Futuro incierto para México

PAULINO CÁRDENAS

Son tantos problemas que tiene México y tanta falta de voluntad política para resolverlos por parte del gobierno, que el panorama para lo que resta del sexenio no es nada halagüeño. Con los mismos funcionarios ineficientes y con las corruptelas que sin duda seguirán por parte de las ratas de cuello blanco incrustados en el poder, las cosas podrían empeorar en lugar de mejorar.

¿Quienes pagarán los plato rotos? Millones de mexicanos, no la elite en el poder ni los que viven colgados del presupuesto gubernamental a través de contratos de bienes y servicios otorgados a empresarios ‘cuates’ que devuelven los favores que a su vez les hacen los funcionarios públicos que los ‘palomean’, como han sido los casos de Oceanografía, Grupo Higa y OHL por mencionar las empresas consentidas del régimen.

No hay señales de que las cosas vayan a cambiar o que puedan mejorar. Más bien la otra mitad del camino que falta para que termine el sexenio, será aún más difícil y tortuoso para millones de mexicanos. El gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto solo ve para su santo, y al resto de la población se les dora la píldora con discursos, lo que tiene decepcionados hasta a los que votaron por el ‘nuevo’ PRI.

De hecho el “año de hidalgo” comenzó desde el principio del sexenio como quedó visto -y perdonado oficialmente-, ante la indignación nacional. ¿Y? Cierto que hay una denuncia contra Peña Nieto interpuesta en el Congreso por Gilberto Lozano González fundador del colectivo Consejo Nacional Ciudadano y por el activista Julián LeBarón. Se solicita un juicio político contra el mandatario priísta por traición a la patria. Pero a ver qué destino tiene.

Traición a la patria y delitos graves del orden común son las únicas causas por las que podría obligársele a renunciar al presidente de la República según el Artículo 108 de la Constitución. El procedimiento es muy largo e intrincado. Y más aún, como es el caso, si el Ejecutivo tiene en un puño al Legislativo y al Judicial, el que tenga éxito se ve muy difícil. Por eso nadie cree que las cosas vayan a cambiar en lo que resta del sexenio.

Sin duda los mexicanos verán más de lo mismo. Y las protestas populares y gremiales que surjan por todo esos abusos serán acalladas con las fuerzas armadas oficiales -Policía Federal, Mandos Únicos, Ejército y Marina- que para eso están: para defender a los que ostentan el mando y no para proteger al pueblo como ha quedado demostrado en lo que va del sexenio con casos como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos de manera forzada.

O como las masacres de Tlatlaya, Tanhuato y Apatzingán entre otras matanzas donde las fuerzas represivas de los diferentes niveles de gobierno han asesinado a civiles bajo distintas excusas. Por eso el jefe supremo de las Fuerzas Armadas ha ordenado militarizar varios estados de la República en donde hay focos de inconformidad, cada vez con un mayor número de mandos y tropas.

Las reformas ‘estructurales’ han sido un fracaso, excepto para quienes han resultado beneficiados con las Rondas de licitaciones de contratos petroleros que ha empezado a repartirse entre quienes forman parte de la llamada mafia del poder. ¿No que el petróleo seguía siendo de todos los mexicanos? De ahí que muchos sectores y gremios se preparan para decir un ¡Ya basta¡ a partir de 2016, como sucedió recientemente en Guatemala.

De ahí que el ‘nuevo’ PRI, desde las elecciones que habrá el siguiente año, podría empezar a pasar a la historia como una negra etapa en la historia de engaños políticos y de tiempo perdido para los mexicanos que siguen esperando que se revitalice la nación. De ahí que sin duda arreciarán las protestas y los enfrentamientos. De ahí que habrá más represión con toletes, gases lacrimógenos, y hasta armas de asalto, en lugar de diálogo.

Habrá más violencia contra los millones de indignados que decidan salir a las calles a protestar, y que cada día irán sumándose más contra el gobierno peñanietista. El gobierno contra los indignados. Los indignados contra el gobierno. Un círculo vicioso propiciado por la incapacidad e intolerancia  de un gobierno que es alérgico a las críticas y que por eso se ha querido blindar de los criticones hasta con cambios en la Constitución.

No hay pues, un panorama halagüeño, alentador para los mexicanos, excepto para los que viven colgados del presupuesto gubernamental el cual pagan todos los causantes cautivos, menos los empresarios consentidos que de hecho no pagan impuestos o lo hacen de forma simbólica por obra y gracia de quien tiene la sartén por el mango en el país. Así, ninguna nación sale adelante.

No es con mera retórica con la que podrá seguir gobernando Peña Neto. El sentido de la palabra se agotó. Cuando las promesas no se cumplen, mas verborrea ya no funciona. Y faltan tres años. Aunque de hecho serán dos, porque el último año del sexenio es de ‘cargadas’ porque es año electoral, es año de elegir otro gobernante federal.

Y esta vez al ‘nuevo’ PRI, con el abrumador hartazgo popular, que sigue creciendo, podría irle como le fue en el 2000 con Vicente Fox. Esta vez podría ser el eterno aspirante a la Presidencia, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien con su partido Morena, resulte quien sea el que saque al PRI de Los Pinos De ahí la guerra que se trae la mafia del poder contra él.

Porque teme que el fenómeno Fox del 2000, se repita en 2018. Junto con el deleznable Partido Verde y sus ‘genios’ de la trampa y las corruptelas, el PRI será capaz de todo para no dejar que le arrebaten el poder federal. Por ello buscarán a como dé lugar, eliminar al tabasqueño, tal vez hasta de manera literal. Son capaces.

Por todo ello, México parece estar destinado a padecer un futuro de incertidumbres, violencia y hasta brotes de revuelta social, en lo que resta del sexenio.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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