Que habrá una dura crisis en 2016

PAULINO CÁRDENAS 

México podría padecer en 2016 una megadevaluación, lo que acarrearía una crisis sin precedente en el país. Sería algo parecido al llamado “error de diciembre” de 1994 que finalmente devino en la quiebra de los bancos y en una mega devaluación de la moneda mexicana. Por lo pronto hay un grave estancamiento de la economía por malos cálculos en los pronósticos de corto y mediano plazos y sigue sin haber una estrategia adecuada para enderezar el barco. Esto, cuando ya ha pasado casi la mitad del sexenio.

Los errores de cálculo han provocado que se hayan anunciado primero un recorte presupuestal para 2015 y otro para 2016, éste con base en un presupuesto ‘base cero’, con consecuencias para la economía familiar ya que esas drásticas medidas han empezado a incidir en las empresas privadas y en el propio sistema burocrático en donde han empezado a despedir trabajadores y empleados por la afectación presupuestal señala un comentario de Forbes que recoge opiniones publicadas por especialistas mexicanos.

Originada o no por la caída de los precios del petróleo, por la debacle del peso frente al dólar que parece no tener fin, o por la crisis que ha originado el derrumbe de las bolsas de China y de países europeos, el caso es que los pronósticos de la especialista Forbes no son nada halagüeños para México en 2016, ya que parte del ramalazo que se espera ya se ha empezado a sentir desde este mismo año en la economía nacional.

El pronóstico para el año próximo es que el presupuesto ‘base cero’ representará una disminución del 22 por ciento de los ingresos y, por ende, una reducción de los recursos presupuestales para la gama de instituciones del país. Aunque se ha dicho y repetido que la economía no está petrolizada, es obvio que sí, ya que la drástica disminución en los precios internacionales del crudo ha afectado el ingreso base del erario.

Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, informó que el costo de las coberturas petroleras para el 2015 había ascendido a 773 millones de dólares, equivalentes a 10,467 millones de pesos con lo que se cubrirían 228 millones de barriles. “La estrategia de cobertura adoptada cubre por completo el precio de 79 dólares por barril contemplado en la Ley de Ingresos del 2015; ello implica que el Presupuesto de Egresos de la Federación no está expuesto al riesgo de reducciones en el precio del petróleo”, sostuvo.

Pocos saben cómo opera ese mecanismo de cobertura o blindaje o seguro petrolero, pero el hecho es que si de veras fuera efectivo, el propio funcionario no habría anunciado en enero un recorte millonario al presupuesto de egresos de este año y se esté alistando otro con ‘base cero’ o lo que eso signifique, para el 2016, que será aprobado por la nueva legislatura en el Congreso junto con el presupuesto de ingresos.

El caso es que, pese a los desatinos en los pronósticos y cálculos de crecimiento de la economía por parte del titular de Hacienda, al parecer éste no será removido del cargo, al igual que otro delfín que ha fracasado en su encargo como es el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Pero este es otro tema.

Como sea, la disminución presupuestal del programa ‘base cero’ desacelerará aún más la economía con la perspectiva del año 2016, porque las Secretarias de Estado traducirán la disminución presupuestal en recortes de personal y recortes en las compras materiales, impactando el mercado interno del país.

Esta combinación de factores de la geopolítica mundial y el desequilibrio interno en el modelo de desarrollo económico prevé un año 2016 muy difícil para la economía mexicana, podría empeorar con la delicada situación política que vive el país, entre escándalos de corrupción e inestabilidad social.

Todo ello dibuja los cimientos de una crisis financiera sin precedentes, similar a la del año 1994, durante la última administración priísta encabezada por el ex presidente Ernesto Zedillo, que desarrolló su sexenio en medio de la mayor crisis de la época moderna de México, la cual que provocó la mega-devaluación del peso y una adquisición de deuda externa sin precedentes.

El caso es que a casi tres años de gobierno peñanietista, nada o muy poco han mejorado las cosas en el aspecto económico. Muchas empresas han empezado a resentir la situación adversa. Algunas han tenido que correr gente; otras de plano han cerrado. Al sector privado le preocupa el estancamiento en el 2 por ciento de crecimiento y que no se ha logrado romper la inercia de bajo crecimiento, a lo que se suma un panorama internacional nada halagüeño.

Se ha dicho que el gran reto a corto plazo es impulsar con fuerza el mercado interno y el consumo, así como una mejora en la economía de personas y empresas, sin comprometer la estabilidad.
 Algunos ven como una ‘gran oportunidad’ diseñar un presupuesto con ‘base cero’, pero coinciden en señalar que es imperativo hacer ajustes al marco fiscal vigente desde 2014, que no ha sido favorable para lograr una mayor inversión y creación de empleos formales.

En contraste, hay quienes dicen, por parte de los sectores más afectados por esa situación de parálisis económica, que el gobierno de Peña Nieto está conforme con su política de violencia económica, que beneficia a unos cuantos y afecta a las grandes mayorías. Y si los pronósticos son de que en 2016 podría venir una mega devaluación que traería por consecuencia una crisis sin precedente, el panorama para los mexicanos de a pie sería de terror.

Eso sin contar con que la inseguridad en el país seguirá a todo galope porque no hay quien la pare.

 

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