Fayad recula pero su ley va

PAULINO CÁRDENAS

El senador priísta Omar Fayad dijo que la iniciativa de ley con la que se pretendía acotar y castigar a los usuarios de Internet que ‘abusaran’ del uso de ese instrumento para plasmar por esa vía lo que piensan de la gestión administrativa del actual régimen, “no era una ley mordaza ni mucho menos”. Sin embargo, en política, lo que parece es. Aunque reculó en empujarla como estaba redactada y la ‘arreglarán’, esa ley de cualquier modo el priísmo pretende hacerla transitar en el Legislativo. La razón es que hay temor de que a través de las redes sociales se pueda desestabilizar al gobierno como sucedió recientemente en Guatemala.

Al legislador hidalguense alguien lo empinó para hacer la propuesta sin siquiera ver su contenido, como suele suceder con muchos diputados y senadores que proponen sin ver lo que proponen. Habría sido acaso idea del jefe del clan Hidalgo que le quiere hacer el favor a Peña Nieto. Cuando reparó en el tamaño de la imbecilidad que se pretende de encarcelar hasta por 28 años a los ‘infractores’, dijo que “se empezará de cero escuchando a sociedad civil, víctimas, la iniciativa privada y las autoridades”.

Y añadió: “Si lo que quieren es que la queme (la iniciativa), la quemamos, pero que no quede en la conciencia social y en las redes, que quisimos hacer un intento de mordaza, eso jamás lo haría”. Después del niño ahogado quiere tapar el pozo. Es obvio que por lo pronto ese grave error político lo borró de la lista de aspirantes a la gubernatura de Hidalgo.

Por más que ahora quiera decir que lo que ‘quiso decir’ fue tal cosa, el hecho es que la mera intención dejó en claro que el gobierno federal priísta no ve lo duro sino lo tupido contra el presidente Peña Nieto y sus personeros del gabinete ‘legal’ y del gabinete ampliado que no dan una, ni en lo político, ni en lo económico ni en lo social, y menos en cuanto a seguridad.

El mandatario federal no ha querido hacer cambios serios en su gabinete y eso es lo que lo tiene contra la pared de cara a los mexicanos y ante el la opinión pública mundial. De ahí que los ‘genios’ que tiene de asesores, que no han hecho más que proponerle puras ocurrencias, lo tienen embelesado con sus propuestas.

Una de ellas, de las más recientes con la que quisieron acallar las críticas de los ciudadanos hartos de tanta ineficiencia e ineficacia gubernamental, fue ese spot de ‘Ya chole con tus críticas’ que por absurdo tuvo que ser sacado del aire. En su lugar alguien le propuso la llamada Ley Fayad.

Aunque el senador hidalguense dice que “esta iniciativa no me la mandó nadie de ninguna oficina pública” y que “nadie me ha pedido nada desde el gobierno ni de ningún otro lado”, es donde comienza el embuste. Rechazó que su propuesta haya sido diseñada por el gobierno federal para combatir o tratar de frenar las constantes críticas lanzadas desde las redes contra el presidente Peña Nieto.

Solito cayó en su mentira porque todo mundo sabe que nada se envía al Legislativo sin la bendición del Señor que está en Los Pinos. Él que tiene años de saber mover el abanico, sabe que nadie debe tener más iniciativas en este país para se enviadas al Congreso, que el jefe del Ejecutivo. Lo demás son pamplinas. Y Fayad lo sabe.

Dijo que “me ha quedado claro que si se prestó a interpretación entonces no nos sirve el texto, porque no debe prestarse a interpretaciones, cuando lo que queremos es combatir un fenómeno que lastiman a la sociedad y no dañar derechos que se han conseguido después de muchos años de esfuerzos”.

Eso es un reconocimiento a que ni siquiera la había visto. Lo habría hecho alguno de sus achichincles, pero no él. Cuando despertó a su realidad por la cascada de críticas en las redes sociales que le cayó encima quiso remediar la situación, pero ya era tarde.

Indicó: “Quiero construir una redacción en la que quede todo claro, que no se preste a interpretación de nadie, porque esta versión ha dejado cosas a la interpretación” y que “una iniciativa de ley no sirve no debe dejarse a la interpretación”. Eso quiere decir que la Ley Fayad va porque va.

E irá en los mismos términos pretendidos de origen, que es coartar la libertad de expresión a través de Internet, que es por donde más le están doliendo al gobierno las críticas por tan mala gestión. Ni siquiera han servido, como creyeron al principio sus ‘genios’ de la ocurrencia, que bastaría con los ‘bots’ y con los ‘trols’ promovidos por la Presidencia para contraatacar los comentarios críticos o denostarlos.

Lo mismo el gobierno le paga a los textoservidores en los medios escritos para revirar cualquier comentario en contra de Peña Nieto o a algunas de sus gentes. Y ya ni se diga las televisoras que han sido las reinas del ‘cebolleo’ a toda actuación gubernamental, pero que ya fueron superadas por los usuarios de Internet a través de las redes sociales que tienen mucho más fuerza y credibilidad, con sus consabidas excepciones. Y respecto de la Ley Fayad, en Ciudad Juárez acaba de suceder una fatal paradoja.

Por criticar al gobierno se dio la alevosa ejecución del joven estudiante de Fisioterapia y Rehabilitación de la UACJ, José Luis Rodríguez Muñiz, de 31 años de edad, después de haber subido el viernes por la noche un video a Facebook con comentarios en los que criticaba la visita del presidente Peña Nieto a Chihuahua, al gobernador César Duarte Jáquez, al alcalde Enrique Serrano Escobar y a los aspirantes priístas a la gubernatura de Chihuahua, Lilia Merodio Reza y Héctor Murguía Lardizábal.

José Luis Rodríguez Muñiz sería virtualmente el primer mártir anticipado de la nonata Ley Fayad, por criticar al gobierno federal priísta, al gobierno estatal priísta y a los candidatos priístas a la gubernatura, través de Internet. ¿Fue mera coincidencia? Pues qué mala coincidencia.

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