Traman quitar a Javier Duarte

PAULINO CÁRDENAS

En su desesperación por tratar de oxigenar el caso Veracruz, trascendió que el alto mando federal dio su anuencia a la dirigencia tricolor para quitar a Javier Duarte de Ochoa y poner un sustituto al frente del gobierno, dizque para ‘limpiarle’ el rostro a ese partido en la entidad en lo que falta para las elecciones del 5 de junio, y así recuperar la imagen que ha perdido el PRI en ese estado de la República… Y en muchos otros.

Por tanto malestar popular que hay contra los dos últimos gobiernos priístas en esa entidad, es muy probable el triunfo del candidato de la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, quien ha dicho que si gana la gubernatura del estado, buscará la forma de que el Ministerio Público encarcele a Javier Duarte y a su antecesor que le heredó el cargo, Fidel Herrera Beltrán, hoy flamante cónsul de México en Barcelona.

El dirigente del PRI, Manilo Fabio Beltrones declaró que el gobernador Duarte de Ochoa ‘debe rendir cuentas claras’ a la Auditoría Superior de la Federación, ante los reclamos sobre corrupción que enfrenta el mandatario priísta. Esa declaración preocupó sobremanera al gober pernicioso oriundo de Córdoba. Sintió pasos en la azotea. Sabe que él no es Humberto Moreira.

Yunes Linares dice que eso es una farsa. Que lo que quiere el gobierno es que vuelva a ganar el PRI. Sí, dice el panista, que se vaya Duarte, pero a la cárcel, y que devuelva todo lo que se ha llevado. Tiene razón. Los veracruzanos ya no quieren farsas, quieren gobernantes que cumplan con sus compromisos y que no roben. En el centro se habría tomado ya la decisión. Que se vaya Duarte. ¿Y?

¿Quitar a Duarte y poner a otro priísta en su lugar mientras vienen las elecciones y llega el relevo constitucional para el periodo de dos año? ¿Será suficiente para reparar la imagen que han dejado los dos últimos gobiernos en esa entidad, que durante más de ocho décadas ha estado bajo el yugo del PRI?

El presidente Peña Nieto y el dirigente del tricolor Manlio Fabio Beltrones saben que el desprestigio que ha puesto en duda el triunfo de ese partido para las elecciones de junio próximo en Veracruz, no es solo culpa de los dos últimos gobernadores priístas. No solo ha sido la incompetencia, el raterismo, la corrupción, la intolerancia, el abuso de poder y los vínculos del mando estatal con la delincuencia organizada.

Lo que tiene hartos no solo a los veracruzanos sino a todos los mexicanos, es que el ‘nuevo’ PRI no ha hecho nada para cumplir con los 226 compromisos que le hizo y firmó Peña ante notario a los votantes a lo largo de su campaña. El pretexto es que los recortes al presupuesto lo impedirán. Los cálculos de Videgaray nunca fueron atinados. Ahora está el problema de la baja del precio del petróleo y la caída del peso frente al dólar. Y la reformas estructurales, no carburan.

Y en cuanto a seguridad, igual; el encargado, Osorio Chong, está en falta. Se le escapó el Chapo Guzmán, asunto que hundió su máximo anhelo. Y hablando de inseguridad, los últimos dos gobernadores priístas de Veracruz, Herrera Beltrán y Duarte de Ochoa, han permitido que la violencia organizada de los cárteles y los delincuentes comunes tengan en la zozobra a los veracruzanos. Se habla incluso que el primero auspició ese estado de cosas y que su sucesor ha soslayado y usado a su conveniencia esa situación.

Veracruz se ha convertido en uno de los principales estados donde más priva la violencia porque es en donde más se cometen crímenes y ejecuciones de los cárteles que se pelean las plazas en todo el país, aunque el gober pernicioso dice que en su entidad es donde más se combate el crimen. Además, ese estado tiene fama de ser es un gigantesco cementerio clandestino a donde van a parar las víctimas del crimen.

Cada vez son más las narcofosas que aparecen. El padre Alejandro Solalinde lo ha venido denunciando. Cada vez hallan más fosas y más muertos. Y eso sucede en la entidad federativa que se supone será vital para las elecciones del 2018. Si a eso se aúna el despilfarro oficial de dinero público, el caldo de cultivo está listo, pero en contra del PRI.

Se habla de faltantes de comprobación en la Cuenta Pública 2014. El titular de la Auditoría Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, fue quien le puso el cascabel al gato. Trascendió que hay un faltante de 35 mil millones de pesos. El gobierno local lo niega.

Incluso se afirma que entre broma y risa el mandatario quiso sobornar al auditor federal a quien visitó en la capital del país para tratar de que le perdonara los documentos faltantes. Le ofreció, dicen, que le construiría un nuevo edificio y cosas más a ver si era chicle y pegaba, pero el funcionario lo mandó a volar. Y eso tuvo dos efectos; por un lado preocupó al rijoso mandatario, y por otro encendió los focos rojos en Los Pinos, en Gobernación y en el PRI.

Algo que seguramente detonó la decisión de sacar a Duarte de Veracruz fue la respuesta que le dio el titular de la Auditoría Superior de la Federación a Carlos Loret de Mola cuando le preguntó si habría cárcel para Duarte, y el titular de la ASF le respondió: “Ojalá”. Esa fue la chispa que encendió la mecha de la bomba que pronto le estallará en las manos al gober pernicioso.

De inmediato Duarte convocó a sus auditores para pedirles que integraran los justificantes y documentos faltantes y enviárselos a la ASF, mientras que a los legisladores locales del PRI y del Verde -que los tiene en un puño- les ordenó que le enviaran un extrañamiento al auditor Portal por adelantar juicios. En una misiva fechada el pasado día 19 así lo hicieron. Lo cierto es que la guerra por la sucesión en Veracruz ha comenzado.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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