El otro rostro del Vaticano

PAULINO CÁRDENAS

La corrupción eclesiástica es grande y cínica, poderosa e impune en el Vaticano. “Los esfuerzos desplegados por Jorge Bergoglio para sacar a los mercaderes del templo siguen siendo insuficientes”, escribe el periodista Gianluigi Nuzzi en su más reciente libro ‘Vía Crucis’. Los intentos del Papa por transparentar las finanzas de la Santa Sede hasta ahora han sido infructuosos, señala.

Con base en grabaciones secretas de reuniones a puerta cerrada del Papa Francisco con importantes jerarcas del Vaticano y en documentos confidenciales que le fueron filtrados, el periodista del Corriere della Sera pinta un panorama oscuro de la Curia Romana que Jorge Bergoglio enfrenta desde hace casi tres años. Por eso se ha publicado que su vida corre peligro.

Administración errática de los bienes de la Iglesia por religiosos incompetentes, codiciosos o corruptos; desbarajustes multimillonarios, privilegios, clientelismo narra en su libro Nuzzi, que en forma de reportaje publica Anne Marie Mergier en el número especial 52 de la revista Proceso titulado Francisco, el dulce guerrero, actualmente en circulación.

Capítulo tras capítulo el acucioso periodista exhibe fallas y abusos de la Curia Romana, compuesta por diversos organismos que tienen la misión de ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia católica. Señala el reportaje de Mergier que las graves anomalías que refiere en su libro sobre el manejo de las finanzas en el Vaticano el también escritor, se leen como una novela de misterio turbia e inquietante.

Es la tercera vez que este periodista especializado en escándalos judiciales estremece a la Santa Sede. El reportero dio su primer golpe en 2009 con la publicación de Vaticano S. A., basado en los archivos de Renato Dardozzi, obispo italiano y alto responsable de las finanzas de la Iglesia entre 1974 y 1991. Esos archivos ya arrojaban luz sobre la opacidad de la economía vaticana en tiempos de Juan Pablo II.

Nuzzi repitió su hazaña en 2012 con la publicación de Su Santidad: los papeles secretos de Benedicto XVI, en el cual dio a conocer parte de la correspondencia privada del Papa y otros documentos reservados que Paolo Gabriele, secretario personal de Joseph Rat­zinger, entregó al periodista. El escándalo que provocó el libro fue uno de los motivos de la renuncia de Benedicto XVI.

El pasado 2 de noviembre, en vísperas de la publicación de Vía Crucis, la policía vaticana detuvo a dos colaboradores de Jorge Bergoglio: el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y Francesca Immacolata Chaouqui, experta italiana en comunicación.

Ambos fueron acusados de sustraer documentos reservados del Vaticano y de entregarlos a Nuzzi y a Emiliano Fittipaldi, autor de Avaricia, un libro que también denuncia la caótica situación interna de la Santa Sede.

Nuzzi describe a Bergoglio espantado por la “radiografía” de la situación financiera del Vaticano realizada por expertos laicos contratados por Benedicto XVI.

Estos profesionales de renombrados despachos internacionales de auditores, llevaban varios años lanzando gritos de alarma. Hasta la elección de Bergoglio predicaban en el desierto.

Profundamente sacudido por lo que descubrió, Francisco creó en junio de 2013 la Comisión Investigadora de los Organismos Económicos y Administrativos de la Santa Sede (COSEA) y le pidió analizar a fondo las actividades del Instituto para las Obras de Religión (IOR, el Banco Vaticano).

El 3 de julio el Papa se reunió con los cardenales que administran las finanzas y los bienes raíces de la Santa Sede. Son los más influyentes de la Curia Romana y están dispuestos a todo con tal de conservar su poder.

Oficialmente se debía analizar y aprobar el balance financiero del año 2012 durante ese minicónclave. Pero en realidad los cardenales sabían que Francisco iba a presentar las grandes líneas de las reformas que quiere aplicar en la Curia.

Nuzzi cuenta que el nerviosismo era palpable entre los altos prelados. No era para menos: mientras esperaban a Francisco tuvieron tiempo de leer la carta ultraconfidencial de dos páginas que los expertos internacionales enviaron a Bergoglio en vísperas de la reunión y que se les acababa de entregar. Nuzzi reproduce ese documento. Es demoledor.

Sus autores empiezan afirmando: “Los balances entregados por la Santa Sede y la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano se caracterizan por una ausencia total de transparencia. Semejante opacidad vuelve imposible hacer un cálculo fidedigno de la situación financiera real del Vaticano y de las distintas entidades individuales que lo integran”.

Hasta aquí parte de lo que publica el extenso e interesante reportaje de Anne Marie Mergier para el número especial 52 titulado Francisco, el dulce guerrero. Acaso por eso que descubrió, más de una vez se ha hecho público que la vida del Papa Francisco corre peligro. No es para menos. Ha destapado una cloaca en los manejos de las finanzas cuyas conclusiones son consternantes.

El Papa Francisco llega de visita a México hoy por la noche, país en donde los manejos de los dineros públicos andan por las mismas que en el Vaticano… O peor… Acá, obispos y cardenales del sistema político no cantan mal las rancheras. El Pontífice de sobra lo ha de saber.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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