Iglesia también critica la “fuga”

PAULINO CÁRDENAS

Hasta la Iglesia católica le reprocha al gobierno federal la “fuga” de El Chapo. De ser la de Gobernación una “Supersecretaría”, pasó a ser una “minisecretaría” criticó en su semanario Desde la Fe. Señaló en su editorial de este domingo que la evasión de Joaquín Guzmán Loera, muestran la “ineficacia” de la dependencia federal en sus acciones de seguridad pública y la efectividad del sistema de inteligencia.

En el editorial titulado “Supersecretaría”, la Arquidiócesis de México afirmó que con la reforma de 2012 a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Secretaría de Gobernación fue jurídicamente “desnaturalizada para imponer criterios ineficaces que confunden a un organismo político como aparato policial”.

Añadió: “Los hechos en materia de seguridad acaecidos recientemente, es decir, la vergonzosa fuga de uno de los delincuentes más connotados, pone en tela de juicio la viabilidad de aquella reforma y la concentración de funciones en una entidad encargada del gobierno interior”, cuestionó el editorial católico.

Enfatizó que con la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, derivada de las modificaciones a la administración pública, se dio el “renacimiento de la Supersecretaría”, la cual concentra “competencias diversas, incompatibles y dispares”.

Señaló que las incongruencias abarcan desde la coordinación de los secretarios de Estado, dirigir la política migratoria, la vigilancia de casinos, juegos y sorteos, así como de las asociaciones religiosas, hasta la “fallida omnipresencia en la administración del sistema penitenciario de máxima seguridad”, señaló la publicación.

Destacó que con la evasión del capo sinaloense de hace unos días “la Supersecretaría vino a ser minisecretaría”.

Recordó que los argumentos utilizados por el Congreso de la Unión para realizar los cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública  fueron para “proveer de tranquilidad y seguridad en todo el territorio nacional para cada persona y familia”.

Hace unos meses, a mediados de febrero pasado, el Papa Francisco le escribió a un amigo diputado paisano suyo, Gustavo Vera, comentándole su deseo de que Argentina esté “a tiempo de evitar la mexicanización”, en referencia al avance del narcotráfico, lo que causó escozor en la cúpula del gobierno mexicano. “Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. La carta fue difundida por Vera a la prensa.

En aquella fecha el canciller José Antonio Meade señaló que, más que buscar estigmatizar a México o a cualquier otra región de los países latinoamericanos, “lo que debiera es buscarse mejores enfoques, mejores espacios de diálogo y mayores espacios de reconocimiento de los esfuerzos que México y Latinoamérica hacen respecto de un tema que mucho nos preocupa”.

Reconoció sin embargo que desde hace años, diversas zonas de México se han visto afectadas por la violencia del narcotráfico y que cárteles mexicanos de las drogas han extendido sus operaciones a otros países del hemisferio así como a otros continentes. El canciller dijo que México ha manifestado en la arena internacional su compromiso de combatir el narcotráfico, aunque dijo que se trata de un reto compartido.

Al conocer la noticia de la evasión del Chapo Guzmán, el sacerdote Raúl Vera López, Obispo de Saltillo, dijo que había que hacerle un monumento al capo sinaloense, porque con su evasión del penal de Almoloya, “quedó plenamente demostrado el tamaño de la corrupción” que existe en México en donde las autoridades juegan un principalísimo rol. Debe reconocérsele al capo que ha logrado comprobar el nivel de corrupción que tanto han intentado evidenciar los defensores de derechos humanos, señaló el prelado.

“Debemos hacer un monumento porque todos los defensores de los derechos humanos hacemos lo posible por mostrar la corrupción de la institución política mexicana y el Chapo magistralmente lo logra”, añadió. El Obispo calificó la evasión del capo como un acuerdo pre-pagado de un partido político que consiguió un triunfo en el reciente proceso electoral.

Esto coincide con el malestar de la Iglesia que recoge en sentir de millones de católicos, en el sentido de que, como manifestó el editorial Desde la Fe del domingo, la evasión de El Chapo pone en evidencia el actuar de la Secretaría de Gobernación, calificando el hecho como una “vergonzosa fuga” de  uno de los delincuentes más connotados, lo que mostró la “ineficacia” de la dependencia federal en sus acciones de seguridad pública y la efectividad del sistema de inteligencia.

En su carta a su amigo el diputado argentino que éste hizo pública en febrero pasado, el Papa Francisco no tuvo empacho en señalar que estuvo hablando con algunos obispos mexicanos “y la cosa es de terror”, refiriéndose al avance del narcotráfico en México. Eso enervó a las autoridades mexicanas, que con cierta prudencia pidió al Vaticano una aclaración que días después dio el Sumo Pontífice en una entrevista por televisión. Dijo que no quiso decir lo que sí dijo.

Quizá por ese ambiente de violencia y sangre o acaso porque el gobierno mexicano le reprochó su comentario de que el narco en México es cosa de terror y que ojalá Argentina esté a tiempo de evitar la mexicanización del narco -que fue lapidario-, decidió no incluir a México en su viaje que programó a varios países latinoamericanos. Y a la visita pastoral que hará a EU en septiembre tampoco vendrá a México, ni de pasadita.

En fin, que hasta la Iglesia católica le reprocha al gobierno mexicano la “fuga” de El Chapo.

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