¿Slim tras la crítica del Times?

PAULINO CÁRDENAS

Lo que fue escrito en el duro editorial del pasado lunes en el New York Times caló hondo en el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto. Y hay quienes ya andan corriendo la voz de que ese editorial con dedicatoria al mandatario priísta fue idea de Carlos Slim Helú, accionista mayoritario del influyente diario norteamericano.

Si es así, entonces habría que preocuparse más que por la dura crítica, porque Slim, el multimillonario mexicano considerado un año sí y otro también por la revista Forbes como el hombre más rico del mundo, simpatiza con Andrés Manuel López Obrador, quien quiere ser presidente de México en 2018.

Bajo el título “México se resiste obstinadamente a la rendición de cuentas” el Times puso de relieve varias verdades de las que adolece el régimen federal priísta. La nota, que fue ignorada por los medios sometidos a los designios del gobierno, bastó que lo hicieran el semanario Proceso y el diario Reforma para que la dura crítica del influyente diario norteamericano se convirtiera en escándalo.

Por ello hubo la orden en Los Pinos de ‘aclararle’ al Times la nota con argumentos que a nadie convencieron porque el editorial no tuvo desperdicio en las críticas al gobierno priísta que encabeza el mexiquense. Se quiso ‘aclarar’ lo que difícilmente es aclarable porque todo lo que se escribió en ese editorial, el diario neoyorquino tiene razón. De dos maneras se le quiso dar respuesta a esos señalamientos.

Una a través de una declaración que hizo el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade Martínez, quien en el mismo editorial es cuestionado por ser ‘amigo’ del mandatario que ordenó investigarlo, y como era lógico lo exoneró de haber cometido conflicto de interés con lo de la ‘Casa Blanca’ de Las Lomas.

Y por medio de un comunicado que fue enviada al Times firmado por Paulo Carreño, coordinador de Marca País y Medios Internacionales de la Presidencia, el propósito fue el mismo: decir que no es, lo que todos los mexicanos saben que sí es. El editorial del New York Times señala varios puntos incuestionables que son reales.

El Times destacó que Peña Nieto no será recordado por sus obras sino por haberse comportado “como un político que en cada ocasión evitó la rendición de cuentas” en sus primeros tres años de gobierno. Al contrario, en ese lapso ha logrado a pulso tener una mala fama a nivel nacional e internacional, después que había sido lanzado como el ‘Salvador de México’.

A casi dos años de que la revista Time llevó a su portada al presidente Enrique Peña Nieto con el encabezado “Saving Mexico” (Salvando a México), el mandatario priísta volvió a ser punto de atención para otro importante medio internacional: la revista Newsweek que, en alusión a lo publicado por la revista Time, tituló en uno de sus recientes reportaje refiriéndose a Peña: “El salvador que no lo fue”.

Apenas a la mitad de su sexenio, el mandatario mexicano ya había cobrado fama de encabezar un mal gobierno, omiso, engañador, prometiendo panaceas con sus reformas y soslayando la cultura de la corrupción oficial que actúa amparada por la impunidad también oficial. Y en cuanto a inseguridad ni hablar. Todo ha sido un fracaso lo mismo que en materia económica y financiera.

Su estrategia de gobierno ha sido la de cacarear que México está en el umbral de un gran despegue histórico ‘gracias a las reformas’, de que en crecimiento-país ‘vamos bien’ y que todo marcha de maravilla en todos los sectores, cuando la verdad es otra muy diferente. Hay otros hechos que apunta el diario neoyorquino que son irrebatibles.

Uno es la forma en que la pareja presidencial adquirió una mansión vía un contratista gubernamental; otra las condiciones que permitieron la supuesta segunda ‘fuga’ de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán de la cárcel dizque de alta seguridad en el estado de México, y la ineficiencia del gobierno para aclarar la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Incluso la represión contra los críticos ha sido evidente, como en el caso de lo sucedido a Carmen Aristegui y su equipo de periodistas por ventilar públicamente el asunto de la ‘Casa Blanca’. The New York Times señala en su editorial que ese equipo hizo su reportaje sobre la famosa casa de la pareja presidencial de manera “meticulosa e impecable”.

Pero destaca que el resultado final fue lo opuesto a lo que debería haber sido: los periodistas perdieron su empleo en tanto que Peña Nieto fue exonerado de incurrir en conflicto de intereses por la Secretaría de la Función Pública a cargo de un ‘amigo suyo’, el malquerido del pueblo, Virgilio Andrade Martínez.

La justicia es otro rubro en la que está en falta el gobierno mexicano, ya que al recurrir Carmen Aristegui y su equipo a los tribunales, el aparato judicial, que está sometido al Ejecutivo federal y está muy bien remunerado, decidió rechazar el caso, por lo que la periodista y conductora tuvo que recurrir a las instancias de justicia internacional.

Lo que preocupa al gobierno es que lo que se escribió en el New York Times empieza a ser replicado por otros medios norteamericanos, como el Dallas Morning News, que ayer escribió que el talón de Aquiles de Peña Nieto es la ‘arraigada’ corrupción y la impunidad que limita “el vasto potencial” del país.

Y si son ciertos los rumores de que Carlos Slim estuvo detrás del editorial del influyente diario neoyorquino y se decidiera a apoyar al tabasqueño como aspirante a la presidencia de la República de México en el 2018, entonces el PRI estaría en un gran aprieto ya que de hecho estaría destinado a salir de Los Pinos.

Ello no obstante que al multimillonario mexicano se le vincula a Carlos Salinas de Gortari; se dice que desde hace años ha sido el prestanombres del ex presidente, quien fue beneficiado, ente otros negocios, con la privatización de Telmex hace 26 años.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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