¿Fue una evasión pactada?

PAULINO CÁRDENAS

Tanto el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, como Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad, han declarado que no renunciarán. A los que sí cesaron por la evasión de El Chapo Guzmán, fue a Ramón Eduardo Pequeño, titular de la División de Inteligencia de la Policía Federal; Celina Oseguera Parra, coordinadora nacional del sistema carcelario federal, y Valentín Cárdenas Lerma, director del penal del Altiplano. Rubido y los funcionarios cesados es gente que se formó con el ex Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna. Varios custodios siguen declarando sobre la evasión del capo sinaloense.

Si hubiera sido fuga, lo curioso es que ninguna de las áreas del sistema de inteligencia, militar ni civil, fueron capaces de detectar los planes de El Chapo Guzmán, cuando cada una de ellas tiene los elementos humanos y la tecnología de punta para hacerlo e incluso están vinculados a áreas de inteligencia norteamericana para anticiparse a cualquier situación de crisis que pudiera avecinarse y poner en riesgo la seguridad del Estado. ¿Por qué ninguna alertó que se estaba preparando esa fuga? Porque parece obvio que no fue fuga sino una evasión pactada. Lo del túnel no se lo cree nadie.

Mas bien la salida del Chapo fue por una de las puertas del penal de Almoloya lo cual habría sido un valor entendido entre autoridades y el capo sinaloense y su gente. ¿A cambio de qué? Se comenta que el pacto estaría encaminado a que los sicarios del cártel de Sinaloa, avezados en estrategias bélicas de alta escuela, bien armados y con toda la tecnología bélica de su lado, colaborarían con el gobierno federal para combatir a algunos cárteles que operan en México.

De paso, eso evitaría que las fuerzas armadas del Ejército y la Marina se sigan involucrando directamente en la persecución de esas bandas y sigan siendo cuestionadas por violaciones a los derechos humanos, ya que -hay que reconocerlo en su abono- ellos no están para andar pidiendo permiso ni revisando los protocolos de buenas costumbres a la hora de enfrentar criminales. Su adiestramiento no está hecho para eso. Las tropas y mandos medios van a lo que van: a cumplir órdenes.

El Chapo y su socio Ismael El Mayo Zambada, conocen y tienen el dominio del llamado Triángulo Dorado que forman los estados de Sonora, Sinaloa y Durango, y que son corredores muy importantes para la siembra y el trasiego de drogas. Pero se infiere que son quienes pueden hacer pactos con otros cárteles que le están dando ‘mucha lata’ al gobierno, como sucedió en la zona de Jalisco el pasado 1 de mayo cuando daba inicio la Operación Jalisco por parte de las fuerzas armadas y policías federales.

En aquella fecha un helicóptero militar fue derribado por un misil lanzado por sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación con un saldo de nueve muertos. Días después, en Tamaulipas, otro helicóptero, pero éste de la Marina, fue tiroteado por sicarios cuando eran perseguidos. No se identificó qué cártel habría atacado con balas de grueso calibre la aeronave de la Armada. En fin, que de que algo muy raro hubo tras la evasión de El Chapo, ni duda cabe. Quizá la verdad sobre la evasión -que no fuga-, nos llegue de fuera pronto, con pelos y señales.

Mientras tanto, el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que el capo sinaloense será reaprehendido. Dijo además que ha estado recogiendo el enojo en altos sectores de la sociedad, como Presidente de la República y como ciudadano, “pero no vamos resolver este tema con enojos”; con enojos no aparecerá El Chapo indicó el presidente. La reaprehensión es la única manera de revertir el agravio a la sociedad mexicana que provocó “la fuga” de Joaquín Guzmán Loera, señaló.

Es la opacidad con la que el gobierno está tratando este espinoso asunto, aunque dice que el gobierno a su cargo asume toda la responsabilidad del caso. Lo que es un hecho fue la evidente corrupción que medió para la evasión del capo sinaloense del penal de Almoloya, además de la falta de cuidado y eficacia en su resguardo y el cohecho de que habrían sido objeto funcionarios de alto nivel, custodios y guardias por parte del capo, para lograr su salida por una de las puertas del penal y no por un túnel.

Ese hecho vulneró la confianza de la sociedad en el gobierno federal priísta y su gabinete de seguridad, quedando en evidencia además los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal, de cara a la nación. Esa “fuga” generó otra crisis profunda de inseguridad en el país y colocó a México en un primerísimo lugar de corrupción en el mundo con profundas consecuencias para el país, para su gobierno y para los mexicanos.

Pero para Peña Nieto no hay por qué enojarse. Con enojos no se resolverá nada, dijo. Calma y nos amanecemos. Solo le faltó decir que lo del Chapo y su evasión gracias a la corrupción que fue evidente, es un problema cultural. Disimulo oficial parece ser el juego del actual gobierno. Del disimulo pasará al casillero de la impunidad. No la hagan de tos hombre. Son casos aislados. Eso sucede en cualquier parte del mundo. No hay por qué denigrar a México por una nimiedad. Y a sus funcionarios, menos.

Igual que con el caso de los 43 normalistas desaparecidos o como el de las ejecuciones de civiles en Tlatlaya por parte de un comando del Ejército o como el caso de la ‘Casa Blanca’. El gobierno dice que va a hacer y tornar y nada hace. Es el estilo personal de gobernar. Se elude, se evade; se llama a la calma, se insiste en el ‘aquí no pasa nada’; en el que no hay por qué enojarse hombre si todo está bien. Aunque con la segunda evasión del Chapo el país haya vuelto a quedar en evidencia ante el mundo por culpa de las corruptelas… o los pactos secretos.

El gobierno mexicano se niega a reconocer que eso es prueba de la crisis profunda de inseguridad que priva en el país. Por ello es que comienza a surgir la versión de que la evasión de El Chapo Guzmán fue planeada y pactada. Quizá el capo sinaloense sea el ‘Chapulín Colorado’ que le hace falta al gobierno para poder frenar un poco la avalancha del crimen organizado y de los capos de la droga que sigue sin poder ponerle freno el sistema de seguridad del actual gobierno. Por ello la gente se empieza a preguntar: ¿Fue una evasión pactada?

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