Insisten en la verdad de Murillo

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal insiste en que quede firme la ‘verdad histórica’ del ex procurador Jesús Murillo Karam, basándose en el tercer peritaje realizado por expertos en materia de fuego a solicitud de la Procuraduría General de la República (PGR) cuyo resultado sostiene que en el basurero de Cocula sí hubo un evento de fuego controlado y que al menos 17 seres humanos habrían sido quemados. Nadie cree esa hipótesis, pero con ella el gobierno busca virtualmente dejar lacrado el caso.

Sin embargo, para el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) no hay evidencia para poder ligar los distintos eventos de fuego que ciertamente ha habido en el lugar durante años, a los elementos recolectados en el lugar, que pudieran confirmar que uno de esos eventos de fuego corresponde a parte de los normalistas desaparecidos la noche del 26 al 27 de septiembre del 2014 en Iguala, por lo que no le dan crédito a la aseveración oficial.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) por su parte informó que los resultados de este tercer peritaje en el basurero de Cocula son preliminares, inconclusos, y por tanto si se quiere dar como la hipótesis verdadera, lo que hace es generar confusión a la ciudadanía. Incluso adelantaron que en ese tema dejarían de colaborar con la PGR porque no cumplieron los acuerdos y difundieron información preliminar de este peritaje y que a final de mes presentarán su propio informe.

Con el tercer informe que dio esta semana la PGR sobre el caso Ayotzinapa de los 43 normalistas desaparecidos de manera forzada, el gobierno de Enrique Peña Nieto busca darle carpetazo al caso, de facto, aunque la dependencia encargada de investigar señala que aún faltan detalles que se sumarán al dictamen preliminar. Si lo que el gobierno pretende es que el caso de los desaparecidos en Iguala se olvide, es un hecho que nunca morirá en la memoria de los mexicanos.

El gobierno de Peña Nieto puede dar por hecho que los mexicanos no olvidarán el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de manera forzada la noche del 26 de septiembre de 2014, ni creerá jamás en la ‘verdad histórica’ que insiste en sostener. Suponiendo sin conceder el teorema de que al menso 17 de ellos fueron calcinados en un basurero las preguntas en todo caso son: ¿Y los demás? ¿Qué fue ellos?.

El IGEI indicó que dará su informe a finales de mes el cual se presume que será diametralmente opuesto y que sin duda volverá a hacer añicos la ‘verdad histórica’. El caso Ayotzinapa seguirá vivo. No ha muerto. Ni se olvidará. Los familiares de los estudiantes desaparecidos seguirán clamando justicia. Y muchas gente dentro y fuera del país los seguirá apoyando.

No se olvidará, como no ha sido olvidado la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, cuando decenas de estudiantes de distintas universidades se manifestaron en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en vísperas de que dieran inicio los Juegos Olímpicos en México.

Tampoco se ha olvidado los 120 muertos del Jueves de Corpus en 1971. Un grupo de paramilitares llamados ‘halcones’ atacaron una manifestación de protesta estudiantil que también fue reprimida durante el mandato de Luis Echeverría, donde los “halcones” golpeaban a los estudiantes y los subían a unas camionetas sin placas, con rumbo desconocido. Así sucedió con los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre de 2014.

Como tampoco se olvidará la muerte de más de 20 estudiantes que intentaban derrocar en 1960 al corrupto general Raúl Caballero Aburto, gobernador de Guerrero; los estudiantes murieron después de que el general utilizó al ejército federal para callar la protesta de los inconformes realizada en Chilpancingo.

Tampoco se olvida la masacre de Aguas Blancas fue un crimen de Estado cometido por la policía del estado de Guerrero y planeada por Rubén Figueroa Alcocer, ni la matanza de Acteal, en Chiapas, en 1997, en donde 45 indígenas tzotziles fueron asesinados mientras oraban en una iglesia; los responsables directos de la masacre fueron grupos paramilitares opuestos al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

No se ha olvidado el caso de la matanza de San Fernando, Tamaulipas en agosto de 2010, que fue un crimen atribuido a Los Zetas y en donde fueron ejecutados 72 personas de la cuales 58 eran hombres y 14 mujeres; en su mayoría eran inmigrantes provenientes de Centro y Sudamérica. Hasta ahora ese asunto y el de las 47 fosas clandestinas con 196 cadáveres halladas en los alrededores en abril de 2011, han quedado en la impunidad.

Otro caso que tampoco se olvida es el asesinato de dos estudiantes de la escuela rural normal de Ayotzinapa del 2011, que murieron a manos de la policía tras enfrentarse en una protesta. Los normalistas mantenían un bloque en la Autopista del Sol y pedían la destitución del director de la Normal, Napoleón Anaya. La Manifestación culminó con 50 detenidos, heridos graves y desaparecidos.

Tampoco se olvidará la ejecución que sufrió en Tlatlaya, estado de México, un grupo de 22 jóvenes la madrugada del 30 de junio de 2014, fusilados a sangre fría por un grupo de militares, no obstante que las víctimas ya se habían rendido después de un enfrentamiento armado en el que habían muerto otras siete personas.

El caso de los 43 normalistas de la escuela rural de Ayotzinapa ‘Raúl Isidro Burgos’ desaparecidos de manera forzada en Iguala, no se olvidará. De eso puede estar seguro el gobierno peñanietista. Más aún, el asunto dará para más en lo que resta del sexenio.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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