¿Lo de Tanhuato fue venganza?

PAULINO CÁRDENAS

En Michoacán crece la versión de que fue una “venganza” de las fuerzas policiacas y militares, la muerte de 42 supuestos delincuentes pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación al que se atribuyen los últimos brotes de violencia en la región y aparatosos ataques armados contra fuerzas federales que incluyó el derribo de un helicóptero del Ejército mexicano con un lanzacohetes, que cobró nueve vidas el pasado 1 de mayo en la zona de influencia de esa organización criminal. Para el gobierno no fue una masacre sino una matanza legal porque habrían muerto en enfrentamiento armado.

Por lo pronto, la versión oficial y las imágenes que han circulado en redes sociales se contradicen. Los 42 presuntos narcotraficantes son jóvenes desarmados, con indicios de ejecución. Eunice Hurtado, hermana de uno de los 42 jóvenes civiles abatidos, cuando empezaba a dar su declaración para solicitar el cuerpo de su hermano en los Servicios Médico-Forenses de Morelia, aseguró que “agentes de la policía federal a espaldas mía se estaban burlando”, y que uno de ellos le comentaba a los demás: “Los agarramos como pajaritos en su nido”, según reportó la agencia France Press.

Dijo Erika que las armas que aparecen en las fotografías difundidas en la prensa “están sembradas” (puestas posteriormente de forma falsa). Reconoció a su hermano en una foto de un noticiero en la que se ve que “nadie traía zapatos, él tampoco. Muchos estaban en pura ropa interior, hay muchos indicios de que a todos los habrían agarrado así, en una masacre”, manifestó a la AFP. En ello coincidió Víctor Hugo Reynoso, hermano de Luis Alberto, uno de los 42 civiles abatidos la madrugada del pasado viernes. “Eso no fue un enfrentamiento, fue una masacre” dijo a la misma agencia.

Reynoso sostuvo su argumento basándose en fotos del operativo que publicaron los principales periódicos mexicanos, en las que se ven cuerpos “destrozados, calcinados”, algunos sin camisetas ni zapatos y al lado de armas largas, señaló. De esa manera ponían en duda desde el domingo la versión oficial de que las autoridades dijeron que las muertes había sido a causa de un enfrentamiento, como lo señaló el viernes el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido.

Señaló el funcionario que las numerosas bajas en el bando de los presuntos narcos se debió al buen entrenamiento y equipamiento de las fuerzas federales, pero el desigual balance de muertos entre bandos generó dudas entre analistas de seguridad. Fue rotundo al señalar que los sucesos de Tanhuato no fue una ejecución extrajudicial: “Definitivamente no. Desde el mismo viernes y a petición de nosotros, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Comisión Estatal de Derechos Humanos estuvieron presentes en el lugar”.

Entre la gente de los municipios de Tanhuato y Ecuandureo se comenta que los sangrientos hechos de la madrugada del pasado viernes donde murieron 42 jóvenes civiles cuando dormían, parecen más una venganza que otra cosa, porque el primero de mayo el Cártel Jalisco derribó un helicóptero del Ejército y en donde hubo militares muertos y por los narcobloqueos que impidieron el paso en varios puntos de Guadalajara, en un operativo del gobierno federal que iba encaminado, entre otras cosas, a detener al líder del mencionado cártel, Nemesio Oseguera alias “El Mencho”.

Incluso después del operativo, uno de los más mortíferos desde que México le declaró la guerra a los cárteles en 2006, en donde los delincuentes del CJNG usaron granadas y armas de grueso calibre así como lanzacohetes derribando uno de ellos al helicóptero militar con un saldo de nueve muertos, las fuerzas estatales realizaran un operativo de desarme de policías en Villa Purificación y Unión de Tula.

Por su parte el comisionado de la Policía Federal, Enrique Francisco Galindo, dijo que “se equivocan” quienes quieren ver una masacre en Tanhuato, Michoacán. Pone su cargo y su prestigio profesional en juego, como garantía de que se trató de una ‘acción legítima’ de lucha contra el crimen. Eso adelantándose a lo que la CNDH y otras instancias concluyan sobre las indagatorias que apenas se iniciaron. No han descartado ninguna línea de investigación, ni la de si fue una ejecución, y nadie ha adelantado juicios. Ojalá que el funcionario acabe ganando su audaz apuesta.

En las redes sociales se sigue insistiendo que el modus operandi de los hechos de Tanhuato, son muy parecidos a los de Tlatlaya. Inlcuso el ex agente de inteligencia Alejandro Hope, dijo que el gobierno debe demostrar que no se trata de otro caso de ejecuciones extrajudiciales como el de Tlatlaya, estado de México, acontecidas el 30 de junio del año pasado. El Ejército presentó esa masacre inicialmente como un enfrentamiento, pero se acabó sabiendo que la mayoría de los 22 delincuentes fueron ejecutados tras haberse rendido.

Desde la madrugada del viernes -se estima que los hechos sangrientos ocurrieron alrededor de la 2:30 horas- las redes sociales señalaba que elementos del Ejército y agentes de la Procuraduría General de la República, habían sorprendidos dormidos a un grupo de 45 delincuentes en el rancho El Sol, y que al ser atrapados, repelieron con armas de fuego el operativo, registrándose la masacre de 42 presuntos delincuentes, y tres detenidos. Por parte de las fuerzas federales, hubo solo un policía muerto. Lo que ha llamado la atención es la desigual cifra.

Independientemente de si, como señalan algunas versiones, a los supuestos delincuentes del Cártel Jalisco, no buscaron detenerlos sino ejecutarlos, la CNDH ha mostrado prudencia. El primer visitador de esa organización no gubernamental, Ismael Eslava Pérez, dijo que una línea de investigación es si existió una ejecución extrajuidicial en los enfrentamientos de la madrugada del viernes pasado en un rancho del municipio de Tanhuato, Michoacán. Y solo faltan 10 días para las llamadas elecciones intermedias en nueve entidades. Michoacán entre ellas.

 

 

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