¿Estamos blindados contra ISIS?

PAULINO CÁRDENAS

¿Por órdenes de qué instancia México blindó sus fronteras después de los atentados terroristas de París? Seguramente fue por órdenes del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, de otro modo no lo hubiese hecho nunca. Según lo declaró el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, ya están ‘blindadas’ las fronteras en nuestro país.

México se subió al carro del terrorismo que se puso de moda desde el viernes pasado con los ataques en París. Pero el terrorismo es un tema que nunca ha interesado a las autoridades del país. Por ello se cree que ese anuncio del comisionado de seguridad de que México ‘ya blindó’ sus fronteras para evitar un ataque como el que sufrieron en la capital de Francia. Más que acomodaticia parece una ocurrencia de risa.

Se pensó que era lo políticamente correcto: subirse al carro de repudio mundial a los ataques del Estado Islámico en la capital francesa y aprovechar el viaje para decir que México ‘está blindado’ para cualquier eventualidad. Pero eso suena falso. ¿Con qué recursos? ¿Con qué personal calificado? ¿Con qué organización? ¿Con qué coordinación si ninguno de esos atributos los tiene el gobierno de México para la seguridad nacional?

Ni cuando la entonces secretaria de Estado norteamericano Janet Napolitano advertía hace unos años que Al Qaeda podría tener vínculos con alguno de los cárteles que operan en México, se hizo caso. Incluso la funcionaria se atrevió a mencionar por debajo de la mesa que ese vínculo con la organización terrorista islámica Al Qaeda sería con los Zetas.

Habrá que recordar que el Estado Islámico conocido como ISIS, es una derivación de Al Qaeda y que actualmente lo apoya la organización terrorista Hezbolá -otra derivación más de Al Qaeda-, en estrategias de ataque masivo y programado como el que sucedió el pasado viernes 13 por la noche en la llamada Ciudad Luz. Hezbolá entrena a los extremistas del Yihad con armas que paradójicamente les fueron proporcionando el eje EU-Israel-Gran Bretaña.

La señora Napolitano dijo más de una vez en el Congreso de su país que tenía sospechas fundadas de que en México pudiera haberse establecido un vínculo entre al menos uno de los cárteles de la droga. En México se ignoraron sus advertencias. Nadie hizo caso alguno sobre ese tema. Como siempre, según el gobierno, en México eso era imposible que pasara.

Sales Heredia manifestó que después de los ataques en París, las áreas de inteligencia ‘activaron un protocolo de blindaje’ en las fronteras de México y zonas estratégicas. Dijo que aunque no existe ningún temor sobre posibles actos terroristas en México, se han tomado todas las previsiones para evitar que se presenten hechos “lamentabilísimos”.

Si así fue, la orden de blindar nuestras fronteras vino entonces de fuera. Muy probablemente del Departamento de Seguridad Nacional norteamericano. El funcionario añadió otra ocurrencia: Que hubo ‘coordinación específica e investigación’ de algunos puntos concretos, alertas migratorias y vigilancia de fronteras, aeropuertos y estaciones de transporte”.

¿De cuándo acá ha habido coordinación, y menos específica, y mucho menos una investigación, en asuntos que solo son suposiciones? Ni siquiera ha habido coordinación específica ni investigación seria en el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, solo por mencionar uno de tantos hechos que han quedado en el limbo.

Ni en abril pasado cuando Judicial Watch, una organización conservadora estadounidense, aseguró que en dos comunidades del estado de Chihuahua venían operando grupos yihadistas del Estado Islámico, fue tomado en cuenta la denuncia. No siquiera se indagó nada. Simplemente se descalificó.

Sobre ese hecho se proporcionaron detalles de que una célula del grupo yihadista tenía su enclave en Anapra, un suburbio de Ciudad Juárez en la propia frontera con Estados Unidos, y que otra célula terrorista estaría haciendo base en la municipalidad de Puerto Palomas, 160 kilómetros al oeste de Ciudad Juárez. Y nadie hizo caso. Nadie peló.

Judicial Watch indicó que sus fuentes incluían un oficial del Ejército mexicano y un inspector de la Policía Federal de nuestro país. Ni así. Obviamente todo eso se negó. Porque en México su gobierno nunca quiere aceptar verdades; solo mira las que surgen de sus propias ocurrencias, como ‘la verdad histórica’ de Jesús Murillo Karam, la ‘fuga’ del Chapo y lo del huracán ‘Patricia’ entre otras muchas falsas historias.

Las autoridades mexicanas -y las de EU- quisieron desdecir a la organización Judicial Watch. “El gobierno de México desestima y niega categóricamente cada una de las afirmaciones”, aseguró en su cuenta en Twitter Sergio Alcocer, el entonces subsecretario para América del Norte de la cancillería mexicana.

Aquella negativa rotunda del gobierno mexicano tuvo eco en el Departamento de Seguridad Nacional norteamericano que señaló en un comunicado que “no hay inteligencia creíble que sugiera que hay un complot activo del Estado Islámico para intentar cruzar la frontera sur”.

Judicial Watch consideró que había que estimar que el Estado Islámico y otras organizaciones terroristas se podrían aprovechar del “control” que los cárteles del narcotráfico tienen del área cercana a la frontera con EU, “donde el gobierno mexicano es débil”. Nadie en México podría negar esto último… Y de pronto, a México le preocupó el terrorismo según Sales Heredia… Mmmhhh.

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