¿Y si gana El Bronco en 2018?

PAULINO CÁRDENAS 

¿Qué pasaría si El Bronco llega a la Presidencia en 2018? ¿De veras metería a la cárcel a tanto bandido de cuello blanco que se ha despachado con la cuchara grande en el poder? Porque lo primero que hizo después de tomar posesión como gobernador de Nuevo León, fue decir: “Se les acabó la fiesta a los bandidos”, al tiempo que recordó que “en las urnas nos dieron un mandato claro: limpiar la casa. Lo vamos a hacer directo y sin darle vueltas”.

Advirtió: “Desde ahora mismo instruyo a mi equipo a realizar una auditoría exhaustiva en todas las dependencias; que se revise cada papel y cada cajón. Vamos a investigar sin afán de venganza, pero con sed de justicia”. Y sentenció: “Si alguien cometió un crimen, que dé la cara al pueblo y le responda a la ley, sea quien sea”. Mientras, el gobernador saliente, Rodrigo Medina de la Cruz, tragaba sapos.

Al llegar a su despacho sacó la silla donde se sentaba su antecesor Rodrigo Medina la cual dijo que pondría en un museo. La silla tenía un letrero en el respaldo donde se leía: “Peligro… no sentarse. Esta silla está enferma de poder y egolatría”. El discurso que pronunció Javier Rodríguez rompió protocolos, provocó aplausos y hasta risas.

Tal fue el caso por ejemplo cuando dijo que no tiene telarañas en la cabeza porque no vio televisión de niño. “Por primera vez en mi vida vi la televisión cuando yo tenía 15 años de edad. Por eso no traigo las telarañas de la televisión en mi cabeza. Perdón por Televisa”, dijo, lo que provocó risas y aplausos. Aprovechó para decir públicamente que no invertirá recursos en ese medio.

Sin duda El Bronco tendrá respondones en algunos medios, los que están a sueldo del gobierno. Tratarán de desvirtuar la esencia de lo que dijo. ¿Por qué? Porque dirán que al nuevo gobernador constitucional de Nuevo León lo deja en entredicho su pasado priísta y que a su alma mater política acudirá en cuanto se le atore el tren.

Pero ¿qué pasaría si de veras va en serio El Bronco y quiere pasar a la historia, lo que no hizo Vicente Fox porque quedó atrapado en las redes de su pareja presidencial? Habrá que ver si del dicho pasa a los hechos y comienza lo que sin duda el gobernador saliente dirá que es una ‘cacería de brujas’.

Ello no obstante que parece haber muchas evidencias de sus fechorías y sobre todo las de su padre Humberto Medina Ainslie, quien de hecho era el que manejaba los negocios y tenía sometido a todos los funcionarios del gobierno de su hijo. Si las cosas van en serio, Medina Ainslie iría a la cárcel junto con el mandatario saliente.

El ex gobernador Medina se la Cruz deja al estado hundido en una deuda pública histórica y en medio de acusaciones contra él y su familia por contratos de corrupción de proyectos públicos y compras sospechosas de propiedades. En Nuevo León, activistas, organizaciones y oposición coinciden que el tema de la corrupción fue una de las constantes en su administración.

El cúmulo de errores de Medina de la Cruz, incluida la mala administración de las finanzas que ha dejado a Nuevo León con una deuda de 61 mil 179.6 millones de pesos y los escándalos de corrupción por contratos de proyectos públicos. Por eso el PRI perdió la gubernatura el pasado 7 de junio.

De acuerdo con organizaciones del estado, los casos de corrupción iniciaron desde el primer año del mandato de Medina de la Cruz, pero en el 2012 salieron al ojo público nacional los escándalos más sonados. En marzo de aquel año, los organismos como el Issteletón y el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (CECyTE) se vieron envueltos en escándalos de corrupción.

Otro hecho ocurrió en junio de 2012. Para la campaña presidencial de ese año, el gobernador Rodrigo Medina envió a personal de la Secretaría de Salud estatal para encabezar brigadas en el Estado de México, mismas que fueron parte de la campaña del candidato priísta Enrique Peña Nieto.

Días después se difundió una nómina oculta en la Secretaría de Gobierno de Nuevo León con la que se le pagó a los promotores de Peña Nieto. En julio de 2012, una semana después de la elección presidencial, una auditoría de la Contraloría estatal al Instituto de Control Vehicular reveló la desaparición de 175 mil 508 placas, cuyo valor fue calculado en 33 millones de pesos.

La investigación arrojó que las placas fueron utilizadas para legalizar autos robados, pero no se encontraron las licencias con los números correspondientes, dos semanas después el caso se dio por concluido al asegurar que las placas fueron trituradas.

En mayo de 2014, medios locales difundieron documentos que implicaron al Gobernador en una estructura política de programas públicos para beneficiar al que era titular de la Secretaría de Desarrollo Social del estado, Federico Vargas Rodríguez, a quien Medina quería colocar como candidato del PRI a la gubernatura del estado.

En diciembre de ese mismo año, organizaciones y ciudadanos protestaron en contra del proyecto hidráulico que realizaría Concretos y Obras Civil del Pacífico, filial de Grupo Higa. En fin, que el de Rodrigo Medina de la Cruz fue un gobierno de fechorías. Como muchos otros que los mexicanos están padeciendo en estos momentos y cuyos saqueos durarán por tres años más si la propia sociedad organizada no los para.

Por eso es que muchos mexicanos se preguntan: ¿Y si gana El Bronco en 2018? ¿Se les acabaría la fiesta a tanto bandido de cuello blanco que hay en el gobierno? ¿De veras? Si es así, lo que faltarían serían cárceles.

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