Peña, ¿factor de derrota priísta?

PAULINO CÁRDENAS 

La caída en la popularidad del presidente Peña Nieto según coinciden unas encuestas comienza a preocupar a la dirigencia priísta porque podría ser factor de derrota en las elecciones que habrá para gobernador en 12 entidades del país en junio próximo. ¿Más que los ‘twins’ del horror, los ‘gobernadores’ César Duarte de Chihuahua y Javier Duarte de Veracruz? Estaría por verse.

Según encuestas de Consulta Mitovsky el viernes y otra de El Universal del pasado lunes, el mandatario federal va en caída libre en cuanto a popularidad y aceptación popular. Eso podría afectar las elecciones de junio para el PRI-Gobierno según comienza a murmurarse en el partido en el gobierno, aunque el ‘nuevo’ PRI confía en que acudiendo a las nocivas prácticas electoreras del viejo PRI, volverían a ganar.

Pese a lo que dicen las encuestas del mandatario federal priísta, éste y su alfil hacendario aseguran que todo está bajo control. Según han dicho ambos el país avanza por el camino correcto y la nación prospera gracias a las reformas que ya están dando resultados según su imaginario discurso, aunque la realidad eche abajo el constante enmascaramiento de la verdad.

Entre otras muchas cosas, nadie duda que mucho de esa baja en popularidad del mandatario se ha dado en las encuestas por negarse al cambios de los dos principales funcionarios de su gabinete que le han fallado rotundamente: el titular de Hacienda y el de Gobernación.

Nadie se explica cómo siguen firmes en sus puestos, pese a tan malos resultados que le han dado a su jefe y al país. Mucha de la mala imagen que tiene México dentro y fuera del territorio, es por las estrategias fallidas de ambos. Ven a México como un país inseguro y peligroso y víctima de promesas incumplidas principalmente en lo económico.

A esto hay que agregarle dos causas que tampoco han querido ser apuradas en el Congreso para luchar contra la corrupción y la impunidad que van de la mano, como sí fueron empujadas ‘con todo’ en el Legislativo las reformas ‘estructurales’.

Una percepción generalizada es que Peña Nieto ha ido perdiendo control de mando. Algunos hasta le ponen nombre a ‘la mano que mueve la cuna’ extramuros en Los Pinos. Pertenece, dicen, a quien sin duda fue el principal invitado en el festejo del ex ‘jefe’ Diego, con quien precisamente hizo famosas las ‘concertacesiones’.

Pero volviendo al tema, según una encuesta publicada este lunes por El Universal, siete de cada diez mexicanos lo repudian. En la encuesta de Buendía y Laredo, Peña perdió en sólo tres meses diez puntos, al pasar de 42 a 32% de aprobación, la peor calificación de todo su gobierno.

En vísperas de su tercer informe, en agosto del año pasado, había recibido la calificación más negativa de su gestión, cuando obtuvo una aval de 37%; luego en noviembre subió a 42%, pero en marzo se desplomó a 32%.

Estos resultados coinciden con la de Consulta Mitovsky, trimestral también y difundida apenas el pasado viernes, la cual señala que sólo 33% de los encuestados lo aprueban, lo que es, en este otro caso, el más bajo resultado desde que asumió el gobierno.

Roy Campos asegura que “por primera vez en siete trimestres no se incrementa el desacuerdo hacia el trabajo del presidente Enrique Peña Nieto, pasando de 65 a 61% y manteniéndose en 33% el nivel de acuerdo”. Muy gentil su comentario.

Pero el hecho inobjetable no solo es el repudio popular a su gestión, sino la pérdida de confianza de prácticamente todos los sectores productivos y de la propia población de a pie que es la que más resiente el fracaso de su gestión.

Es el punto crítico que, por más que se maquillen las encuestas, asoma esa verdad. Los márgenes de error que advierten los encuestadores también tiene su propia lectura por más que no quieran incomodar al mandatario federal.

La pregunta es si la escasa confianza y credibilidad de Peña Nieto le dará al PRI-Gobierno lo suficiente para ganar las elecciones del 5 de junio próximo para elegir gobernador en doce entidades del país.

Esas doce entidades que tendrán elecciones a gobernador serán Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. En cinco nunca ha habido alternancia: Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz.

Hay temas que podría influir en la decisión de los votantes, como el desmantelamiento de Pemex, la pésima situación económica que está colgada con alfileres, atribuible a factores ‘exógenos’ como la brutal caída del precio internacional del petróleo y la devaluación por goteo del peso frente al dólar.

Pero quizá más determinantes sean los despidos masivos de personal por los recortes al gasto público y la carestía que afecta a millones de mexicanos de a pie, además de las injusticias, el caso Ayotzinapa y otros igual o peores, el abuso de poder, el tráfico de influencias, las casas del Grupo Higa, y el reparto de la riqueza petrolera en manos de unos cuantos miembros de la mafia del poder.

Habrá que ver si los votantes reaccionan o caen en el abstencionismo que es lo que más le conviene al priísmo. Habrá que esperar.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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