Michoacán, a punto del estallido

PAULINO CÁRDENAS

Por la situación de inseguridad y el acoso de los cárteles en Michoacán podría darse un levantamiento armado en ese estado, aventuró el líder de autodefensas de La Ruana, Hipólito Mora. Cree que el apoyo que tiene del gobierno federal y estatal su rival, Luis Antonio Torres alias “El Americano”, podría provocar matanzas. Por lo pronto esas rivalidades ya cobraron otra vida ayer, la de Aurelio Gómez Barocio, ‘La Coquena’, un personaje afín a Torres.

La gente ya esta harta de tanto crimen y abusos contra la población. Todo esa descomposición podría motivar un alzamiento popular armado como lo está advirtiendo el líder de La Ruana y fundador de los grupos civiles de autodefensa que se han ido multiplicando por la ineficacia e ineficiencia de las fuerzas policiales del orden y las fuerzas armadas, por colusión con los cárteles que operan en la región.

De nada sirvió que el presidente Peña Nieto haya enviado a Michoacán a un comisionado plenipotenciario por un año, si las cosas en ese estado están tan convulsionadas como antes de que llegara Alfredo Castillo Cervantes dizque a velar por la seguridad e impulsar el desarrollo en ese estado, ya que ninguna de las dos misiones se cumplieron.

“Se le ha instruido no escatimar esfuerzo alguno a fin de recuperar la confianza de los michoacanos, a fin de entregarles resultados concretos”, dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, cuando dio a conocer el nombramiento el 16 de enero de 2014.

El comisionado tendría dentro de sus facultades promover la coordinación de las autoridades locales y municipales en el estado  de Michoacán con las autoridades federales, en los ámbitos político, social, económicos y de seguridad pública”, dijo el titular de la Segob.

Se supone que Castillo Cervantes iba por los criminales, por quienes transgreden la ley en esa entidad; tendría la tarea de garantizar la coordinación entre autoridades y con base en resultados se iría recuperando la confianza de la población. Nada de eso sucedió.

Al contrario. Salió por peteneras de Michoacán después del desastre que armó coludiéndose con las mafias asesinas y que hoy han vuelto a asolar a esa región del país. Por lo pronto se han recrudecido los odios entre el grupo de Luis Antonio Torres, “El Americano”, y el que encabeza Hipólito Mora.

El líder de La Ruana afirmó tener pruebas de que Luis Antonio Torres tiene apoyo de algunos funcionarios del gobierno, “creo que de los dos (estatal y federal)”, dijo en entrevista con Grupo Imagen Multimedia. Y aventuró que vislumbra un peligro latente de levantamiento armado en todo el estado.

Pero esa rivalidad no es el único factor. Están los ataques de Cártel Jalisco Nueva Generación, al que el gobierno acusa de protagonizar la masacre en el rancho El Sol, en donde hubo 42 muertos pese a que familiares de las víctima dicen que fueron alrededor de sesenta.

Ese ataque fue el 22 de mayo pasado. El masivo asesinato fue en Tanhuato, Michoacán, en un área limítrofe con Jalisco. Fue, según plantearon las autoridades federales, un enfrentamiento entre federales y un supuesto “grupo armado”.

El tiroteo se dio en el marco de la llamada “Operación Jalisco” luego de que, según la versión oficial, los propios pobladores de la zona denunciaron extorsiones, invasiones de predios, secuestros y asesinatos presuntamente realizados por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), describió la reportera Sanjuana Martínez.

Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), explicó entonces que el enfrentamiento se prolongó por tres horas, pues los presuntos delincuentes comenzaron a atacar “con intensidad” e incluso se pidió apoyo tanto terrestre como aéreo.

Sin embargo, cuando las familias de los muertos, la mayoría originarios de Ocotlán, Jalisco, comenzaron a recoger los cuerpos en el Semefo de Morelia, dieron cuenta de que los cadáveres presentaban huellas de tortura: estaban mutilados, destrozados, calcinados e incluso algunos tenían el tiro de gracia, dicen.

Algunos de ellos ni siquiera sabían portar armas, eran hijos y esposos de familias pobres que fueron a ese rancho a trabajar, según testimonios de sus familiares. Las madres y padres, hermanas y hermanos, que vieron las primeras fotografías de los muertos en redes sociales, corroboraron en los cuerpos de sus familiares muertos una violencia extrema.

Aseguran, responde no a un enfrentamiento, como dijeron las autoridades, sino a una masacre. Sin embargo, ninguna autoridad, ni siquiera la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ha hecho caso a sus reclamos por esclarecer el hecho y “limpiar” el nombre de los muchachos.

Desde hace tiempo ha habido en ese estado mucho derramamiento de sangre. Pero en los últimos seis meses se ha enconado la violencia, ha habido al menos tres masacres de civiles en las que los familiares de las víctimas culpa a la Policía Federal, al Ejército Mexicano y Fuerza Rural en Michoacán de ser los autores con el pretexto de que van por delincuentes.

¿De que sirvió enviar al comisionado Castillo Cervantes a Michoacán? ¿De qué ha servido el supuesto despliegue de acciones federales en coordinación con el gobierno de ese estado? ¿Y tanto dinero del erario en medio? El hecho es que ese ensayo no sirvió para combatir a la delincuencia, al crimen organizado ni a los cárteles en esa entidad. Y puede haber un levantamiento armado en esa entidad federativa.

Anuncios

Comentarios desactivados en Michoacán, a punto del estallido

Archivado bajo Michoacán a punto del estallido

Los comentarios están cerrados.