Palomea Peña extradición

PAULINO CÁRDENAS

Para que su gobierno esté más tranquilo y sin duda por razones de desconfianza en el sistema de seguridad y carcelario mexicanos, el presidente Enrique Peña Nieto decidió palomear la extradición de Joaquín Guzmán Loera alias El Chapo, la cual podría tardar meses si es que se ampara el capo para evitar ser juzgado en uno de los estados en donde viene siendo reclamado desde hace años acusado de conspiración, tráfico de drogas, organización delictiva, homicidio y lavado de dinero.

El Chapo es buscado en los estados de Arizona, California, Texas, Illinois, Nueva York y Florida de la Unión Americana, en donde el cártel de Sinaloa -que en el vecino país lo conocen como el cártel del Pacífico-, tiene el pleno dominio del reparto y distribución de drogas al mayoreo en colusión con autoridades y mafias, y al menudeo con gente que controla a los ‘burreros’ que venden cocaína, mariguana, anfetaminas, cristal, crack, etc., en las calles.

El mismo Guzmán Loera le dijo al actor y director Sean Penn que el cártel de Sinaloa posee grandes flotas de transportes terrestres, aéreos y marítimos para traficar droga, incluido un submarino. Su principal socio es su compadre Ismael Zambada García alias El Mayo Zambada, quien no ha podido ser detenido quizá porque nunca lo han buscado las autoridades. El propio Julio Scherer García dio con él para entrevistarlo en su guarida en el 2010.

Aunque recién que fue recapturado el jefe del cártel de Sinaloa en febrero de 2014 en Mazatlán el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto no estaba a favor de la extradición del Chapo Guzmán, pero ahora cambió de opinión y sí preferiría que lo procesaran en Estados Unidos luego de haber sido re-reaprehendido en Los Mochis el pasado viernes 8 y vuelto a llevar a la cárcel de Almoloya.

Pese a que no se dan razones de ese cambio de criterio, se infiere que es porque se desconfía que en el penal el líder del cártel de Sinaloa pudiera estar a salvo, ya que hay una amenaza de que podría ser ultimado en su celda por mercenarios profesionales y la otra es porque pudiera volver a escapar de la cárcel comprando voluntades por la corrupción que impera en el sistema de seguridad y carcelario.

Aunque hay quienes creen que con eso se quitaría un gran peso de encima el gobierno peñanietista y podría disminuir el tráfico de estupefacientes, el mismo Chapo le dijo al actor Sean Penn que eso es ilusorio ya que con él o sin él, el tráfico de drogas seguirá, mientras haya demanda en EU que es el principal consumidor del mundo, y en tanto haya autoridades de aquí y de allá que los capos puedan corromper.

Ha trascendido que el abogado que le ha promovido sus amparos, Juan Pablo Badillo, volverá a interponer ese recurso ‘y los que sean necesarios’, para evitar la extradición a Estados Unidos del líder del cártel del Pacífico. Sin embargo, el capo está en un dilema, ya que el mismo Badillo declaró a principios de agosto que la fuga del Chapo la apuró y logró huir en el 11 de julio, porque temía que lo asesinaran en su celda.

“Joaquín El Chapo Guzmán escapó de la prisión del Altiplano el mes pasado porque tenía temor de ser extraditado a Estados Unidos o asesinado”, dijo al reportero Gerardo Reyes de Univisión el abogado del capo. La fuga fue la solución a sus temores, dijo Badillo. Y se evadió del penal por un túnel según la versión oficial.

Ese mes de agosto, de acuerdo con Badillo, quien dijo haber conocido a Guzmán desde 1993, el capo estaba muy preocupado al enterarse de que el gobierno de Estados Unidos lo había solicitado en extradición. Guzmán lo citó al penal donde le pidió que pusiera en marcha una estrategia legal para impedir las intenciones de extradición. Badillo, relató así el encuentro:

“En el locutorio número doce, del Cefereso número uno, del Altiplano, él se mostró muy a gusto con mi presencia. Dice: ‘Señor, qué gusto me da verlo’. Le dije: ‘Señor, el gusto también es mío’. Me dijo: ‘Yo estaba temeroso que a usted no lo encontraran, ‘¿por qué?’, le pregunté. ‘Porque me decían que usted no quería llevarme la defensa’. Le dije: ‘Señor, aquí estoy, dígame’”.

Badillo agregó que Guzmán estaba muy preocupado por la petición de Estados Unidos y no se explica cómo se enteró pues el documento era mantenido bajo reserva por el gobierno de México. Según el abogado, Guzmán también temía “ser abatido, ser asesinado”.

A la pregunta de por qué Guzmán no se sentía tranquilo, si el entonces procurador mexicano Jesús Murillo Karam había dicho que no sería extraditado en menos de 300 años, Badillo explicó que su cliente consideraba que el procurador había agitado el tema de la extradición con esa declaración. “Me preocupa esta situación”, le dijo el Chapo.

En los siguientes meses, Badillo presentó cuatro amparos de los cuales uno logró su cometido. Un juzgado suspendió los efectos de cualquier petición de extradición. En ese recurso, Badillo alegó que autoridades de Estados Unidos y personalidades de ese país ya prejuzgaron a Guzmán con pronunciamientos condenatorios. Entre las personalidades citó al precandidato republicano Donald Trump. Y vino la fuga en julio.

Seguramente que ahora el abogado Badillo tendrá que apurar el amparo o los amparos necesarios, porque la decisión de extraditar al Chapo podría ser tomada como de urgente resolución, ya que como mandatario Peña Nieto tiene la facultad de atender la solicitud de extradición de EU de inmediatos sin esperar la tramitología.

Las preguntas son: ¿Qué preferiría el capo sinaloense? ¿Aceptar la extradición a EU o arriesgarse a que lo asesine en su celda algún mercenario infiltrado en el penal de Almoloya ya que se presume que persiste la amenaza?

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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