Ahora, a enfrentar la realidad

PAULINO CÁRDENAS

Mientras los mexicanos andaban ‘empapados’, la mayoría voluntariamente, otros no, con motivo de la visita del obispo de Roma, el gobierno peñanietista preparaba otro ‘ajuste’ al gasto público, ahora de 132 mil 300 millones de pesos, de los cuales 100 mil millones serán aplicados, dicen, a Pemex. El agorero de la mala noticia fue otra vez Luis Videgaray.

La culpa es de los ‘factores externos’. A la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional, la desaceleración de la economía mundial y la incertidumbre sobre el ritmo de las tasas de interés en Estados Unidos. El caso es que ese recorte se adelantó. El cálculo era que sería allá por septiembre.

En cuanto al gobierno, detalló la dependencia, este recorte privilegia la liquidez, reduce gastos corporativos, prioriza las inversiones en proyectos de acuerdo con la rentabilidad, busca la transparencia y mejora la productividad y eficiencia en costos. Éste es el tercer ajuste en la administración de Enrique Peña Nieto.

En enero de 2015, la Secretaría de Hacienda anunció un ajuste al gasto público para ese año por 124 mil 300 millones de pesos, lo que representó un 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Y ya están tramando uno más para 2017.

Esa es la realidad terrenal que nada tiene que ver con el misticismo que derramó Jorge Mario Bergoglio en su visita a México. Tiene que ver más con el averno terrenal que con la prédica celestial. Porque ese nuevo recorte, aunque dicen que no afectará el ‘ritmo’ del país, por supuesto que tendrá efectos negativos múltiples.

La principal causa de esos recortes es por el incremento de 5.2 por ciento de los gastos públicos, que alcanzaron al cierre del 31 de diciembre del 2015 la mayor erogación de la historia de nuestro país por una cantidad de 4 billones 891 mil 974.5 millones de pesos. Esto, por decir lo menos, es síntoma de un manejo de las finanzas públicas federales, catastrófico.

Nadie sabe por qué el mandatario mexicano insiste en sostener esa política del engaño con un manejo ineficaz por parte de gente ineficiente. Nada de lo que han pronosticado con miras al crecimiento y al desarrollo del país, se ha cumplido. Todas las proyecciones han fallado. Se ha jugado a las adivinanzas… Y a la especulación.

Casi en paralelo, otro agorero de las malas noticias, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, decía a los medios que dio a conoce en conferencia de prensa que por decisión de la Junta de Gobierno el banco central elevó su tasa de interés en 50 puntos porcentuales, para ubicarla en 3.75 por ciento a un día.

Dijo también que se suspendían las subastas de dólares, a fin de contribuir a reforzar los fundamentos económicos del país. Apenas en diciembre de 2015, siguiendo la pauta que marcó la Reserva Federal de Estados Unidos, Banco de México aumentó su tasa de interés de 3 a 3.25 por ciento, después de siete años de estabilidad.

Carstens reconoció que en los mercados financieros la volatilidad ha afectado las finanzas públicas y la cuenta corriente por lo que aumentó “la probabilidad de que surjan expectativas de inflación que no estén en línea con la consolidación del objetivo permanente de 3 por ciento”.

De cualquier modo el Banco Central suspenderá de inmediato la venta de dólares por subasta y lo haría en forma directa cuando sea conveniente intervenir en el mercado cambiario a causa de ‘condiciones excepcionales’.

¿En cristiano qué quiere decir todo esto?

Lo de Videgaray, de que habrá recorte del gasto público federal, equivale a que habrá despidos de personal en las oficinas de gobierno y en las empresas privadas. Quiere decir que se encarecerán los créditos, que las deudas en dólares aumentarán su costo, y que por otro lado habrá carestía.

Señalan los especialistas independientes que es un hecho que la volatilidad en los mercados financieros internacionales aumentó y el entorno externo de la economía mexicana seguirá deteriorándose. Estas siguen siendo malas noticias para el país y para los mexicanos.

El grave problema es que la falta de entradas de divisas por concepto de petróleo le pega a los planes y proyectos del gobierno, ya que esa es la principal fuente de ingresos y fondeo del erario federal. La caída de los precios internacionales del petróleo afecta las finanzas públicas y otras variables macroeconómicas.

Y lo de Carstens, con lo del aumento de la tasa de interés de Banxico en 50 puntos porcentuales, junto con el anuncio de que se terminan las subastas de inyección de dólares al mercado cambiario, el encarecimiento del dólar afectará a distintos sectores productivos del país aunque a una minoría lo beneficie.

Cono quiera que sea, los dos anuncios que se hicieron aprovechando la distracción del Papa Francisco, seguirá frenando las posibilidades de crecimiento y desarrollo, y podría comenzar a agravar la crisis de falta de empleos por los despidos que vienen que, junto con la carestía que vendrá asociada, acelerará la espiral inflacionaria de manera amenazante.

El caso es que, aprovechando que los mexicanos andaban bien ‘empapapados’, les dejaron ir suavemente la noticia de un recorte más al gasto público. Son medida duras, pero necesarias, dicen en los confines donde suelen tomarse esas decisiones draconianas. Quién les manda andar votando por el PRI, dicen los antipeñistas.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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