Conviene más un Chapo muerto

PAULINO CÁRDENAS

No se sabe si a los ‘genios’ del gobierno federal se les ocurra presentar en sociedad un cadáver falso como si fuera el del Chapo Guzmán, como sucedió con Amado Carrillo Fuentes cuando dizque habría muerto en una intervención quirúrgica el 4 de julio de 1997, para quitarle al mandatario una bronca menos de las que lleva encima, como es la famosa ‘fuga’ que pudo no existir porque, según una hipótesis, el capo sinaloense habría sido ultimado en su celda en 11 de julio pasado. Anunciar que el Chapo ha muerto le vendría mejor al gobierno.

Y hay quienes creen que esa la historia del Señor de los Cielos podría repetirse quien para evitar ser detenido por la DEA y por elementos de las fuerzas armadas mexicanas, había huido a Chile pero los servicios de inteligencia dieron con él, volvió a México para someterse a una cirugía plática para cambiarle el rostro, anunciando que había muerto por exceso de anestesia y presentando un cadáver no reclamado sacado de algún anfiteatro de los servicios médicos forenses. Se afirma que Carrillo Fuentes siguió vivo y se fue a radicar al extranjero con otra identidad.

Parece que una historia similar se está tejiendo. El pasado fin de semana la televisora NBC News informó que el Chapo Guzmán había sido herido en rostro y pierna tras un operativo militar en Durango, información que más tarde confirmó el gobierno federal a través de un comunicado de la Comisión Nacional de Seguridad. Incluso otra información publicada en el Blog del Narco afirmó que en ese mismo operativo el capo sinaloense había muerto. En el comunicado de la CNS se aclaró que las heridas no fueron producto de un enfrentamiento directo pero no hizo mención si el capo había muerto.

El gobierno federal ha venido informando que derivado del trabajo de inteligencia e intercambio de información con agencias internacionales, se han realizado operativos en todo el país en busca de Guzmán Loera por parte de elementos de la Marina que en las últimas semanas se han desplazado en una amplia zona del llamado Triángulo Dorado en donde suponen, por supuestos cruces de información de la DEA a la Marina, que es donde podrían ubicar al líder del cártel de Sinaloa en esa región noroeste del territorio nacional.

La gente se queja de que ha habido atropellos por parte de la Marina de México en Tamazula, Durango, Badiguarato, Cosalá, Culicán, Guamuchil, Angostura. Las fuerzas militares continúa realizando en toda la zona del Triángulo Dorado, acciones que permitan lograr la reaprehensión del delincuente. El pasado viernes 16 de octubre, la NBC News reportó que tres agentes estadounidenses le informaron que la semana pasada interceptaron llamadas telefónicas que sugerían que Guzmán Loera se escondía en un rancho en Cosalá, Sinaloa.

Según la televisora estadounidense elementos de la Marina mexicana sobrevolaron el rancho en helicópteros y fueron recibidos con disparos de presuntos guardias del Chapo, lo que obligó a retroceder a los comandos militares. Cuando llegaron al rancho a pie, todo lo que encontraron fueron teléfonos, medicamentos y ropa que supuesta mente pertenecían al capo y sus cómplices. Desde su fuga del penal del Altiplano, el Chapo” ha escapado en dos ocasiones del acoso de la Secretaría de Marina: la primera, el 30 de julio en Los Mochis, Sinaloa, y la segunda el pasado sábado 10 de octubre en Tamazula, Durango. Dizque.

El 30 de julio la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), en coordinación con la Marina y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), obtuvieron información que advertía que el Chapo bajaría de la Sierra para ver a unas personas en Los Mochis, Sinaloa. Desde el Distrito Federal, la Armada movilizó a un grupo de Fuerzas Especiales hasta un paraje rural cercano a una carretera en los alrededores de ese municipio. El dato era positivo, pero Guzmán escapó por diferencia de algunos minutos, según un mando consultado.

El 7 de septiembre siguiente, infantes de la Armada fueron enviados a la capital de Durango para realizar patrullajes aéreos, pero esta vez el objetivo no era Guzmán, sino su compadre Ismael El Mayo Zambada, el veterano del narcotráfico que nunca ha sido detenido. Del Chapo no se volvió a tener indicios de una posible ubicación, hasta el 6 de octubre pasado, cuando la coordinación de la DEA, Marina y Cisen tuvo datos de su posible ubicación en Tamazula, Durango.

Fuentes oficiales aseguraron que por escuchas de comunicaciones satelitales ubicaron en un primer momento a seis “intermediarios” tanto del Guzmán Loera como de “El Mayo” Zambada”, que estaban en medio de la sierra, con la misión de llevar suministros a “El Chapo”. El mismo día, la Marina movilizó elementos navales de élite pertenecientes al Batallón de Fusileros Paracaidistas a las localidades de Acachuane, Palo Verde, Los Limones y El Venado, en dicho municipio duranguense.

Los elementos navales llevaron hasta la montaña aviones no tripulados (drones) para localizar caminos de brecha o campamentos en medio de la nada. El Ejército instaló diversos puestos de inspección en las carreteras a Durango y Sinaloa, pero sin interferir en las tareas navales. Las seis personas detectadas en la sierra estaban encargadas de coordinar operaciones financieras y de trasiego de drogas para Guzmán, de acuerdo con las tareas que encabeza la Marina en esa zona montañosa.

Sin precisar detalles, señalaron que el pasado sábado Guzmán logró escapar por segunda vez de uno de los operativos de la Marina en uno de los parajes serranos de Tamazula. Lo que algunos sospechosistas creen es que todo esto es parte de una trama para, en un momento dado, el gobierno acabe anunciando que, en una tercera incursión armada, el Chapo, ahora sí, ha muerto. Y mostrarían a los medios un cadáver postizo como sucedió con Amado Carrillo. Son capaces. Al gobierno federal le convendría más un Chapo muerto.Se quitaría de broncas.

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