Sigue el bullying contra Peña

PAULINO CÁRDENAS

Lo que tiene hasta el queque al presidente Peña Nieto y a su retahíla de funcionarios del gabinete ‘legal’ y uno que otro del gabinete ampliado, es que no cesa el bullying contra el mandatario y su ineficiente primer equipo que no dan una en las cuatro materias principales -política, economía, programas sociales y seguridad- que deberían ser ejemplo de eficiencia y altas calificaciones, pero no es así, sino todo lo contario.

En lugar de andar preocupándose si los usuarios de Internet podrían desestabilizar al gobierno o que pudiera gestarse un golpe de Estado a través de ese instrumento de expresión ciudadana -por cierto único bastión de defensa que tienen los mexicano y válvula de escape ante las embestidas del mal gobierno y sus promesas incumplidas-, esos esfuerzos deberían de enfocarse a solucionar otros asuntos de importancia.

Uno de ellos, por ejemplo, podría ser que el llamado Cibergobierno evite el robo de combustible a Pemex, por donde se fugan miles de millones de pesos al día que van a parar a los bolsillos del crimen organizado. Es obvio que eso podría evitarse si se aplicara la tecnología de punta que dizque tiene el gobierno en materia cibernética, como podrían ser simple y llanamente el uso de drones para acabar con esas mafias.

Pero mientras prevalezcan las colusiones entre esas mafias y los gángsters de cuello blanco que están incrustados en el gobierno, nada de eso pasará. Lo que prefiere el mando de la administración federal priísta, es que mejor se coarte la libertad de expresión de los usuarios de Internet, para que dejen de estar fregando y ventaneando a los pillos que abusan del cargo cuando son funcionarios públicos.

Peña ya está harto de que le hagan bullying a diario a través de Facebook, Twitter u otras ventanas de Internet por donde la ciudadanía expresa su reprobación a los abusos del poder que cuentan con la evidente complacencia de quienes deberían poner orden y castigar a esos delincuentes de cuello blanco, si hubiera la voluntad política para ello. En lugar de eso, colocan a un tal Virgilio Andrade a hacerle de marioneta perdona-vidas para vergüenza del priísmo y burla de los mexicanos.

Con la famosa Ley Fayad quieren apaciguar el hartazgo de los mexicanos que han visto cómo la ineficiencia del gobierno va ‘in crescendo’. Y la ineficacia también. Tan no saben qué hacer, que han inventado una y otra ocurrencia a ver cuál da resultado y se calma la gente y cesan tantas críticas, pero no. Al gobierno lo saca de onda que los ciudadanos protesten, exhiban y critiquen vía Internet, cómo hacen negocios los gángsters incrustados en el gobierno, en vez de gobernar.

Peña y compañía se enojan por ejemplo si alguien sube a las redes sociales que la tortura ha aumentado en un 600 por ciento en México según Amnistía Internacional y que esto es producto de la permisibilidad de un Estado tirano que ha implementado un reino de tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales para amedrentar y mantener controlado al país.

Hay el temor de que la ciudadanía se subleve y vía Internet se convoque a un derrocamiento del gobierno como recientemente sucedió en Guatemala con el ahora ex presidente Otto Pérez Molina, a quien la Comisión Internacional contra la Impunidad establecida en ese país, dependiente de la ONU, lo consideró culpable de encabezar una red de corrupción aduanera denominada ‘La Línea’ por lo que tuvo que renunciar y debe ser juzgado.

Las denuncias de sus presuntos actos de corrupción fueron a través de las redes sociales. Por ahí comenzaron a organizarse los guatemaltecos, a hacer convocatorias para tomar las calles y a hacer las denuncias del caso a través de seudónimos, en Facebook, Twitter y otros sitios web de redes sociales, hasta que esa comisión anticorrupción internacional decidió actuar, corroborar las denuncias, y actuar en consecuencia a través de la Fiscalía guatemalteca.

La primera que fue encarcelada fue la vicepresidenta Roxana Baldetti por fraude fiscal y desfalco, junto con otra veintena de funcionarios vinculados directamente a dicha red de corrupción que se dedicaba a cobrar sobornos a los importadores y exportadores, a cambio de evitar el pago de impuestos aduanales al Sistema de Administración Tributaria (SAT).

En México lo que se pregunta la ciudadanía -millones de mexicanos en todo el país- es: ¿Qué ha hecho la actual administración federal en tres años de gobierno, aparte de hacer negocios? Luis Videgaray y el propio Peña se la pasan diciendo que ‘ahora sí’ viene el boom, el despertar al primer mundo y que hay que prepararse para administrar la riqueza con las reformas ‘estructurales’. Así engañó al pueblo de México aquel otro priísta, José López Portillo con el dizque auge petrolero que vendría y que nunca llegó. Pero él la paso de maravilla viviendo como príncipe y viajando por el mundo.

El partido en el gobierno teme que vía Internet haya una rebelión de los indignados y le dé al traste a sus planes de dominio total de las riquezas del país y los grandes negocios que solo se hacen cuando se tiene el poder en las manos. Y por nada lo quieren perder. Serán capaces de todo para conservarlo. Hasta han hecho circo maroma y teatro para que las críticas bajen incluida la ‘fuga’ del Chapo y dizque un despliegue militar impresionante para encontrarlo, obviamente sin éxito.

Otras han sido la vacilada del spot ‘Ya chole con sus quejas’ y el show del huracán ‘Patricia’, entre otras muchas ocurrencias. La última de moda y que igual será efímera es la ‘ley mordaza’ que propone el senador Omar Fayad, una iniciativa que deberían imponérsela al gabinete ‘legal’ y ampliado y al jefe de todos ellos, para que ya no le sigan mintiendo a los mexicanos y en silencio se pongan a trabajar o renuncien. Van tres años de gobierno y nada. Ya chole con tanto cinismo y con tanto descaro.

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