Solo el gobierno cree sus historias

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal ha dado a conocer la supuesta identificación de uno de los estudiantes desaparecidos en Iguala, interpretando a su modo el parte de los científicos de la Universidad de Innsbruck, así como la detención de El Gil, jefe de sicarios de Guerreros Unidos, una de las piezas clave que participaron en la desaparición de los 43 normalistas el 26 de septiembre del año pasado, lo cual provoca la desconfianza de los mexicanos.

Ello porque ambas informaciones se dan a conocer a pocas horas de la reunión que sostendrá el presidente Enrique Peña Nieto con padres y madres de los estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa este jueves y a unos días que se cumpla un año de esa desaparición masiva forzada. Apoyándose en la maquinaria mediática que el gobierno tiene bien aceitadita, trata de hacer creer esas dos historias. Y sin duda esta semana habrá más informaciones en su afán de insistir en su ‘verdad histórica’.

Para los familiares de los normalistas desparecidos, la interpretación que la PGR le dio al parte de los investigadores de la Universidad de Innsbruck, en Austria, respecto del adn que le fue tomado a la madre de Jhosivani Guerrero de la Cruz uno los estudiantes desaparecidos, a ellos les parece que la argumentación que le da la procuradora Arely Gómez, es una interpretación a modo al dar por hecho que sí las pruebas sí corresponden al joven de 21 años.

Señalan que los científicos, en su reporte, indican que la prueba de los análisis mitocondrial de una de las muestras óseas practicado por los científicos en aquella nación, arrojó “evidencia moderada” con las muestras obtenidas de la madre. Nunca dijeron categóricamente que sí correspondían a Jhosivani. También están molestos porque una vez que tuvieron conocimiento del parte científico, de inmediato el gobierno federal lo dio a conocer a los medios que dieron por buena la interpretación de la PGR.

Los familiares de Jhosivani reclamaron de inmediato en una carta dirigida a la titular de la PGR, de que se pretende hacer creer a la sociedad que los restos encontrados sí corresponden a los del normalista. Le reprocharon también el haber dado a conocer primero a los medios de comunicación los resultados de la investigación antes de hablar con ellos. El acuerdo había sido que primero se le informaría a los familiares y luego a los medios.

También se quejaron de la supuesta aprehensión sin violencia alguna, de Gildardo López Astudillo, alias El Gil o El Cabo Gil. Al respecto manifestaron: “Se nos hace mucha coincidencia que cuando supuestamente encuentran los restos de otro normalista detienen a la supuesta pieza clave del caso Ayotzinapa”. Es otra información del gobierno federal que se presta a sospecha por las circunstancias en que se dieron según las autoridades que lo aprehendieron, dicen, en Taxco, Guerrero.

Lo mismo con la detención de Gildardo López Astudillo, alias El Gil o El Cabo Gil, sin que haya habido resistencia de parte del sicario con fama de sanguinario matavidas. Pareció mas bien un montaje de una entrega pactada de antemano, como las que hacía en el sexenio pasado Genaro García Luna, titular de la secretaría de Seguridad Pública federal, con la anuencia de su jefe Felipe Calderón.

El Gil o El Cabo Gil es uno de los personajes clave en el caso. Cuando justo estaba en su apogeo la supuesta investigación de la desaparición masiva forzada de los jóvenes normalistas en Iguala la noche del 26 de septiembre pasado, el sicario le habría avisado el 26 de septiembre a su superior en armas, Sidronio Casarrubias, considerado el líder máximo del cártel Guerreros Unidos, del conflicto suscitado en Iguala, con la llegada de normalistas en varios autobuses.

Los estudiantes habían tomado varios camiones para ir a Iguala y boicotear una celebración de la entonces directora del DIF de ese municipio, María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde de ese municipio, José Luis Abarca. Se dice que ahí se anunciaría el ‘destape’ de la esposa como candidata a la alcaldía y sucesora del marido. Se presume que ambos pertenecían al cártel Guerreros Unidos vinculado al de los Beltrán Leyva. Hoy ambos están en la cárcel.

Señalan las crónicas de entonces, que al enterarse Abarca de las intenciones de los normalistas, dio la orden a las policías de Iguala y de Cocula que fueran tras ellos y les impidieran llegar a Iguala. Sidronio le habría dicho a su lugarteniente El Gil que cumplieran la orden dada por Abarca. Fue cuando las policías de ambos municipios persiguieron y atacaron a los estudiantes y al final se los llevaron en varios vehículos de esas corporaciones.

Según las investigaciones de la PGR, El Gil, jefe de sicarios de Guerreros Unidos, fue quien informó, a través de un mensaje vía celular, a Sidronio Casarrubias el conflicto suscitado en Iguala el 26 de septiembre, con la llegada de normalistas en varios autobuses.

“El mensaje es muy claro. En el mensaje le dice: ‘Nos atacaron Los Rojos, nos estamos defendiendo’. Y en el mensaje del día siguiente le dice: ‘Los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar’. Es textual el mensaje”, dijo el entonces procurador general Jesús Murillo Karam.

Lo que llama la atención es que esa detención de El Gil en un lujoso fraccionamiento de Taxco, fue prácticamente silencioso, sin disparo alguno, sin violencia, y en el más completo sigilo. Como fue la supuesta captura del Chapo Guzmán en Mazatlán el año pasado.

Todo mundo cree que esa detención fue pactada de antemano porque se da a conocer en vísperas de la reunión de Peña Nieto con los familiares de los desaparecidos y a unos días de que se cumpla un año de esa desaparición masiva forzada, junto con el reporte de la Universidad de Innsbruck.

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