Hablará el Papa por las víctimas

PAULINO CÁRDENAS

De acuerdo a sus principios, durante su estancia en México el Papa Francisco sin duda habrá de abogar por quienes en México han padecido la violación de sus derechos más elementales y han sido víctimas de los aparatos militares y policiacos del gobierno, que en no pocos casos han cometido desapariciones forzadas, secuestros, violaciones y asesinatos, sin olvidar que los jefes y tropas no se mandan solos.

Él, que es abogado de los pobres, no solo fustigará las injusticias sino hablará a nombre de los marginados, indígenas y pobres a quienes el sistema ha tenido en el olvido y que cuando protestan son acallados con represiones.  Y es probable que se acabe reuniendo en la Nunciatura Apostólica ubicada en la capital del país, con los padres de los 43 normalistas que siguen sin aparecer desde la noche del 26 de septiembre de 2014.

En enero pasado, un centenar de organizaciones elaboraron una carta abierta a Francisco en la que relataron los “males” que afectan a México y le pidieron expresarse sobre ciertos temas. El obispo de Saltillo, Raúl Vera López, la entregó en persona al Pontífice y aseguró que Francisco la leyó y pidió detalles sobre algunos casos indicó una nota de la agencia Apro.

“Tienes que nombrar el horror, y a sus víctimas, a sus responsables”, urgieron las organizaciones en la misiva, al pedirle al Papa: “Que llames enérgicamente al gobierno a que cese la muerte, la represión y la traición (…) y que este llamado vaya también hacia tus hermanos obispos, que como fariseo de la parábola, se hacen los desentendidos frente al sufrimiento y la injusticia”.

Asimismo, trascendió que Francisco leyó en esta carta que México sufre una “violencia exacerbada” que cobró más de 150 mil vidas, producto de una “perversa e irresponsable guerra contra el narcotráfico” y del “capitalismo que busca desestabilizar para extraer sin resistencia las riquezas de una nación”.

La carta arremetió contra el Estado mexicano, al que calificó de “irremediablemente corrompido” y señaló que se convirtió en “el principal detractor de los derechos humanos en el país, legalizando la injusticia, la represión, el despojo, mediante una serie de reformas estructurales a nuestras leyes y a la Carta Magna”.

Las acciones y reflexiones del papa Francisco se inspiran en la figura de Jesús. Su actuar con humildad, su preocupación por los pobres, por el prójimo sufriente en general, suele plasmarlo cuando exalta en su correlato su mensaje por una humanidad mejor. Su prédica y plegarias corresponden a los principios de quien inspiró su nombre cuando fue ungido como máximo representante de la Iglesia católica en Roma.

Ha dicho para sí que Dios sólo considerará la plegaria de quien sea su representante en la Tierra mientras éste cuide su obra, comenzando por la responsabilidad que debe asumir para con sus hermanos. Los sacrificios y ofrendas son aborrecidos por él mientras la corrupción, la insaciable apetencia de bienes, el egoísmo y egocentrismo son los verdaderos ídolos a los que se les rinde pleitesía.

Ha reiterado que no cabe en la fe ninguna posibilidad de servir a Dios manteniendo una actitud hedonista, en la que uno se sirve a sí mismo. Servir a Dios, ha dicho, demanda indefectiblemente el servir su obra. No cabe en la fe ninguna posibilidad de servir a Dios manteniendo alejado de la pena ajena.

Por todos esos principios que inspiran al Papa es que no se duda que haga alusión especial a los mexicanos más desprotegidos y mancillados, no solo del grupo de padres de los 43, sino de muchas otras voces que claman por sus hijos perdidos y desaparecidos de manera forzada y por otros que sus familiares sospechan que han sido ejecutados o incinerados enterrados en fosas clandestinas.

Si bien desde antes de su visita, tanto las autoridades eclesiásticas como el gobierno mexicano han intentado descartar en varias ocasiones la posibilidad de reunirse con grupos como los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, durante su visita de seis días que comienza este viernes por la noche, el Papa Francisco “puede fácilmente encontrar un espacio” para recibirlos.

Lo anterior lo comentó el sacerdote Miguel Concha Malo. Con ello el Pontífice rompería el esquema que le ha querido trazar el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto, para evitar que en su visita “el poder político, mediático y eclesiástico” oculte la realidad del país y “use su visita para legitimar el modelo político vigente que tanto daño está haciendo a la nación”.

Por ello, indicó, un conjunto de organizaciones cristianas llamó al máximo representante de los creyentes católicos, a escuchar “otras voces” durante su viaje a México para evitar que “el poder político, mediático y eclesiástico” oculte la realidad del país y “use su visita para legitimar el modelo político vigente que tanto daño está haciendo a la nación”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano hizo una “propuesta generosa” para que los padres de los 43 normalistas desaparecidos tengan tres lugares en la misa que el Papa Francisco oficiará en Ciudad Juárez, Chihuahua, pero no hay nada más sobre una posible reunión, señaló el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Mario Patrón.

Pero el abogado de los padres, Vidulfo Rosales, señaló que rechazaron esa invitación porque consideran que en el encuentro con Jorge Bergoglio deberían de estar presentes todos los afectados y no sólo una representación mínima. “Los padres quieren estar los 43 completos” con él.

Comentó en entrevista con Grupo Imagen que el traslado y la estadía allá en Juárez es muy costoso, por lo que se ha optado por hacer todas las gestiones posibles por un encuentro en la Nunciatura Apostólica de la Ciudad de México, fuera de la agenda formal. Eso se estará definiendo en las próximas horas, aseguró.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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