Caso Chapo, todo un pitorreo

PAULINO CÁRDENAS

¿Cómo es posible que dos estrellas del cine, Sean Penn y Kate del Castillo, hayan dado primero con el capo en su guarida en territorio sinaloense hasta donde viajaron para entrevistarlo, y los que dizque lo buscaban ‘hasta por debajo de las piedras’ no dieran con él sino hasta tres meses después, cuando rastrearon señales de teléfonos celulares por donde se comunicaban los actores con el capo?

La verdad es que ni la DEA, ni el Departamento de Estado, ni Seguridad Nacional de EU, ni el Cisen, ni el Ejército mexicano ni la Marina ni nadie sabía realmente en dónde estaba el líder del cártel de Sinaloa, no obstante que funcionarios como Osorio Chong presumían que ya estaban tras sus pasos y que su captura ‘era inminente’.

Obvio que no hubo trabajo de inteligencia ni ‘arduo’ ni ‘profundo’ como quisieron presumir las autoridades mexicanas. Más bien el hallazgo fue como el burro que tocó la flauta. Y el gobierno se quiso vestir de luces. Incluso hay un comunicado de la Secretaría de Marina del viernes, que contradice los términos oficiales de la captura.

La Semar ni siquiera habla del Chapo sino de otro delincuente, el ‘Cholo Iván’, presunto jefe de zona del capo sinaloense. Añade que supieron que había gente armada en un motel de Los Mochis, por una ‘denuncia ciudadana’, mientras que el gobierno dijo horas después que la recaptura fue gracias a “un cuidadoso e intenso trabajo de inteligencia”.

El pasado sábado, un día después de que el gobierno anunció la recaptura del capo sinaloense, la revista Rolling Stone publicó una entrevista que realizaron las dos estrellas del cine, Sean Penn y Kate del Castillo, al Chapo Guzmán, en un lugar en México que muchos aseguran fue en el poblado La Tuna en Badiraguato, Sinaloa, su pueblo natal.

La entrevista versó sobre la vida del capo y sus orígenes en la actividad del narcotráfico, sobre y lo que opinaba del gobierno mexicano y cómo fueron los preparativos de su fuga que se dio aquel 11 de julio pasado, todo lo cual sería parte del argumento de una película que se estaba empezando a filmar sobre su fuga del penal del Altiplano.

Una vez publicada esa entrevista por la revista Rolling Stone, el influyente diario The New York Times escribió que con lo que el Chapo contó y por el hecho de que Penn y Del Castillo habían viajado a México -presuntamente a Badiraguato donde nació el capo- para entrevistarlo, “posiblemente aumentará las dudas sobre el gobierno mexicano, ya avergonzado por los múltiples escapes de Guzmán”.

El mismo Times acababa de darle un zape al presidente Enrique Peña Nieto el lunes pasado con una dura crítica en uno de sus editoriales, bajo el título “México se resiste obstinadamente a la rendición de cuentas”. Y ahora el Times pone de relieve la entrevista que publicó la revista Rolling Stone del Chapo, probablemente la primera que el narcotraficante ha concedido en décadas, la cual se llevó a cabo en varios encuentros.

Narra el reportaje que esa entrevista comenzó a inicios de octubre, con un viaje en medio de la jungla hasta llegar a la cima de una montaña que rodeado por un centenar de sus hombres, y vestido con una camisa de seda y unos pantalones negros, Guzmán se reunió con Penn y Kate del Castillo, la actriz mexicana que interpreta a una narcotraficante en la teleserie ‘La Reina del Sur’.

Incluso cuando las tropas mexicanas atacaron el lugar en el que se refugiaba días después de su primer encuentro, les obligó a los actores a una huida complicada, Guzmán decidió seguir adelante con la entrevista con Penn y Kate, pero a través del sistema de mensajería de Blackberry y de un video del capo que envió a los actores.

La historia da más detalles sobre su último escape, el 11 de julio de 2015, cuando se fugó a través de un hoyo cavado en su ducha que lo condujo a un túnel de 1,5 kilómetros. Los ingenieros que lo construyeron, describe Penn, fueron enviados a Alemania para entrenarse.

La motocicleta que se movió a través de un sistema de rieles que utilizó el capo para escaparse fue modificada especialmente para funcionar en un ambiente subterráneo con poco oxígeno según lo que le contó el mismo capo sinaloense.

El relato de Penn posiblemente aumentará las dudas sobre el gobierno mexicano, ya avergonzado por los múltiples escapes de Guzmán, los meses que se llevó en encontrarlo y una reputación que lo ha convertido en una suerte de héroe popular, señala el New York Times.

El actor describe que, de camino a su reunión con el capo, pasó un control militar sin problemas porque aparentemente los soldados reconocieron a un hijo de Guzmán que se supone acompaño a los actores para llegar al escondite donde permanecía el Chapo.

Penn afirma que, durante una parte de su viaje en una avioneta equipada solamente con un radar terrestre, se le explicó que el cártel de Sinaloa era informado cuando el ejército mexicano hacía rondas con aviones de vigilancia desde grandes alturas que podrían detectar sus movimientos.

Cuenta el actor y director que utilizó teléfonos móviles de bajo costo, uno para cada contacto, que debió destruir, quemar o cambiar su encriptación, que utilizó Blackphones (un smartphone de máxima seguridad), cuentas de correo anónimas donde se intercambiaban mensajes escritos en la bandeja de borradores.

Penn presentía: “No tengo la menor duda de que la DEA y el gobierno mexicano están vigilando nuestros movimientos”. Y tal parece que al final -tres meses después- así fue. Casi como el burro que tocó la flauta.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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