Les espanta el fantasma de AMLO

PAULINO CÁRDENAS

Es un hecho que Andrés Manuel López Obrador empieza a preocuparle en serio al régimen priísta. Es como un fantasma que sienten que los persigue y les espanta. Ayer, durante el cierre del mensaje a la nación de su administración, el presidente Enrique Peña Nieto volvió a referirse a él, sin mencionarlo. Lo mismo había hecho el mandatario hace unos días y hasta el dirigente del PRI Manlio Fabio Beltrones la semana pasada.

La lectura que se desprende de esa inopinada preocupación es que al tabasqueño se le empieza a ver de veras como un peligro para el 2018 por parte del partido en el poder y que es el ‘hombre a vencer’ para la sucesión presidencial y por ende, desde la cúpula gubernamental se le empieza a crear un ambiente hostil; se busca reciclar aquello de que ‘es un peligro para México’.

La clase política y algunos invitados especiales escucharon con extrañeza la referencia que hizo Peña cuando dijo que “la demagogia y el populismo no son una opción”. Lo mismo se dijo en 2006 cuando se quiso ponerle un escollo a López Obrador en las elecciones que al final ganó Felipe Calderón, lo mismo que en buena medida se hizo lo mismo en las elecciones de 2012 que ganó Peña Nieto.

El mismo concepto ya gastado parece volverse a reciclar con miras a las elecciones de 2018. Pero el propósito parece estar encaminado también para los comicios que habrá en 2016. Y la preocupación parte de la sorpresa que dio Morena, el partido que fundó el tabasqueño para manejarlo a su gusto -como de hecho lo hacen los demás partidos-, para las elecciones del pasado 7 de julio.

La sorpresa la dio el partido de AMLO al ganar cinco jefaturas delegacionales en el Distrito Federal: Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco. Además, obtuvo 18 de los 66 curules en la Asamblea Legislativa en el Distrito Federal (ALDF). En algunos municipios también obtuvo triunfos, como Texcoco, San Luis Potosí, Xalapa, Coatzacoalcos y Valladolid entre otros.

El caso es que parece haber comenzado una campaña contra el tabasqueño por parte de la maquinaria oficial, encabezada por el propio presidente Peña como primer priísta del país, quien desde hace unos días dio la pauta al abrir fuego contra el tabasqueño, sin mencionar su nombre, que es el estilo personal de hacer saber su rechazo a algo que no le gusta o le incomoda. Sucede igual con los delincuentes a los que tampoco menciona por su nombre.

En su alocución de ayer volvió a quedar demostrada la hostilidad -¿o miedo?- que se le tiene a López Obrador. De hecho, desde que ganó el priísta en la contienda presidencial cuyo triunfo cuestionó el tabasqueño, Sin mencionarlo por su nombre, fue clara la referencia que Peña hizo a López Obrador cuando el mexiquense afirmó que los “señalamientos” de la oposición, “sobre todo de quien no ha sabido reconocer el resultado de esta elección” para que una “mentira y afirmación sin sustento, sin prueba alguna y en infundios absolutos, pareciera convertirse en verdad”.

Sin mencionar su nombre, acusó a López Obrador de que ha “venido a engañar o a generar confusión y duda en varios, entre ellos hasta en el presidente de la República” e indicó que “hay actores políticos” que pretenden “lastimar la unidad de los mexicanos, polarizar aún más los ánimos”. Desde entonces no ha dejado de decir en público y en privado que el tabasqueño ha “venido a engañar o a generar confusión y duda”, entre ellos, por lo que se ve, hasta en el presidente de la República.

Lo mismo ha sucedido con el ahora dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, que trae pleito casado con López Obrador desde siempre. AMLO lo ha tildado de ‘corruptazo’ y que es ‘el Padrino’, mientras que el priísta dijo hace unos días que solo debatiría con López Obrador “solo que reabrieran La Castañeda”, un celebre hospital siquiátrico que existió el siglo pasado en la ciudad de México.

El caso es que Peña Nieto ayer volvió a referirse al tabasqueño, sin mencionarlo, al referirse a que en otras naciones existen desencanto por los problemas económicos y luego de aceptar que su gobierno atraviesa una ‘crisis de confianza’. “En la actualidad, el desencanto por los problemas económicos se expresa en todos los continentes. En medios digitales y en las redes sociales se refleja este descontento. Estos medios les dan voz a los que quieren expresar su enojo y piden cambios”, reconoció casi al final de su presentación.

Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad de arremeter contra Andrés Manuel López Obrador quien según algunas encuestas colocan al tabasqueño como el rival más duro para el PRI con miras a las elección presidencial de 2018 con su partido, Morena, que ha sido una sorpresa para el partido en el poder, para el PAN y más para el PRD. Sin mencionarlo, Peña Nieto alertó que en otras épocas -y en otros lugares del mundo- situaciones similares de “descontento social” terminaron generando búsquedas de “salidas rápidas”, que muchas veces terminaron siendo “salidas falsas”.

“La intolerancia, la demagogia y el populismo no son una mejor opción”, enfatizó fuerte Peña Nieto. “Con esto me refiero, y no es nuevo, a una amenaza recurrente que ha acechado a la nación: el populismo”. Dijo el presidente que esas doctrinas suelen ser contrarias a la tolerancia y a los derechos humanos. “El ascenso de gobiernos que ofrecen soluciones mágicas, lejos de llevar a sus sociedades a un mayor bienestar, alentaron el encono y la discordia, destruyeron instituciones y socavaron la confianza de la población”, remató.

Quedó claro, pues, que el enemigo a vencer será López Obrador. Si no lo era, ayer lo engrandecieron en vivo y en directo y a nivel nacional. Eso lo debe estar celebrando el tabasqueño. Sin la menor duda. Es la mejor propaganda que le pudieron haber hecho. Y gratis. Lo aprovechará. Ya se verá. Es un tío políticamente muy vivo. Y puede capitalizar el malestar social que ha propiciado el actual régimen.

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