El Chapo iba a ser canjeado

PAULINO CÁRDENAS

Una nueva información sobre Joaquín “El Chapo” Guzmán surgió este fin de semana. Un funcionario del gabinete de seguridad mexicano, que pidió no ser identificado, dijo a Univisión que el gobierno de México había aceptado dar trámite a la extradición a cambio de que el gobierno estadounidense entregara a tres empresarios mexicanos que enfrentan procesos judiciales en el país que huyeron y se refugiaron en Estados Unidos.

Ellos son Rafael Olvera, Gastón Azcárraga y Martín Díaz. Por lo pronto el capo sigue sin dar señales de vida. Se dice que el gobierno mexicano había aceptado dar trámite a un acuerdo para que el capo sinaloense fuera extraditado a EU, a cambio de que las autoridades norteamericanas ayudaran a localizar y traer a México a tres ex funcionarios que habían escapado al vecino país.

La petición de extradición había llegado oficialmente al país el pasado 25 de junio, y solo pasaron 16 días cuando el líder del cártel de Sinaloa según las autoridades mexicanas se “fugó” el pasado 11 de julio del penal de ‘alta seguridad’ ubicado en Almoloya, estado de México.

Uno de los canjeables, Rafael Olvera Amezcua, era el dueño de una institución financiera, Ficrea, que defraudó a más de seis mil personas en México; triangulaba recursos a España a través de la empresa Leadman Trade. Esa empresa la manejan su esposa, Susana Silva de Olvera, y su hijo, Rafael Alejandro Olvera Silva.

Otro canjeable es Gastón Azcárraga, presidente del consejo de administración de Mexicana de Aviación, empresa declarada en quiebra que dejó sin empleo a más de 8 mil 500 personas y a más de 650 jubilados sin recibir su pensión. Pesaban sobre él tres delitos: operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), difundir información falsa a los inversionistas y omitir dar a conocer a la bolsa datos relevantes sobre la situación de la aerolínea.

Hay una ficha roja de la Interpol que lo busca, pero sigue en condición de prófugo y refugiado en Estados Unidos donde había pedido asilo y estaba en trámite su solicitud. No ha sido posible detenerlo, pero es requerido en México por la PGR.

El tercero es Martín Díaz Álvarez, quien ha sido señalado como operador financiero de Oceanografía quien fue detenido en Miami por violación a las leyes migratorias aunque sobre él pesa una acusación como probable responsable de un fraude por 500 millones de dólares contra Banamex.

Es sobrino del ex secretario de Hacienda en el sexenio de Vicente Fox, y ex consejero de Citigroup, Francisco Gil Díaz, presunta pieza clave del fraude y corrupción de Oceanografía, principal contratista de Pemex.

Esta empresa y sus dueños están acusados de lavar dinero, ejercer tráfico de influencias y cometer fraudes que desembocó en la persecución y detención por parte de la PGR de Amado Osuna Yáñez, dueño de la compañía marítima, a quien le fueron embargados los bienes materiales de la compañía que hoy administra el SAE.

Su segundo, Martín Díaz, es a quien quiere la PGR en México con la ayuda del gobierno de EU, junto con Olvera Amezcua y Gastón Azcárraga. Esto a cambio de que El Chapo Guzmán fuera extraditado a Estados Unidos. ¿Qué sucedió entonces? Ante el silencio de las autoridades se han soltado varias hipótesis. Una de ellas es que al no aceptar la extradición, lo mataron.

Lo cierto es que el líder del cártel de Sinaloa -conocido en Estados Unidos como cártel del Pacífico- no ha dado señales de vida. Ni los agentes anticrimen del vecino país -DEA, FBI, ICE, etc.- han tenido algún indicio de dónde pudiera estar. Lo buscan por todas las latitudes del orbe a través de Interpol, y nada.

Su mismo abogado, Juan Pablo Badillo, señaló que no ha tenido contacto con él; en una entrevista señaló que el capo le había manifestado su temor a que fuera asesinado; también dijo que habían sabido que “se habían convocado a mercenarios extranjeros que vinieran a abatirlo en México”.

El hecho es que lo sucedido al Chapo nadie lo sabe. Y no parece ser un fracaso o un desastre de investigación como en otros casos. Aquí parece que es un olvido deliberado del asunto. Lo del capo quedó en “fuga” y aléguenle. Es la ‘verdad histórica’ de su desaparición del penal de ‘alta seguridad’. La segunda “fuga” en 14 años. Aunque increíble, de ahí nadie va a sacar al gobierno.

Como sucedió con el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa que tampoco nadie sabe dónde quedaron y cual fue su destino. Se presumen muertos, asesinados, calcinados. Como el caso del Chapo que se cree que lo hayan matado en su celda, y quizá torturado antes de ser ultimado. Porque lo de la “fuga” por un túnel nadie lo cree. Y nunca se sabrá la verdad pericial. Prevalecerá la verdad oficial, diríase ‘la histórica’.

Igual que con otros casos, como los crímenes de los periodistas ultimados en Veracruz o huyendo de ese estado por amenazas de muerte para finalmente acabar siendo ejecutados en el DF. Al respecto, enardecida la comunidad periodística, intelectual y artística, le exigieron al presidente Peña el “esclarecimiento inmediato y efectivo” de los asesinatos de Rubén Espinosa y de otros reporteros en México. También el “compromiso” del gobierno para “garantizar la libertad de expresión” en el país.

De inmediato hubo respuesta de Gobernación, comisionando al subsecretario Roberto Campa Cifrián para hacer el seguimiento a las indagatorias de esos atentados. Tardío encargo que no es mas que una actitud reactiva del gobierno a algo que debió haber sido por default, de inmediato. Por desgracia nada podrá remediar esa instancia, en tanto las que tienen dientes no reciban la orden tajante de ir al fondo del asunto.

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