El gobierno ignora al pueblo

PAULINO CÁRDENAS

Tres años de gobierno priísta han sido suficientes para que los mexicanos sepan que la administración que encabeza Enrique Peña Nieto no trabaja para el pueblo sino para sí mismo. Además de aprovecharse del cargo que ostentan los delincuentes de cuello blanco su mira está puesta en cómo permanecer otros seis años en el mando federal. De hecho lo que el pri-gobierno ha establecido no es una democracia sino una tiranocracia.

El gobierno tiende a debilitar el activismo y la protesta social criminalizando uno y otra. Tan antidemocrático es el sistema priísta que el gobierno que encabeza el mexiquense ha querido acallar las críticas de quienes denuncian los abusos del poder en medios, incluso con modificaciones al derecho de réplica del artículo sexto constitucional referente a la libertad de expresión. Y lo mismo pretende hacer con la libertad de asociación.

Las características del gobierno federal emanado del ‘nuevo’ PRI han sido la corrupción, la impunidad, la represión y la desigualdad. Peña Nieto ha basado su discurso en sus famosas reformas ‘estructurales’ las que sin duda seguirá empeñado en seguir manejando en lo que resta del sexenio.

Su gobierno ha transitado tres años sin pena ni gloria, con mucho bla, bla, bla y cero resultados tangibles, y en lo que resta de su administración de hecho nadie espera que las cosas cambien o mejoren, ni en lo económico, ni en lo político ni en lo social. Si el panorama internacional no ofrece garantía de estabilidad, el panorama nacional menos.

La deuda externa sigue creciendo; los cárteles de la droga son los que mandan en México; los abusos del poder no cesan, la corrupción y la impunidad siguen cabalgando de la mano en la parte oficial con los recursos del erario federal, estatal y municipal; no hay freno a los desmanes; lejos de castigar abusos se premian.

Ahí está el aberrante caso del ex mandatario de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, quien luego de haber saqueado al estado y haber dejado a su ex secretario de Finanzas de gobernador tapando sus desmanes -que salió más vil que su maestro-, fue designado cónsul en Barcelona.

Son los pagos de quienes pertenecen a la mafia del poder. Es parte de juego de la corrupción, la complicidad y la impunidad. Y en México abundan los Herrera Beltrán; incluso los hay peores. Y los peores son del PRI. Eso ya no es neoliberalismo autoritario, sino raterismo autoritario, cínico, descarado, solapado.

¿Y quién hace algo por evitarlo desde el propio gobierno? Nadie. Son pues los mexicanos los que deben hacerlo. Si al pueblo el gobierno no lo escucha ni trabaja para lo que fueron elegidos, habrá que optar por hacer sentir el peso del pueblo unido. ¿Hay opciones?

Pudiera ser desde la resistencia pasiva, la desobediencia civil, una declaración nacional de independencia del sistema priísta, el derrocamiento de quienes gobiernan para sí y no para el pueblo, el remplazo a través de un juicio político por traición a la patria, hasta convocar a una rebelión de los indignados.

El derecho de rebelión, derecho de revolución o derecho de resistencia a la opresión, es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio. Son escenarios no sacados de la imaginaria sino de la historia. Existe el derecho del pueblo a defenderse contra el tirano y la injusticia.

Y el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.

¿Quién podría ayudar al presidente Peña Nieto a entender ese principio de respeto a los derechos mas elementales del hombre, pese a que The Economist le señaló al mandatario mexicano hace un año que es un presidente que no entiende que no entiende?

Este año, el que viene, y el que sigue, habrá elecciones en México, con el consabido gasto de miles y miles de millones de pesos que van a parar a los partidos y al INE que es dinero que sale de los impuestos de los mexicanos, dizque para garantizar ‘la democracia’ que más se parece a la Ley de Herodes.

Esas serán tres muy valiosas oportunidades para que en la urnas los ciudadanos empiecen a quitarse de encima el enorme peso que ha significado en sus vidas el priísmo malhabido que solo ve para su santo y se olvida de las necesidades y reclamos del pueblo. Prefieren atender sus asuntos y estar bien con la delincuencia organizada y no organizada.

Con el voto al PRI y a su testaferro electoral, el Verde Ecologista, se fortalece la tiranía partidista y se afirman en el poder y el mando los delincuentes de cuello blanco que llegan a esquilmar los recursos que tiene asignados y a hacer negocios al amparo del cargo, como ha quedado visto a lo largo de los años. Llegan a robar y a hacerse ricos.

La votación sería la opción pacífica para cambiar las cosas. Y Morena podría capitalizar ese malestar ya que quedó visto que con la transición del PAN no hubo cambios. Fox se dedicó a la milonga, y Calderón a hacerle al soldadito de plomo que dejó un saldo de mas de 100 mil muertos con su dizque guerra contra el narco.

La otra es radicalizar las protestas y organizarse, como hicieron los guatemaltecos, a través de las redes sociales, exigiendo se investigara al presidente Otto Pérez Molina que encabezaba una red de corrupción junto con la vicepresidente Roxana Baldetti, hoy ambos en la cárcel.

De que hay opciones de cambio por parte de los gobernados, las hay. Es cosa de decidirse. No se requieren líderes. Ya hay agrupaciones civiles que están trabajando en eso. Y mientras el pri-gobierno hace como que no entiende, pero sí entiende.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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