Corrupción y abuso de poder

PAULINO CÁRDENAS

La metralla de críticas negativas venidas del extranjero contra el gobierno mexicano no para. Dos destacados organismos internacionales, Human Rights Watch la agrupación defensora de las garantías individuales en el mundo, y Transparencia Internacional la organización no gubernamental de presencia global, coinciden en colocar a México entre los primerísimos lugares de corrupción. Y no es para menos.

El gobierno de México que encabeza Enrique Peña Nieto, en lugar de implantar medidas para favorecer las necesidades ingentes que requiere el pueblo mexicano, parece que lo único que ha hecho en lo que va del sexenio es encargarse de tejer el entramado necesario para favorecer a empresas mexicanas y extranjeras con el otorgamiento de contratos y licitaciones, a cambio de prebendas y sobornos o el pago de sumas a la medida de esos grandes negocios.

Un ejemplo son las dos empresas consentidas del gobierno: el Grupo Higa -el de la famosa ‘Casa Blanca’-, y la española OHL -que protagoniza el escándalo del momento-, a las que se les han otorgado contratos multimillonarios para obra pública, pese a las críticas y trascendidos de que ha habido presuntos visos de corrupción. Pero hay otras empresas prestadoras de servicios como Oceanografía que han sido beneficiadas con el mismo trato privilegiado.

Un botón de muestra: Una empresa del primo del dueño del Grupo Higa, tiene el encargo de construir parte del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco. Se trata de Rolando Cantú Barragán, un contratista que es primo de Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño del Grupo consentido del gobierno peñanietista, quien construyó y financió las residencias de la primera dama, Angélica Rivera, y del secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Y ni se diga de la empresa constructora española OHL (Obrascón Huarte Lain) que protagoniza el escándalo del momento, por supuestos sobornos a funcionarios mexicanos para la construcción del Circuito Exterior Mexiquense, donde estarían involucrados peces gordos del gobierno federal y funcionarios del priísmo mexiquense, actuales y anteriores.

El asunto se volvió un escándalo dese el año pasado cuando se hicieron públicos supuestos sobornos por escuchas clandestinas de llamadas telefónicas entre varios de sus principales directivos. Y esta semana volvió a resurgir el tema después de que el portal informativo del diario Reforma publicó otra tanda de llamadas que incluyen al director de Pemex, Emilio Lozoya Austin y al propio dueño de OHL, Juan Miguel Villar Mir.

También el director de OHL en nuestro país, Sergio Hidalgo Monroy Portillo ofreció una conferencia en la que reconoció que en abril del año pasado el presidente Peña Nieto se reunió con el presidente de la constructora española Juan Miguel Villar Mir y el presidente de la filial en nuestro país José Andrés de Oteyza.

Sin la menor duda los escándalos de corrupción -que en México van de la mano de la impunidad- siguen deteriorando la imagen de México por culpa de funcionarios que insisten en hacer primero negocios que otra cosa. Un caso que ha sido motivo de críticas son las rondas de licitaciones para otorgar concesiones regionales para la exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos.

El caso es que funcionarios como Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los senadores priístas, familiares del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, y el propio Pedro Aspe Armella que fue secretario de Hacienda -todos priístas-, aparecen como parte de esa concesiones que dizque estaban supervisadas y auditadas y quién sabe cuantos cuentos más.

Ese ‘apañe’ de concesiones petroleras por parte de un puñado de priístas con la evidente complacencia del jefe nominal federal de ese partido, es lo que los mexicanos no solo critican sino reprueban porque denota el descarado abuso de poder que practica el actual régimen del ‘nuevo’ PRI. No en vano Andrés Manuel López Obrador los llama “mafia del poder” a los depredadores del sistema, mayoritariamente del partido en el gobierno.

Otro asunto que se fue tejiendo intramuros en Los Pinos fue la virtual desaparición de la Comisión Federal de Electricidad que ya dio comienzo. Se trata de su pulverización para ‘competir’ con empresas extranjeras según se publicó en el Diario Oficial de la Federación el pasado 11 de enero casi en sigilo, tres días después de la dizque recaptura del Chapo en Los Mochis. De hecho es el principio de la desaparición de la CFE.

Su lugar será sustituido por un nuevo organismo independiente que nació tras la reforma energética, para conducir el mercado eléctrico. Se le conoce como Cenace (Centro Nacional de Control de Energía) la cual controlará los pedidos de las empresas demandantes de electricidad que requieren grandes cantidades de flujo energético a través del Mercado Eléctrico Mayorista.

El acuerdo fue firmado por un funcionario de nivel medio de la Secretaría de Energía desde el 28 de diciembre del año pasado, pero el gobierno decidió publicarlo en el DOF hasta el lunes 11 de enero, precisamente cuando todos los medios nacionales y algunos internacionales estaban entretenidos con la recaptura del líder del Cártel de Sinaloa.

Y no tardará en darse a conocer los términos de la licitación para la construcción de líneas de transmisión eléctrica de 1,230 kilómetros de corriente directa de alto voltaje que conectará al Istmo de Tehuantepec con el centro del país. En dicho concurso podrán participar inversionistas privados. Seguramente la empresa española Iberdrola podría ganar.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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