Carstens opacó a Videgaray

PAULINO CÁRDENAS

¿Fue en Acapulco el adiós de Luis Videgaray como titular de la Secretaría de Hacienda? Algunos así lo creen por la frialdad que le manifestaron los banqueros que prefirieron darle todo el reconocimiento al gobernador del Banco de México, Agustín Carstens. La razón: los pésimos resultados que ha tenido al frente de la dependencia más importante del gobierno federal cuando el sexenio va para su cuarto año.

Eso quedó de manifiesto con la actitud que le mostraron los asistentes a la 79 Convención Bancaria al delfín presidencial, frente al “mejor gobernador de los bancos centrales del mundo’ como fue calificado Carstens e incluso ovacionado de pie y quien, sin querer queriendo, le echó todo su peso encima a Videgeray al señalar sin ambages:

“Los bancos centrales por sí solos no pueden llevar a una economía a una situación de crecimiento acelerado y sostenido con estabilidad financiera; es indispensable una adecuada coordinación con la política fiscal y las reformas estructurales”.

Con ello, dicen algunos, quedó cancelada para el funcionario de Hacienda la posibilidad de ser una de las dos principales fichas en el tablero que tiene su jefe para sucederlo en Los Pinos. Con lo que Carstens dijo, Videgaray habría quedado fuera de la competencia se dijo en voz alta en Acapulco.

Lo que señaló el gobernador del banco central en ese destino turístico tuvo que apechugarlo el funcionario y reconocer las calamidades que ha tenido que afrontar al frente de Hacienda, ante la brutal caída del precio del petróleo.

Porque pese a que hubo buenos ingresos de divisas por las ventas de crudo antes de que comenzara a perder valor el barril en el mercado internacional, en lugar de aplicar una política restrictiva anduvo autorizando gastos que fue incrementando la deuda del país.

Aunque no era directamente de su resorte, poco hizo tampoco ante la caída del peso frente al dólar que llegó a saltar en algún momento del mes pasado hasta los 20 pesos por dólar en ventanillas bancarias y que aunque tiene sus impasses no tarda en rebasar esa barrera.

De hecho influyó para que el banco central sacara dinero de las reservas para aquietar las posibilidades de una devaluación abrupta. Y a tres años de haber dado inicio el sexenio, los resultados tiene a la economía nacional al borde del colapso, lo que ha colocado a México a las puertas de una de sus peores crisis.

Los dueños de los consorcios bancarios, la mayoría en manos extranjeras, no le dieron en Acapulco los aplausos que él esperaba. El mismo sector empresarial anda en las mismas con él. Pero esos desaires parecen tenerlo sin cuidado.

Sabe que él está bien con quien lo sostiene en el cargo que, según ha trascendido, no es precisamente su jefe nominal. Ello ha quedado demostrado aún por encima de las quejas de parte de importantes funcionarios del Banco de México y del Fondo Monetario Internacional, de que no atiende las opiniones que se le ofrecen para cambiar estrategias.

“Es necio”, sintetizan. Igual que su jefe que lo ha querido sostener contra viento y marea, pese a los malos resultados que le ha dado a la nación y a los mexicanos. Se dice que no se ha dado el cambio en Hacienda, no tanto por culpa de Peña Nieto, sino de quien influye en las decisiones extramuros de Los Pinos.

Todo mundo sabe que esa mano pertenece al ex presidente más neoliberal que ha tenido el país, que ya ejerció el poder federal directamente y que en su afán de seguir moviendo piezas de ‘su’ tablero para ‘sus’ propósitos como ha quedado visto, se ha convertido por en “el poder tras el trono”.

Sin desdoro de su capacidad, lo que sí ha hecho muy bien el secretario de Hacienda es matar a “la gallina de los huevos de oro” que en sus buenos tiempos fue Petróleos Mexicanos.

Gracias a la des-expropiación petrolera con las reformas en el Congreso que logró Peña con la complicidad del PAN y PRD que sucumbieron a las tentaciones que les ofreció el PRI-gobierno, se aprobó la llamada reforma energética. Había que quitarle a la riqueza petrolera las cadenas que lo ataban ‘al nacionalismo a ultranza’ cardenista.

Esto se logró enmendando varios artículos de la Constitución con la indolente rapacidad del ‘nuevo’ PRI y la complicidad de los partidos de ‘oposición’, para abrirle las puertas a los emporios petroleros y comenzar una política de entreguismo vil. Eso lo empiezan hoy a lamentar los que aportaron su voto por unos cuantos mendrugos.

Al anunciar el tercer recorte al gasto público por más de 134 mil millones de pesos, Videgaray dijo al mismo tiempo que a Pemex le tocaría ‘sacrificar’ 100 mil millones, y que 34 mil millones correrían a cargo sacrificar del gasto del gobierno federal, que muchos dudan que suceda. Con eso le asestó la puntilla a Pemex para que muera por inanición.

El titular de Hacienda ha sido el mejor ejemplo de esa rara mezcla del viejo-nuevo PRI autócrata. Toma decisiones de manera unilateral que luego anuncia su jefe nominal como propias, como si de veras beneficiaran a los mexicanos. Si Peña insiste en sostenerlo como titular de Hacienda las cosas podrían acabar muy mal para México. ¿De qué se trata entonces ese juego a todas luces perverso?

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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