Ante crimen, gobiernos negligentes

PAULINO CARDENAS 

Desde siempre ha habido pruebas de que al gobierno federal no le preocupa el crimen. De hecho nunca le ha preocupado. No ha sido su prioridad. No de ahora sino desde anteriores regímenes. Anuncian que lo combatirán, pero acaba siendo un cuento. Un ejemplo es lo que sucede en Veracruz en donde podría decirse que lejos de combatirlo, el gobierno lo fomenta. El crimen organizado y la creciente violencia armada son las mayores amenazas para los mexicanos. Ante el crimen hay gobiernos negligentes… o complacientes.

No tanto la amenaza es para el gobierno en donde parece que existe un contubernio permanente que ha permitido el crecimiento y expansión de las bandas criminales y de los cárteles de la droga a prácticamente toda la República Mexicana. La complacencia de los gobiernos ante el crimen es evidente. La segunda “fuga” de Joaquín El Chapo Guzmán es la prueba más fehaciente. La mezcla de corrupción e impunidad volvieron a hacer posible su escape. Claro, con muchos millones de dólares de por medio.

Y hay que ver para creer lo que sucedió en la casa del crimen múltiple en la Narvarte contra el reportero gráfico Rubén Espinosa Becerril -quien por diversas amenazas huyó de Xalapa donde vivía, colaboraba en la revista Proceso y con las agencias Cuarto Oscuro y Ave Noticias-, y cuatro mujeres -una de ellas presunta activista del YoSoy132- que fueron hallados ejecutados con signos claros de violencia y el tiro de gracia final.

Una de las víctimas era Nadia Vera Pérez, originaria de Chiapas, igual que Espinosa Becerril tenía como centro de sus actividades el estado de Veracruz son sede en Xalapa. Se dedicaba a la producción de programas para las redes sociales, y era integrante de la Asamblea Estudiantil de Xalapa y del movimiento #YoSoy132. Nadia fue de las estudiantes golpeadas por policías de la Secretaría de Seguridad Pública durante el desfile del 20 de noviembre del 2012, por protestar contra los resultados de las elecciones presidenciales.

En conferencia de prensa, Migue Ángel Mancera, jefe de gobierno del DF, reiteró que la Procuraduría capitalina mantiene abiertas todas las líneas de investigación del caso; entre ellas, se incluyen las amenazas que sufrió Espinosa Becerril –como él mismo lo denunció– directamente del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa. Se teme que el caso pudiera ser clasificado como robo a mano armada, pese al antecedente del fotoperiodista de que había sido amenazado varias veces; la última incluso ya estando en el DF.

Mancera dijo que no ha tenido comunicación con el mandatario estatal sobre el caso. “Desde el Gobierno de la ciudad reiteramos que no debe haber impunidad y que daremos las garantías de seguir todas las líneas de investigación del caso” comentó. Luego de la manifestación de cientos de periodistas en el Ángel de la Independencia, reconoció que el GDF “tiene la obligación de resolver” el múltiple homicidio de la colonia Narvarte “lo antes posible”. Menos mal que no dijo la trillada frase de que ‘se actuará hasta las últimas consecuencias’.

El crimen organizado domina el mapa del país por encima de las fuerzas armadas. Eso es un hecho. Se habla constantemente de las bandas del narcotráfico como el cártel de Sinaloa, el del Golfo, Los Zetas, de Juárez, el de Tijuana, del Pacifico Sur, la Familia Michoacana, de los Caballeros Templarios, de Jalisco Nueva Generación, etc., etc. Pero hasta hace poco, con motivo de la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, se comenzó a hablar de cárteles controlados por el gobierno local y un alcalde, como fue el caso de Guerreros Unidos.

En Veracruz parece haber una banda similar de exterminio que pudiera estar controlada desde el gobierno, sobre todo para secuestrar y ejecutar periodistas ‘que se portan mal’ ya que el gobernador Duarte de Ochoa le ha pedido a los reporteros ‘que se porten bien’. Son varios casos de periodistas asesinados -14 es la cifra hasta ahora- incluida la ejecución de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Xalapa, además de ataques que han sufrido instalaciones periodísticas como fue el caso hace dos días de un diario de Poza Rica.

El gremio periodístico es uno de los que más bajas ha sufrido en varis latitudes del país, pero especialmente en Veracruz. En una entrevista con Sinembargo, el hoy ejecutado fotoperiodista señaló: “Yo me especializo en movimientos sociales. Tengo una portada en la revista Proceso con el gobernador (Duarte de Ochoa); esa portada lastimó mucho, de hecho la compraron a granel… Es una fotografía donde el gobernador sale con una gorra de policía y de perfil que va caminando. Nosotros en Xalapa nos hemos manifestado siempre que asesinan a un compañero”.

Comentó: “Fui golpeado en el desalojo de maestros en 2013, en la plaza Lerdo, junto con otros compañeros, a raíz de eso tuvimos que ir a marchar. Hicimos que el Congreso hiciera la Comisión para la Atención y Protección de Periodistas, que no sirve de nada. Estuve en la colocación de la placa en la plaza Lerdo, donde le pusimos Regina Martínez. He dado cursos de seguridad para los fotógrafos y me han hecho saber que soy un fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado”.

–¿Cómo te hacen saber eso?

“No me dejan entrar a los eventos oficiales. En una ocasión cuando fue lo de los 35 cuerpos que encontraron en el Monumento a los Voladores de Papantla en Boca del Río, el entonces Procurador Reynaldo Escobar Pérez iba a dar una conferencia. Entonces me dice una persona encargada de prensa, Edwin, no recuerdo su apellido, que yo qué hacía ahí, que yo no tenía nada que hacer y que estaba estorbando. Entonces de ahí comenzaron a tomarme fotos por parte de la gente de Gobierno del Estado”.

–¿Sólo te acosan a ti?

“A mí y al grupo de los periodistas en los que estoy”.

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