No habrá golpe de timón

PAULINO CÁRDENAS

No hay visos de que vaya a cambiar el estilo del mal gobierno, por lo que los problemas que han tenido que afrontar los mexicanos seguirán este año y los que restan del sexenio. La razón es simple: ni hay voluntad para variar el estatus de las cosas, ni habría la capacidad de instrumentarlo con el ineficiente equipo que encabeza Peña Nieto, si se decidiera dar un golpe de timón.

El actual régimen federal se la ha pasado tres años entre ocurrencias y promesas incumplidas y lo lógico es que así seguirá hasta el final de la actual administración. Y aún así tratará de ligar otros seis años en el mando federal, si es que los mexicanos lo permiten, hartos como están de gobiernos priístas pendencieros y corruptos hasta las cachas.

Ese es el ‘nuevo’ PRI que sabía ‘cómo hacerlo’ según pregonaban en sus campañas para embaucar gente con práctica deshonestas con los mexicanos más pobres, ofreciéndoles las consabidas dádivas que siempre ofrece a través de Sedesol y otras instancias electoreras  en vísperas de comicios como en este año, que es una de tantas formas de comprar votos y asegurar triunfos.

Esto, con la ayuda del partido más deshonesto de todos, el Verde Ecologista, cuyos dirigentes sí saben como hacerlo, pero las transas, para acarrearle votos al PRI y tener mayoría en los congresos locales. Toda una cadena de vicios y trampas con tal de hacerse del poder para seguir esquilmando al erario federal y local y hacer negocios al amparo del cargo.

De todo eso estuvo plagado la primera mitad del sexenio peñanietista: de promesas, engaños, incumplimientos, proyecciones de crecimiento erradas, devaluación del peso, caída del precio del petróleo, carestía, abusos de poder e ineficiencias para combatir la violencia por las colusiones con el narco.

La mitad del régimen federal priísta también estuvo llena de indolencia ante el dolor de miles de familias que han sufrido desapariciones forzadas como los normalistas de Ayotzinapa aquella noche del 26 de septiembre del 2014, apostándole las autoridades al olvido de esos deleznables hechos.

Nada se hizo para disminuir los secuestros en el país, los abusos contra los más desprotegidos por parte del narco y bandas criminales; mucho ha sido el fracaso contra la corrupción y su fiel aliada, la impunidad las cuales, lejos de combatirlas, son propiciadas desde la cúpula del poder.

¿Qué pueden esperar los mexicanos para este año que comienza y para los que faltan del sexenio peñanietista? Nada. No hay señales de que las cosas pudieran mejorar. Al contrario, si en el año que acaba de concluir el gobierno endureció la represión para acallar las voces de protesta en diversos estados de la República, incluso con las policías federal, mandos únicos y destacamentos militares y marinos, para este año y los que siguen de este régimen, ese estilo gorilesco de gobernar se acendrará.

Lo mismo la intención inconstitucional de querer acallar a los críticos del mal gobierno y silenciar a la prensa, mucha de la cual ya está sometida a los designios del mando federal. En términos generales, para millones de mexicanos y quienes alzan su voz para protestar, las cosas irán bastante mal.

Por eso los que llegan al poder en seguida piden refuerzos militares. Así lo hizo Silvano Aureoles en Michoacán, así lo hizo Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca. Y así lo ha ordenado el jefe supremo de la fuerzas armadas: militarizar hasta donde sea posible al país para someter a quienes pretendan sacar a las calles, avenidas, y carreteras sus protestas.

Así ha estado sucediendo en la primera mitad del sexenio, y nada indica que esa política de sometimiento variará. Se verán, pues, más violaciones a los derechos humanos, más inseguridad, más desprotección a la población, más asesinatos por parte de quienes deberían velar por la protección de la ciudadanía, más desapariciones forzadas, más secuestros, más inseguridad.

Los cárteles de la droga seguirán, como hasta ahora, dominando regiones enteras, sin que el gobierno haga algo para evitarlo. Por eso estarán naciendo más agrupaciones ciudadanas que decidan por sí mismas defender sus intereses y sus vidas. Por eso repuntarán el Consejo Nacional de Autodefensa -que encabezó el médico José Manuel Mireles que hoy está en la cárcel-, el gobierno ha querido desaparecer, en lugar de combatir a los criminales.

Por ese esquema de gobierno que nada indica que pudiera cambiar -excepto en la propaganda oficial cuyas campañas en medios se empeñan en hacer creer que todo va de maravilla en el país-, es que van cobrando fuerza cada día colectivos de defensa civil como el Consejo Nacional Ciudadano que fundó en el 2009 el activista Gilberto Lozano González.

El pasado 23 de diciembre, dicho Consejo pidió a los nuevos diputados de la LXIII Legislatura, con el respaldo de más de 57 mil cifras autógrafas, que se le instruya juicio político al presidente Peña Nieto, por ‘traición a la patria’ y delitos graves del gabinete presidencial.

Asímismo, en la PGR fue interpuesta una denuncia penal contra el dueño del Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa Cantú y la presunta complicidad de Enrique Peña Nieto y otros miembros de su gabinete por asuntos como el escándalo de la ‘Casa Blanca’ y otros inmuebles con los que se ha favorecido a miembros del gabinete.

Por tanta acumulación de males en lo que va del sexenio, es que está por crearse también el colectivo Oposición Indignada que tiene como propósito sentar los cimientos jurídicos y buscar aliento en organizaciones internacionales como la ONU, para el combate a la corrupción e impunidad. Como sucedió e Guatemala. Pero ese es otro tema.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

Anuncios

Comentarios desactivados en No habrá golpe de timón

Archivado bajo No variará estilo del gobierno

Los comentarios están cerrados.