Ofenden los abusos de funcionarios

PAULINO CÁRDENAS

 No solo los despilfarros a los que son adictos los funcionarios es lo que ofende a los mexicanos. También el malestar estriba en los abusos que cometen al amparo del cargo, por querer vivir con la ostentación que es la antítesis de lo que recomendaba Benito Juárez respecto a los funcionarios que devengan un sueldo del erario, que debe de ajustarse a lo que ganan. Hoy eso no aplica. Más bien lo que tratan es de vivir con ostentación, más allá de lo que devengan con su sueldo -lo que llama a sospecha-, pero eso sí, rogando que nadie escudriñe el cómo le hacen para vivir esa vida de gozo que está fuera de lógica.

Decía el Benemérito de las Américas: “Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad, no pueden gobernara impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley señala”. Eso hoy es letra muerta. Y en este sexenio ese desapego a la conseja juarista se ha convertido en un circo priísta.

No solo por los casos de supuesto ‘conflicto de interés’ de las ‘casas Higa’ de la pareja presidencial y del titular de Hacienda, sino que cada día van apareciendo más casos de esos. Ahora saltó a la palestra pública el del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien alquiló primero una casa en Bosques de las Lomas y luego otra en Lomas de Chapultepec. Incluso la casa que alquilaba antes sigue siendo custodiada por la Policía Federal, según reveló la revista Proceso esta semana en un reportaje de Santiago Igartúa y Jesusa Cervantes.

El semanario puso al descubierto esos nuevos casos, señalando que el titular de Gobernación usó “el mismo modus operandi de la casa blanca” adquirida por el presidente y la primera dama Angélica Rivera. Quiere decir, según explican los reporteros, que el funcionario hizo tratos inmobiliarios con un empresario, mismo que fue beneficiado con contratos y asignaciones durante su administración cuando fue gobernador de Hidalgo.

La revista se refiere a dos casas que alquiló en los últimos años Osorio Chong en la ciudad de México, una en la que vivió, ubicada en la calle de Manzanos, entre junio de 2011 y junio de 2014, y otra en Paseo de Las Lomas desde julio de 2014. Ambas conseguidas por el mismo contratista -Carlos Aniano Sosa Velasco- quien fue beneficiado con contratos y asignaciones durante la administración del titular de Gobernación como gobernador de Hidalgo y luego en el gobierno federal.

Por ello el reportaje presume podría haber un conflicto de interés que debería investigar el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, como se infiere que está siendo investigado el caso de la pareja presidencial en donde el contratista Juan Armando Hinojosa Cantú proveedor en el gobierno de Enrique Peña Nieto en el estado de México, le auspició la adquisición de la famosa ‘casa blanca’ de las Lomas de Chapultepec. De igual forma que Sosa Velasco con respecto al gobierno de Hidalgo cuando Osorio fue mandatario.

El funcionario intentó desmentir a Proceso, pero la reportera Jesusa Cervantes señaló que en realidad no aclaró nada, sino que lejos de eso, aceptó que sí le ha alquilado -supuestamente con rentas muy caras por cierto- las dos casas, la de Bosques de las Lomas y la de las Lomas de Chapultepec, donde, como en el caso de las ‘casas Higa’, hubo un supuesto conflicto de interés, al hacer tratos inmobiliarios con un empresario que fue beneficiado con contratos y asignaciones durante su administración como gobernador de Hidalgo.

En fin, que el escándalo mediático ahora apunta a la figura del titular de Gobernación, como está por suceder con otros funcionarios. Un caso que apenas asoma es el del subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava, quien también tiene su casa en las Lomas de Chapultepec, según reportó el mismo semanario. Señaló que este funcionario está por construir una mansión en Sierra Ventana 300 y que mientras la obra queda lista, habita la casa ubicada en la calle Sierra Gorda 525 -muy cerca de la ‘casa blanca’-, por la que paga aproximadamente 218 mil pesos mensuales, según peritos profesionales consultados por el semanario.

Todos esos escándalos que si bien podrían no rayar en ilegalidades, sí colaboran grandemente para llenarle al presidente Peña Nieto las bolsas de piedritas y de pesadas rocas. Quizá en estricto rigor no sean casos de corrupción, pero basta con el escándalo para que la gente, los ciudadanos, los mexicanos todos, tengan la percepción de sí son casos de abusos de los funcionarios públicos de primer nivel, que deberían ser sancionados o al menos investigados.

Con esos casos, sean ciertos o no, tiene una carga de sospechas que laceran la credibilidad de la gente, que si se le pregunta podría afirmar que sí hay corrupción, que sí hay abuso del poder, que sí son ‘hijeses’ lo que hacen los altos funcionarios… sean acciones ilícitas o no. Eso se suma a la pérdida de credibilidad del llamado ‘estado democrático’ del que tanto se ufana el gobierno peñanietista. Eso, quiérase o no, va aumentando la frustración de la población y el gobierno va perdiendo cada día mayor confianza por parte de los gobernados.

Son millones de mexicanos los que cada vez se decepcionan mas al ver que están desprotegidos sus derechos y ningún funcionarios se ocupa de sus intereses como sociedad, sino de abusar del cargo para su propio beneficio. De esa manera, se pierde fuerza y capacidad en la gobernabilidad y se ensancha más la brecha entre políticos abusivos y una sociedad desamparada. Son los priístas que dizque sabían como hacerle… pero para su propio provecho. Flaco favor le hacen los mas altos funcionarios al pueblo de México.

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