Sin credibilidad ni confianza

PAULINO CÁRDENAS

La reacción que esperaba Peña Nieto y su gabinete de seguridad y de procuración de justicia por parte de los mexicanos al golpe de la reaprehensión del supuesto Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, devino en dudas y sospechas más que nada, por falta de credibilidad y de confianza en el gobierno federal priísta.

Los mexicanos se siguen preguntando si lo del capo más buscado del mundo no fue un montaje para tapar otros problemas que están por poner al gobierno federal priísta contra la pared, entre ellos los vinculados con la baja del pecio del petróleo y la devaluación del peso frente al dólar que le pegará a productividad y empleos.

Además de que siguen los problemas con los maestros, están organizándose diversos colectivos civiles para exigir justicia a instancias internacionales, y los problemas de inseguridad persisten. Los cárteles de la droga continúan operando como si nada en todo el territorio nacional, mientras en la cúpula del poder festinan lo del Chapo.

La falta de confianza en el gobierno y la ausencia de credibilidad en Peña Nieto, impidieron el efecto que esperaba el mandatario mexicano de esa recaptura, que no tuvo el efecto esperado ni aún echándole toda la carne al asador en lo mediático. La mayoría de los mexicanos cree que fue, oootra vez, una entrega arreglada.

Y los más escépticos de plano siguen creyendo que el personaje que interpreta al capo sinaloense en la recaptura de Los Mochis, es el mismo actor que interpretó la reaprehensión de febrero de 2014 en Mazatlán y que estuvo preso hasta su huida el 11 de julio de 2015.

El 2 de marzo de ese año, el comentarista de espectáculos Álvaro Cueva publicaría en su columna de Milenio Diario: “Ya se supo, el hombre que nuestras autoridades capturaron el sábado 22 de febrero no era Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, sino un actor de Televisa.

Y agregaba para más señas: Se llama Heriberto Goyeneche y si usted se mete a YouTube y mira con detenimiento el capítulo uno de Destilando Amor, lo va a ver al lado de Angélica Rivera en una escena donde ella canta ‘¡Ándale, chinita! ¡Ándale, güerita! ¡Vente, vamos a jimar!’”.

La columna titulada “No era El Chapo”, se convertiría en viral en redes sociales con al menos dos millones de visitas, todo por no comprender realmente lo que la lectura señalaba o por el deseo de creer una “verdad” por más absurda que esta fuera.

Álvaro Cueva reflexionaba al final de su columna: “Hay algo que se llama contrato social y que urge que vayamos desempolvando, porque si seguimos jugando así, a ‘hago lo que quiero’, a ‘creo lo que me conviene’, al final todos vamos a perder”.

Y eso es lo que sigue enarbolando el gobierno de Peña Nieto: sigue jugando a ‘hago lo que yo quiero’ y a ‘creo lo que me conviene’, sin importar las consecuencias ni repercusiones que pueda tener un montaje como en el que insisten en protagonizar con el ‘Chapo’.

De por sí en el asunto de la supuesta ‘fuga’ del capo sinaloense por un túnel de la cárcel de ‘alta seguridad’ de Almoloya, estado de México el 11 de julio del año pasado, fue un argumento muy de telenovela en el que pocos creyeron.

Igual que en otros casos como el de la desaparición de los 43, hubo errores, omisiones y desatinos que se cometieron en el curso de la investigación, por lo que hasta la fecha persisten grandes sospechas e incredulidad entre la población sobre esa supuesta ‘fuga’.

Guzmán Loera, líder del cártel del Pacífico o cártel de Sinaloa, era el capo consentido del régimen encabezado por el panista Felipe Calderón, y se afirma que también del actual gobierno. La versión más atrevida es que el capo sinaloense en realidad nunca ha sido detenido.

De ahí la historia de que el que fue reaprehendido en Mazatlán y el viernes en Los Mochis, es un sustituto y no el verdadero capo que sigue siendo considerado no solo el más influyente narcotraficante que surte a los gringos de droga, sino quien opera en varios continentes en colusión con autoridades de los países a los que surte de estupefacientes.

Lo que se dice es que se montó la estrategia de la recaptura que se dio en febrero del 2014, para reforzar la imagen de seguridad del régimen que venía en picada. Incluso que la supuesta ‘fuga’ del capo de la cárcel de Almoloya en julio del año pasado, que fue arreglada, para darle credibilidad al sistema de seguridad, tan de capa caída y deteriorado por otros asuntos fallidos.

De esa forma, dicen, se habría optado por usar nuevamente la figura del Chapo Guzmán como carnada distractora, preparando su recaptura en Los Mochis pasada la Navidad, el Año Nuevo y Reyes, ya que los funcionarios andaban de vacaciones y ¡qué flojera¡… Además también los mexicanos andaban de asueto y nadie iba a ‘pelar’ la nota. Son decires de la gente.

Como sea, entre los dichos y los hechos, entre lo incierto y lo verdadero, el asunto que ahora se ventila es si Guzmán Loera debe ser extraditado a Estados Unidos, en donde hay dos solicitudes oficiales de gobierno a gobierno, para ser enviado al vecino país donde pesan sobre él varias acusaciones vinculadas al narcotráfico.

Afirma la PGR que sí será extraditado el capo sinaloense. Habrá que ver si su abogado Juan Pablo Badillo Soto, no interponen amparos para impedirlo. Por lo pronto Peña Nieto con su gente sigue festinando la reaprehensión del capo sinaloense quien está de vuelta otra vez en el penal de Almoloya. No importa que los mexicanos vean ese asunto como otro montaje al estilo García Luna.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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