¿Por qué no irá Peña a NY?

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Enrique Peña Nieto prefirió ir a Europa el sábado pasado, para realizar sendas visitas de Estado a Alemania y Dinamarca, en tanto la Presidencia dio a conocer que el mandatario mexicano no asistirá a la Cumbre sobre las Drogas que tendrá lugar en Nueva York los días 16 y 17 de este mes en donde se abordaría un problema global de interés para muchas naciones incluida la nuestra.

Se argumentan razones de agenda para la cancelación, pese a que México fue uno de los promotores de esa cumbre, junto con Colombia y Guatemala. Lo que es un hecho es que el gobierno peñanietista no ha definido una posición en materia de drogas. Además, el gobierno federal anda ocupado en asuntos más terrenales para ver cómo logra seguir en el mando del poder federal para el 2018.

¿Pero cual fue la verdadera razón por la que el mandatario mexicano no asistirá a la Cumbre sobre las Drogas en Nueva York? La respuesta parece simple: México no tiene definida una política integral sobre drogas, ni cuenta con mecanismos para desincentivar el consumo. Aún se debate si debe proponerse la legalización de la mariguana, y si a los consumidores de drogas debe considerárseles enfermos o se les criminaliza por ser adictos.

El propio titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, apenas el pasado 7 de abril hizo el exhorto para diseñar e implementar, ‘sin postergaciones’, una política integral sobre drogas que permita reducir el mercado ilegal, mermar el poder del crimen organizado y disminuir la violencia. Ir así a una reunión sobre drogas a Nueva York es como ir a la guerra sin fusil. A Peña se lo comerían los medios porque fuera del país el gobierno no controla a textoservidores.

Pero ese es el problema por encimita. El fondo real es otro y muy complejo. El problema para el gobierno mexicano es el que los cárteles de la droga hasta ahora son incontrolables por diferentes razones: por corrupción de las autoridades con las mafias, por ministerios públicos que desacreditan acusaciones contra gentes ligadas al narco por fallas u omisiones al elaborar las acusaciones, o simplemente por el un juego sucio que involucra a demasiada gente incluyendo mandos militares y civiles.

Todo mundo sabe, además, que resulta mas redituable administrar la lucha contra el crimen organizado que combatirlo en serio. Así sucedió en las pasadas administraciones priístas y panistas; lo mismo sucede en la era del nuevo’ PRI con el gobierno de Peña Nieto. Ese problema de colusiones, corruptelas e impunidades es una de las causas por las que e mandatario federal optó por cancelar su viaje a Nueva York a la Cumbre sobre las Drogas.

Desde diciembre de 2012 México y Guatemala habían propuesto una reunión ‘urgente’ sobre el problema de las drogas, e insistieron que se adelantara la fecha de 2019 al 2016, locual aproó la ONU por lo cual fue agendada para los días 16 y 17 próximos. Sin embargo, de manera abrupta y sin mediar explicación alguna, Peña Nieto optó por cancelar. El problema del mandatario mexicano es que deja en segundones decisiones que él debería explicar y resolver.

Una versión que dejaron escurrir en círculos diplomáticos por lo cual hubo la cancelación de esa visita de Peña a NY fue porque el gobierno que encabeza se habría disgustado porque Washington no quiso a Miguel Basáñez como embajador en la capital norteamericana y porque no confía bien a bien en la canciller Claudia Ruiz Massieu Salinas, entre otras cosas por su inexperiencia en asuntos de la diplomacia. Pero al parecer hubo otras razones.

Como plataforma de campaña, el candidato republicano Donald Trump se lanzó contra los mexicanos, a quienes calificó de criminales, violadores y narcotraficantes, y aseguró que México es un país corrupto. Sobre las críticas de Trump, fue hasta marzo pasado cuando la canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu y el propio presidente Enrique Peña Nieto dieron una respuesta, muy tibia por cierto.

Esa tardanza la tomó la Casa Blanca como demasiada prudencia del gobierno mexicano para con Trump, lo que los consejeros de Obama comenzaron a murmurar que el gobierno mexicano estaba en esa tesitura ‘por las dudas’, no fuera a ser que el hiperfrenético candidato republicano pudiera ganar la presidencia de Estados Unidos.

Y el embajador Basáñez brilló por su ausencia. Ni una palabra sobre los insultos de Trump. Nunca se le vio por los pasillos del Capitolio consultando o hablando de la importancia de la relación bilateral, o del daño que podría hacer a ésta el posible triunfo del magnate inmobiliario. Prefirió andar promocionando su libro. Esas criticas llegaron a oídos de Peña y sus asesores.

Como sea, el hecho es que la Presidencia anunció que Peña Nieto cancelaba su asistencia a la Cumbre sobe las Drogas, como si ese problema le fuera ajeno a su gobierno, que heredó de Felipe Calderón más de 125 muertes que le achacan en su el haber del panista, más los más de 55 mil muertos que ya lleva el gobierno del mandatario federal priísta.

Prefirió modificar su agenda e ir a Alemania y Dinamarca en lugar de haber cumplido su compromiso en Nueva York y asistir en la Cumbre sobre las Drogas. Incluso dicen los suspicaces que en Alemania no escaparía de ser entrevistado por el diario Süddeutsche Zeitung que es donde laboran los jóvenes reporteros que sacaron a la luz del caso de Panama Papers.

Por los pronto ya hubo protesta en Alemania por su llegada. Hubo manifestaciones de repudio en contra de Peña con pancartas alusivas a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos de manera forzada en Iguala, Guerrero a finales de septiembre de 2014. Unos 30 manifestantes le exigieron luchar contra la impunidad y al unísono le gritaron “asesino”. A ver cómo le va en Dinamarca.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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