¿Aurelio Nuño Mayer para el PRI?

PAULINO CÁRDENAS

Pareciera que el arroz para elegir al nuevo presidente del PRI ya se coció. Sin antecedentes de militancia priísta, a quien apuntan los rumorólogos y sospechosistas es al imberbe jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño Mayer, por encima de los demás posibles, porque “proyecta una imagen joven del nuevo PRI”, incluido el que tiene más empaque político que todos los aspirantes juntos, Manlio Fabio Beltrones. ¿A que podría obedecer la decisión a favor del ‘niño Nuño’ como le comienzan a decir?

Se especula que la decisión del presidente Peña Nieto obedece a que ya que “es momento de que el PRI regrese a las universidades, que despierte nuevamente el entusiasmo de la juventud”, como lo dijo en pasado 25 de julio en la reunión para celebrar la ‘unidad’ en la sede del viejo PRI. “Es tiempo y oportunidad de que nuestro partido sea un espacio de participación para los jóvenes talentosos, comprometidos con su país” recalcó ese día.

Durante la referida reunión priísta el jefe del Ejecutivo federal pidió la renovación generacional del Revolucionario Institucional para reconquistar el voto que se le fue negado en la elección intermedia del 7 de junio. Dijo: “Es momento de que el PRI actualice su organización y estructura para reflejar las nuevas condiciones y dinámicas sociales del país”. Fue cuando recalcó que es momento de que el PRI “regrese a las universidades, que despierte nuevamente el entusiasmo de la juventud”.

Se dice que los resultados de la última encuesta del Grupo Reforma en la que quedó registrado que los ciudadanos que más desaprueban la labor presidencial son los jóvenes de 18 a 29 años, pudo haber inclinado la balanza el fin de semana a favor de Nuño Mayer, quien fue propuesto como jefe de la Oficina de la Presidencia por el titular de Hacienda, Luis Videgaray, que sigue apuntado como principal delfín para abanderar al PRI en la contienda presidencia del 2018.

Entre los nombres que se mencionaban para ocupar la dirigencia del PRI se han estado mencionando, entre ellos, a Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Gamboa, César Duarte, José Reyes Baeza y Aurelio Nuño. Dicen los analistas que entre el ‘gran elector’ y la dirigencia del partido debe haber una ‘sana distancia’. Experiencias pasadas han demostrado que poner a gente incondicional al frente del partido en el poder, no ha dado resultados óptimos.

Un factor que podría ser cuestionado por los propios priístas es que Nuño no cumple con los requisitos de los estatutos partidistas. El artículo 156 señala que los candidatos a dirigentes deben tener 10 años de militancia probada y haber desempeñado algún cargo de dirigencia. El joven prospecto no cumple con ninguna de las dos condiciones estatutarias. De cualquier modo, al estilo de siempre, que es el estilo del viejo PRI, puede prevalecer el ‘dedazo’.

El día que se celebró la ‘unidad priísta, Peña Nieto volvió tratar de frenar a los acelerados que quieren comenzar a hacerse presentes públicamente como aspirantes a ser abanderados en el 2018. Pero también dio sigilosa señal para quien habrá de dirigir los destinos del PRI del que César Camacho dejó malas cuentas. Cobró relevancia cuando trascendió que el sonorense Manlio Fabio Beltrones había expresado su deseo de ser dirigente de su partido.

Varios fueron los comentarios que se suscitaron a raíz de esa declaración. Los fieles al fiel de la balanza le quisieron tapar el paso. Lanzaron buscapiés como que el PRI requiere gente joven. Pero ya se vio que ese partido requiere de gente con experiencia y no de cuates. Felipe Calderón lo intentó con César Nava y Germán Martínez que acabaron siendo un fracaso al frente del PAN. Sin embargo es muy probable que en el PRI se repita la misma historia.

Según los rumorólogos a Beltrones le habrían cerrado el paso Luis Videgaray y el mismo Aurelio Nuño Mayer, ya que lo estarían considerando como una amenaza real para sus planes sucesorios con miras al 2018. Tampoco lo querrían para una dependencia tan importante como la Secretaría de Gobernación porque agarraría más vuelo del que ya tiene. Incluso lo andan boletinando para las secretarías de Agricultura, Energía o Economía. Estaba mencionado incluso para alguna embajada.

El hecho es que al ex gobernador de Sonora los del círculo mas cercano a Peña Nieto no lo quieren. Pero en el mexiquense podría caber la sabia máxima de que a los enemigos tenlos cerca y a los amigos como sea. Aunque de hecho, Manlio no es enemigo de Peña. Lejos de eso, le cedió el camino a la Presidencia en 2011 al declinar su aspiración para darle paso al ex gobernador del estado de México.

Y en cuanto a los personajes que más aportaron con sus buenos oficios a empujar las reformas propuestas al Congreso por el jefe del Ejecutivo, emanadas del ya fenecido Pacto por México, fue Beltrones quien más aportó a la causa, de manera que le debe varias políticamente hablando. Había dicho que tenía la ilusión, pero no la obsesión de llegar al PRI al finalizar su responsabilidad como legislador federal.

“Lo mío es la política, la partidaria, y un militante de partido político siempre considera un privilegio poder participar para presidir a su instituto”. Pero ¿y si no? ¿cuál será su destino en el futuro inmediato? Quienes le temen por su capacidad y experi.encia no son los priístas, sino el círculo íntimo de Peña Nieto. De manera que, si la moneda sigue en el aíre, podría llegarse a ver alguna sorpresa con Manlio Fabio Beltrones.

¿O lo querrán ver hacer su propio juego político? ¿Querrán ver a otro candidato independiente ganar de calle, pero ahora la Presidencia de la República? Habrá que ver lo que hace Peña Nieto. Saberlo es cosa de horas. Por lo pronto, en otra encuesta del Grupo Reforma la gente coloca al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador adelante de las preferencias para ganar la presidencia de la República en 2018. Pero ese otro tema.

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