Morena va por Veracruz

PAULINO CÁRDENAS

La sucesión por la gubernatura de Veracruz, en sus dos versiones, la de dos años y la de seis, está siendo perturbada por la sorpresiva aceptación que tuvo el partido de Andrés Manuel López Obrador, Movimiento de Reconstrucción Nacional, Morena, en las elecciones del pasado 7 de junio, lo que hoy es una seria preocupación para el partido en el gobierno.

En su primera incursión electoral en las llamadas elecciones intermedias el partido de López Obrador causó sorpresa a propios y extraños, por lo que logró. Los ciudadanos que le dieron un mayor número de votos fueron: Distrito Federal 703 mil 405 votos; Estado de México 543 mil 998; Veracruz 296 mil 256.

Muchos desconocían la existencia de Morena en Veracruz y por eso fue la sorpresa al ganar dos bastiones importantes en ese estado. Morena ganó de manera contundente dos importantes distritos federales electorales. Cuitláhuac García lo hizo en el distrito X correspondiente a Xalapa Urbano, considerado uno de los más importantes de la entidad por estar ubicados en la capital veracruzana.

Cuitláhuac se impuso en las urnas a la candidata del PRI Elizabeth Morales, ex alcaldesa de Xalapa y ex diputada federal. con 31,368 votos contra 22,035 del PAN. El segundo distrito federal electoral ganado por Morena fue Coatzacoalcos con Rocío Nahle García, quien superó a sus contrincantes con un 35 por ciento de los sufragios con 43,063 frente a 24,333 del PRI.

La dirigencia de ese partido monitorea lo que sucede en ese estado con los pleitos domésticos entre PRI, PAN, Fidel Herrera, Javier Duarte y las broncas de los Yunes rojos y azules emparentados y no emparentados, aunado a un gobierno atrabiliario y corrupto lo cual ha logrado una mezcla perfecta que tiene hartos a los veracruzanos.

Ello está dando pauta a que el partido del tabasqueño crezca como opción electoral. Esto preocupa en el PRI y en el gobierno federal sobremanera por dos razones: una, porque el partido de Andrés Manuel López Obrador está resultando una opción electoral real, y otra porque los veracruzanos están hartos de ese gobierno priísta atrabiliario y corrupto.

¿Por qué hay preocupación en el centro? Porque la gubernatura de Veracruz en sus dos versiones, la de dos años y la de seis, puede quedar en manos de Morena. Obvio, no lo van a decir así de franca la cosa. Lo que preocupa es que el tabasqueño y su gente está más que al acecho de esa circunstancia.

El gobierno tan cuestionado de Javier Duarte de Ochoa y los pleitos políticos entre las mismas corrientes del PRI en esa entidad federativa, más las intenciones del PAN de hacerse del mando del estado, sin duda estará capitalizando por López Obrador que sabe la importancia y peso específico que tiene Veracruz para la elección presidencial en la que aspira competir por tercera ocasión consecutiva.

La lucha intestina entre los mismos priítas podría estar llegando a extremos de escándalo el próximo domingo, cuando se dé el relevo de la dirigencia estatal de ese partido. Se habla de la llegada de Alberto Silva Ramos a la dirigencia del PRI en Veracruz, gente allegada al gobernador Duarte de Ochoa.

Opinan algunos priístas que debería mantenerse a Alfredo Ferrari al frente del PRI, en tanto se resuelve el proceso interno de las candidaturas del próximo año. Obvio es que cualquier decisión deberá traer el aval de Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del tricolor.

El caso es que los dimes y diretes políticos en Veracruz están calentando cada vez más el ambiente en esa entidad, y los veracruzanos, como los chinitos, nomás ‘milando’. Pero de que están hartos de priísmo, lo están. Por culpa de Fidel Herrera o de su discípulo Duarte de Ochoa a quienes mucha gente de a pie en ese estado detesta y vomita.

Ante ese panorama de hartazgo de los veracruzanos por padecer un gobierno priísta tramposo e impositivo -ratero y corrupto afirman muchos-, cuestionado dentro y fuera del estado, se dice que de manera conjunta, Manlio Fabio Beltrones, dirigente del PRI, como el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, han establecido un cuarto de guerra común para analizar los caminos a seguir.

Habrían ya trazado una estrategia que estaría echada a andar para evitar que el Peje capitalice esa descomposición y ese hartazgo. Manlio Fabio tiene aspiraciones presidenciales. Y Osorio sabe que ante Luis Videgaray lleva las de perder en esa misma aspiración.

Los tres saben que Veracruz es vital para el triunfo del PRI en la elección presidencial por el número de votos que le aporta al candidato de ese partido cada seis años, junto con los del estado de México y los de la capital del país, fundamentalmente.

Ese santuario político, bastión principalísimo para allegarle votos al candidato presidencial priístan en su momento, fue descuidado por parte del anterior dirigente de ese partido. Quedó al garete dejando que el gobernador Duarte de Ochoa y hiciera lo que le viniera en gana. Como otros de sus colegas en diversas entidades. Ratas de dos patas les llaman.

A Duarte, dicen, dejarán que se lo coman los leones. Y él lo sabe. Y para Fidel se habla de un destierro de lujo. Ambos con historias que más les valdría bajarle a sus humos y aspiraciones de apadrinar a quienes presumiblemente podrían estar en el mando estatal por parte del PRI. De otro modo podrían estarse arrepintiendo el resto de sus días con barrotes de por medio como le pasó a ‘la maestra’.

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