Un México con sed de justicia

PAULINO CÁRDENAS

¿Y si el nuevo dirigente del PRD, Agustín Basave Benítez, piensa revivir el anhelo que tenía el entonces candidato del PRI Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien veía a un México con sed de justicia y que después de su memorable discurso en el Monumento a la Revolución aquel 6 de marzo de 1994, a los pocos días, el 23 de ese mismo mes, lo mataron durante un mitin en Lomas Taurinas, un barrio ubicado en Tijuana, Baja California? ¿Quién mandó matarlo? Es lo que todavía no se aclara.

Porque no hay que olvidar que, además de su amigo, Basave era ideólogo del malogrado candidato priísta. Fue incluso presidente de la Fundación Colosio. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford, en 2002 abandonó el PRI presa del desencanto de ese partido cuando empezó a ver que el Revolucionario Institucional en el que militó, veía cómo se iba achicando y desmoronando después que Vicente Fox lo hizo cisco al ganar la Presidencia de la República en el 2000.

Podría decirse que el nuevo dirigente del PRD es un socialdemócrata que goza de prestigio entre la élite intelectual y es un hombre con cultura que vendría a dignificar lo que hicieron hilacho los intereses, los abusos, las trampas y las traiciones de las tribus perredistas y sus dirigentes, que olvidaron los principios que le dieron origen a ese instituto político, el cual su nuevo dirigente tendrá que recomponer de pe a pa.

Agustín Basave, regiomontano, dijo que hay un resolutivo del PRD para buscar alianzas con los partidos de izquierda. Nunca con el PRI. Con el PAN habría que ver. “Yo voy a cumplir ese resolutivo (…) y espero que con Andrés Manuel (López Obrador) pudiera haber un acercamiento y que exista la posibilidad de trabajar”, añadió. Señaló que el actual gobierno priísta “ha probado con creces su corrupción pero no ha mostrado ningún signo de eficacia”.

Respecto a su relación con el gobierno de Enrique Peña Nieto, advirtió que denunciará las corruptelas, además de enfatizar que se acabó la era de los pactos con el gobierno. Afirmó que encabezará un partido opositor y que no le temblará la voz para denunciar las corruptelas gubernamentales que lastiman a la gente. Advirtió que su gestión no solapará ni protegerá a delincuentes dentro del PRD. “No solaparemos a delincuentes por poderosos y útiles que sean”, sostuvo Basave.

Aseguró que su dirigencia se destacará por ser una verdadera oposición. Pidió a los perredistas recordar que la ciudadanía es la razón de la lucha del PRD. Ofreció vigilar a conciencia la elección de candidatos perredistas para los próximos comicios. “Aguardan tiempos difíciles. Tenemos que prepararnos para contender en los procesos electorales de 2016, en los cuales estarán en juego 12 gubernaturas, mil 401 presidencias municipales y 416 diputados locales.

Al mismo tiempo, dijo, “tenemos que emprender un proyecto de transformación profunda del partido. De estas elecciones basta decir que debemos encararlas con las mejores estrategias, aquellas que nos permitan fortalecemos a mediano y largo plazo. Es nuestro reto inmediato y no tenemos tiempo que perder”, sostuvo. Aseguró que su primera acción será preparar el informe del gobernador de Tabasco, Arturo Núñez.

Aunque nunca ha tenido experiencia en dirigencia de partido alguno, Basave viene a ser el frente de esperanza más sólido intelectualmente, que la runfla de dirigentes que tuvo ese partido, a cual más, mediocre. Si va en serio el rol que muchos esperan que asuma, el PRI ya podría irse acabando de preocupar más, de cara al 2018.

El PRD no podría, ni con mucho, ganar solo una elección, y menos la presidencial, a no ser que haga alianzas. ¿Con qué partidos las haría?. El PRI con su lameaquellos el Verde, está descartado. El PAN estaría más que apuntado, pero la formación ideológica del nuevo dirigente del sol, azteca no comulga con un partido que ya mostró ser un fracaso en el mando federal.

Además de que las dirigencias panistas han sido cuna de mafiosos que anteponen, como los priístas, el interés de los negocios y del dinero, al de su obligación de gobernar. Más voltearía a ver como posibilidad a Morena que no tiene cola que le pisen como partido y que rompió con las izquierdas por ambiciosas y mafiosas. Lo mismo que hizo Basave en el 202 con el PRI, lo hizo Andrés Manuel con la escoria que se volvieron las dizque izquierdas.

En septiembre de 2012, el ex candidato presidencial del Movimiento Progresista, López Obrador, anunció su separación de los tres partidos que los postularon a la Presidencia de la República en dos ocasiones, el PRD, PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia), para consolidar su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como un nuevo instituto político.

En su debut ya como partido, Morena causó verdadera sorpresa en las elecciones intermedias del pasado 7 de junio. Nadie apostaba a que podría ni hacerle cosquillas al partido en el gobierno y a sus adláteres, el Verde, el PAN e incluso a un PRD venido a manos. Y tan dio el campanazo el partido de Andrés Manuel, que en Los Pinos preocupó sobremanera el sorpresivo golpe electoral.

Fue cuando el think tank presidencial comenzó a asustarse, lo cual llegó al terror e incluso al pánico, cuando las encuestas coincidieron en señalar que el tabasqueño andaba con las mejores cifras en cuanto a preferencias electorales con vistas al 2018, muy por arriba de los otros aspirantes. Fue cuando comenzó la guerra anti-AMLO.

Otra vez, como en el proceso electoral del 2006 y del 2012, comenzó el sistema priísta a lanzarle misiles a López Obrador, incluso en voz el propio presidente Peña Nieto, eludiendo su nombre pero dejando en claro que el mensaje iba dirigido al dos veces candidato presidencial por las izquierdas. Pues con el tabasqueño podría comenzar Basave a probar una nueva experiencia. Veracruz puede ser el primer enclave.

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