los partidos es redondo, a costillas del erario y con el aval del INE. Recibirán la friolera de 5 mil 357 millones de pesos de financiamiento público, dizque para aplicarlos en los gastos de campaña con vistas a las elecciones intermedias del primer domingo de junio próximo, cuando con el voto ciudadano se renueven los 500 escaños de la Cámara de Diputados, además de elegirse a nueve gobernadores, cambios de titulares en 17 estados de la República.

El Consejo General del INE aprobó que los 10 partidos políticos que hay en México recibirán este año 5 mil 356.8 millones de pesos y los diputados federales tendrán como tope de gastos de campaña un millón 260 mil 38.34 pesos. El PRI recibirá la cantidad mayor: mil 376 millones (26 por ciento del total), el PAN mil 158 millones (21 por ciento) y el PRD 886.1 millones (16 por ciento). Habrá un presupuesto adicional para el relevo en 16 delegaciones del DF en donde de hecho se irán todos desde ya, para buscar fueron que los proteja de sus evidentes fechorías que habrían cometido en apenas dos años de gestión.

A ello deberá sumarse 3 mil 62 millones de pesos que le fueron asignados al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y poco más de 152 millones que le otorgaron a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade). En total, las elecciones federales intermedias de 2015 le costarán al ciudadano la friolera de 21 mil 876 millones de pesos. Todo para que, llegando al cargo, comiencen a ver cuánto hay en las arcas y a mover sus hilos para traficar con su influencia en negocios personales. Y nadie en México podría decir que no será así, cuando hay ejemplos de sobra que lo corrobora cada cambio de gestión.

Y para maldita la cosa, ni los legisladores cumplen con la tarea de legislar como debieran -hay más de 300 iniciativas que dejarán pendientes en la Cámara de Diputados-, ni los presidentes municipales ni los gobernantes cumplen con lo prometido en sus campañas, sino que se dedican a cumplir con los compromisos, pero con los adquiridos con las mafias criminales que los ayudan a ganar las elecciones. Ese llamado a revisar rigurosamente la trayectoria de quienes aspiran a participar en las próximas elecciones, son parte de la retórica dirigida a los ciudadanos, no a los que quieren estar en las listas. Ya se verá.

 

 

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