Crece la militarización en México

PAULINO CÁRDENAS

Cada vez es más notoria la militarización en varios estados de la República Mexicana. No se sabe si para combatir al narco o para que las tropas militares estén listas y mejor pertrechadas ante cualquier eventualidad de brotes sociales de inconformidad contra el régimen, sobre todo en vísperas de las llamadas elecciones intermedias que se llevarán a cabo el próximo 7 de junio en diversas entidades del país, algunas de ellas conflictivas. Incluso el incremento de elementos de las fuerzas armadas en diversas zonas del país deja en claro que ha aumentado la militarización. ¿Para eso si hay dinero? ¿Las Fuerzas Armadas serán fuente de empleos?

Las armas que hay en México provienen de dos fuentes: una, del tráfico ilegal de donde se surten las bandas criminales que operan en el país del crimen organizado y de los cárteles de la droga, y las que oficialmente son compradas de gobierno a gobierno por parte de México a Estados Unidos y a varios países de Europa, se supone que para garantizar la paz en el país como indica la Constitución. El caso irresuelto de Rápido y Furioso es un ejemplo del tráfico ilegal de armas.

Con la anuencia de Barack Obama y de Felipe Calderón, se introdujeron de manera clandestina armas de alto calibre que acabaron en manos del narco. El pretexto fue que en la operación Rápido y Furioso, se buscó venderlas en EU a compradores de los sicarios para ‘seguirles la pista’ en México y dar así con las guaridas de los capos que operan en nuestro país como parte de la ‘guerra’ que el ex mandatario panista le declaró a los narcotraficantes. Incluso conforme avanzan en el Congreso estadounidense las investigaciones del operativo ‘Rápido y Furioso’ se acumulan las pruebas contra otros personajes del gobierno de Calderón.

El más señalado ha sido el flamante ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora, quien fue procurador general de la República en el sexenio anterior. Hay otros implicados como son los ex titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional, de Marina, de Seguridad Pública federal, de Relaciones Exteriores, así como el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y hasta personal de la Oficina de la Presidencia de la República.

El hecho es que, por una parte, constantemente se introducen ilegalmente armas largas a México que son compradas en territorio norteamericano e introducidas por los sicarios al servicio de la delincuencia organizada. Pero también entra armamento para uso exclusivo del Ejército que es comprado de manera oficial por el gobierno de nuestro país al de Estados Unidos y a varias naciones de la Unión Europea. Una nota de Marco Appel para la agencia Apro, da cuenta de varias compras de armas que se han hecho a naciones del continente europeo.

Señala que con un monto de ventas de 5 millones de euros, Reino Unido –país que visitó el presidente Enrique Peña Nieto del 3 al 5 de marzo– se posicionó como el tercer país europeo que más provee a México de equipo militar. Publicado el 9 de febrero pasado, el Reporte anual sobre control de exportación de equipo y tecnología militar de la Unión Europea del Consejo Europeo –correspondiente a transacciones de 2013–, indica que Reino Unido concedió ese año al gobierno mexicano 17 licencias de compra de armamento por un monto de 5 millones 58 mil 65 euros.

Tal cantidad equivale a casi 13.7 por ciento del total de las ventas de armamento a México por parte de países asociados a la UE, el cual se elevó a 36 millones 867 mil 191 euros. El gobierno de Londres fue así el tercer vendedor europeo más importante de armas para México, detrás de Italia (14 millones 428 mil 649 euros o 39% del total) y Francia (7 millones 314 mil 380 euros o 20 por ciento del total).

El monto de ventas italianas corresponde en su totalidad a ocho licencias en el rubro de armas de la categoría 1 de la Lista Común Militar de la UE: fusiles, armas cortas, ametralladoras y otros tipos de armas con cañón de ánima lisa con un calibre inferior a 20 milímetros, otras armas de fuego y armas automáticas con un calibre de 12.7 milímetros o inferior, y accesorios.

En días pasados, Doris Gómora dio a conocer en El Universal, que México se ubica en el primer lugar de 39 países de América Latina y el Caribe en la compra de vehículos militares y aeronaves a Estados Unidos, de acuerdo con información de la Agencia de Cooperación en Defensa de Seguridad del Pentágono y la Security Assistance Monitor (Monitor de Asistencia para la Seguridad).

Las compras fueron por un monto de 1 mil 441 millones de dólares, lo que representa la quinta parte del presupuesto anual de la defensa mexicana, sin contar las compras realizadas a otros países en el mismo rubro. Se trata no sólo para reemplazar la flota militar que tiene, sino también de incorporar una nueva generación de vehículos en la defensa nacional.

La venta de vehículos y aeronaves, que fue autorizada por el Departamento de Estado estadounidense, incluye 3 mil 335 automotores todo terreno conocidos como Humvee, que implicaron un costo de 556 millones de dólares, casi el mismo número de vehículos que Afganistán adquirió en el ciclo 2010-2011, esto es, 3 mil 334 vehículos de esos.

Además, se autorizó la compra de 23 helicópteros Blackhawk por un monto de 905 millones de dólares, así como la adquisición de un lote de aviones de entrenamiento Beechcraft T-6C Texan II por un monto de 480 millones de dólares, señala la Agencia de Cooperación en Defensa de Seguridad del Pentágono. Habría que preguntar para qué todo ese armamento que ha estado adquiriendo México, si se supone, según el propio gobierno, el nuestro es un país donde priva la paz y la armonía.

Sin embargo, pareciera que la nación se estuviese preparando para la guerra con tanto armamento que se ha estado comprando, mas las que han adquirido los grupos de la delincuencia organizada. ¿A qué le que teme el gobierno? ¿Por qué tanta militarización?

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