Exoneración, un juego burlesco

PAULINO CÁRDENAS

La ley, interpretada a modo. La argumentación también. ¿Cómo no va haber desconfianza en el gobierno federal, en los gobiernos estatales, en los legisladores, en el Congreso, en los partidos, si a la hora de taparse con la cobija de la impunidad todos se vuelven uno solo? Aunque era lo esperado, la exoneración a la pareja presidencial y de quien maneja los recursos del país, sobre el conflicto de intereses porque empresas que tienen contratos otorgados por el gobierno federal y estatales, les auspiciaron la compra de sus casas, fue una burla para los mexicanos.

Empezando porque el secretario de la Función Pública, nombrado por el presidente y a quien pidió lo investigara sobre si hubo o no conflicto de interés en la adquisición de inmuebles de él y de su esposa e incluso lo de un crédito ‘blando’ al titular de Hacienda para construir su casa de descanso, fue una mascarada que anticipaba un juego burlesco. ¿Qué hubiera pasado si el caso lo hubiese examinado un grupo independiente y ajeno al gobierno? Obviamente que el resultado hubiese sido otro. En Estados Unidos por ejemplo, un jurado hubiese resuelto: ‘culpable’. Pero no, acá las cosas se hacen a la mexicana.

Las razones de Virgilio fueron que ni Peña Nieto ni Luis Videgaray adquirieron inmuebles porque no eran empleados federales en funciones todavía. Cierto que el secretario de Hacienda no era funcionario federal cuando una empresa concesionaria del gobierno federal le otorgó un crédito ‘blando’ para construir su casa de descanso en Malinalco. Pero Peña ya era presidente electo cuando se hizo la operación, y Videgaray ya se perfilaba como secretario de Hacienda. Los dueños de las empresas, obvio, ya lo sabían. Andrade señaló que la casa de descanso de Ixtapan de la Sal la adquirió Peña antes de que asumiera como primer mandatario.

En cuanto al caso de Angélica Rivera el titular de la SFP dijo que su patrimonio deriva de su carrera como actriz en Televisa. Y Virgilio dijo y repitió que las facultades de la Función Pública se limitan a lo federal; que lo ocurrido con el Grupo Higa cuando Peña era gobernador del estado de México no es de su competencia. Fue justo cuando, como gobernador del Estado de México, él y su esposa pactaron con Juan Armando Hinojosa Cantú, presidente de Grupo Higa, la construcción de una casa, su diseño y la compra de los terrenos. Dijo que tampoco se le hicieron cambios a los contratos para beneficio de los adquirientes.

Aclaró Andrade que ni los resultados ni el expediente del caso serán revisados por un panel de expertos como lo había señalado el mandatario federal. Por su parte el presidente Peña, en un intento de control de daños, manifestó ese mismo día que las ‘insinuaciones’ del conflicto de interés quedaron disipadas “con la exhaustiva investigación” realizada por Andrade y su equipo de amanuenses, con lo que quedó demostrado que las conductas de las partes involucradas fueron legales y que no existieron dichos conflictos.

“La investigación demuestra que la conducta, tanto de mi esposa y la mía, estuvieron plenamente apegadas a la ley”, afirmó categórico. “Estoy consciente y reconozco que estos acontecimientos dieron lugar a interpretaciones que lastimaron e incluso indignaron a muchos mexicanos. A todos ellos les ofrezco una sincera disculpa”. Tardía disculpa que debió haber sido desde que salió a la luz el evidente conflicto de interés. Dijo: “En este tiempo he reflexionado profundamente sobre lo ocurrido, por el conflicto de la ‘casa blanca’, “donde se insinuó un conflicto de interés”.

Enfatizó: “Han sido meses muy difíciles para mi familia, y para mi esposa Angélica que ha demostrado entereza y solidaridad, que ha sido una madre ejemplar, que se ha entregado a la familia que hemos formado. Todo mi amor y reconocimiento para mi esposa Angélica”, dijo a manera de reivindicación Peña Nieto, en el foro de la 38 Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública celebrada el viernes en Palacio Nacional.

Luego habló de la necesidad de recobrar la confianza perdida no solo en el gobierno federal, en los gobiernos estatales y municipales y en las instituciones públicas, sino, dijo, también en las instancias privadas y entre los propios mexicanos. Eso dice, con la intención de hacer extensiva la corresponsabilidad a todo el concepto de Estado. Es, de algún modo, una forma de pretender involucrar a todo mundo de la irresponsabilidad de los gobernantes. Así no se puede aspirar a que se recobre la confianza de los mexicanos en su gobierno.

Cuando no es el conflicto de intereses son los abusos del poder de las mafias de cuello blanco o sus corruptelas amparadas por la impunidad. Aunque le moleste a los amanuenses al servicio del gobierno, la sociedad mexicana seguirá considerando como un conflicto de interés las adquisiciones de las casas de Ixtapan, de las Lomas y de Malinalco, auspiciadas por empresas contratistas consentidas del gobierno federal. No es conspiración ni nada que se le parezca. Es el sentimiento de la nación.

Estimarán que la resolución de la Función Pública fue una manera de formalizar la impunidad institucional como ha comenzado a ponerse de manifiesto en boca de millones de mexicanos. Mas la avalancha de críticas que vendrán de fuera y que no tarda. Por lo que se ve, el gobierno federal no tiene remedio. En todo caso tendría que ofrecerse disculpas y hasta pedir perdón por otros casos peores.

Está el de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; el de los fusilados de Tlatlaya a manos del Ejército; por la masacre del 6 de enero en Apatzingán; por los más de 40 muertos a mansalva de Tanhuato, y por otros tantos actos atrabiliarios de su gobierno en contra de la población civil, violatorios de los derechos humanos, que han sido señalados por organismos internacionales. Y ni qué decir de la dizque “fuga” del Chapo Guzmán.

También habría de disculparse y pedir perdón por los pésimos resultados en la economía cuyos pronósticos han fallado, todos, desde que arrancó el sexenio, lo mismo que con lo que devendrá con la devaluación del peso frente al dólar, que para frenar esa pérdida le han inyectado miles de millones de dólares sustraídos de las reservas de Banco de México, aún siendo la causa de esos fenómenos la caída de los precios del petróleo y los torbellinos de la economía mundial. En síntesis, con su cara de alcahuete, a Virgilio no le quedaba de otra.

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